Bohemian Rhapsody
Análisis

Crítica de Bohemian Rhapsody, la película sobre la banda Queen

Por Raquel Hernández Luján

Ya hemos visto Bohemian Rhapsody, el biopic sobre Queen y Freddie Mercury. ¿Es este musical una de las películas del año? Para nosotros, lo es por los siguientes motivos...

Vamos a pasar de puntillas por todas las polémicas y las irrisorias críticas internacionales que parecían estar ya preconcebidas antes de ver la película Bohemian Rhapsody para centrarnos, precisamente, en ella, que es la razón de que nos estéis leyendo y el gran reto creativo al que se ha enfrentado.

Anthony McCarten, el autor de los guiones de otros peliculones como La teoría del todo o El instante más oscuro ha escrito un libreto profundamente bien documentado que recoge los hitos clave para la banda Queen y la concepción de algunas de sus canciones más características. Si eres fan o melómano y has visto conciertos y documentales vas a alucinar con el exquisito diseño de producción, la dirección artística, el sonido y los diálogos que hasta cuando son más trascendentales siguen siendo humanos.

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La película es una celebración de la música y la vida y, claro está, recala en especial en la figura de Freddie Mercury, aunque su halo no eclipsa a sus compañeros nunca. Esto es fundamental porque, aunque es indiscutible que el trabajo interpretativo de Rami Malek es fabuloso, no es menos cierto que Ben Hardy, Gwilym Lee y Joseph Mazzello no podrían interpretar mejor a Roger Taylor, Brian May y John Deacon. Matrícula de honor para todos ellos.

Y llegados a este punto, ya podemos señalar el posible desencanto de algunos con la película: no es un biopic al uso de Freddie Mercury en tanto que no pretende meternos en sus entrañas, aunque sí comprender el motivo de sus decisiones como la de no convertirse en símbolo de la lucha contra el SIDA en vida, algo que siempre se le reprochó.

Bohemian Rhapsody es una película elegante e inteligente que presupone, además, que el espectador también está dotado de materia gris, así que evita en todo momento mostrarnos a Malek manteniendo relaciones sexuales, consumiendo drogas o en estado de descomposición y ni falta que hace, porque el mensaje nos llega alto y claro y no por ello el drama humano del protagonista pierde fuerza.

La película arranca con la estrella a punto de introducirse en el escenario en el mítico concierto LIVE AID de 1985 del Wembley Arena para después retrotraernos a su juventud cuando cargaba maletas en el Aeropuerto London Heathrow y lidiaba con descalificativos por su apariencia física y procedencia. De hecho, se nos narra con gran elocuencia (e incluso sentido del humor) el desarraigo que llegó a sentir respecto a su origen parsi e indio (nació en Zanzíbar, la actual Tanzania) y su voluntad de encontrarse a sí mismo en un escenario, por no hablar de otros momentos de profunda soledad. Y para qué componer un villano para esta historia, cuando Paul Prenter adoptó el rol él solito al traicionar su confianza...

Pero lo mejor de la película Bohemian Rhapsody es que es un maravilloso y respetuoso recorrido por la vibrante carrera artística del grupo, cuyos comienzos no pudieron ser más experimentales, y algunos de sus grandes éxitos: muestra cuáles fueron sus puntos de partida, la implicación de cada uno de los miembros y hasta se burla de forma sana de la idea de que el versátil bajista Deacon (ya retirado de forma absoluta y definitiva) fuera considerado un secundón. Y nada más lejos, si tenemos en cuenta que compuso temas como "I Want to Break Free", "Spread Your Wings o "Another One Bites the Dust".

Mención especial merecen no solo las caracterizaciones y la exquisita reproducción de los atuendos, puesta en escena de conciertos y mímesis de todos ellos, sino también el hecho de que, como es obvio, la voz que oímos es la de Mercury, lo que implica que las gesticulaciones de Malek son CLAVADAS y la energía que desprende en el escenario, una verdadera proeza.

En resumen, la película es una verdadera delicia que cuenta además con un tramo final que eriza el vello, hace brotar las lágrimas pero no cae jamás en lo sentimentaloide ni busca dejarte mal sabor de boca. Mercury no quiso ser "el chico triste de la foto del SIDA" y esta película tampoco lo pretende, lo que es de agradecer hasta el infinito. Es un gran tributo a él y al grupo (que sigue en activo, por cierto con Brian May y Roger Taylor, a quienes tuvimos el placer de conocer en persona hace unos meses) y como decíamos al comienzo una celebración del arte, la música y la vida. Cita obligatoria en el cine: es una de las mejores películas del año, todo emoción.

Valoración

Es emocionante de principio a fin, cuenta con interpretaciones fabulosas y es lo suficientemente elegante como para mostrar lo necesario sin caer en el morbo gratuito. De las mejores películas del año.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La transformación de los cuatro intérpretes es magistral, la narración funciona desde el arranque como un tiro, los diálogos son una joya, etc, etc.

Lo peor

Tiene una estructura circular muy clásica, quizás un poco más de riesgo en el plano formal le habría venido bien. Poco más se le puede reprochar.