Crítica de La buena suerte, la nueva película de Gracia Querejeta con Hugo Silva y Megan Montaner

Crítica de La buena suerte, la nueva película de Gracia Querejeta que adapta la novela homónima de Rosa Montero con Hugo Silva y Megan Montaner como protagonistas. Estreno el 6 de junio.
Después de haber pasado unos años centrando su interés en las series de televisión con trabajos como Ana Tramel. El juego, Madres. Amor y vida o Accidente, Gracia Querejeta vuelve al cine con La buena suerte. Y lo hace con el respaldo de Rosa Montero, dado que se trata de la adaptación de su novela homónima.
En ella hay un cruce de géneros interesante. Por momentos se configura como un thriller en el que como espectadores tenemos que ir descubriendo el pasado del protagonista, pero también hay elementos dramáticos y una incipiente trama romántica que se va abriendo paso a lo largo de los 90 minutos de metraje.
Al final del camino, nos damos cuenta de que estamos ante un relato sobre la resiliencia y la forma en la que encajamos los vaivenes del destino. Nos podemos resistir, poner sobre la mesa maniobras de evasión o ponernos vendas en los ojos, pero nos termina alcanzando y es más saludable a la par que práctico asumir la realidad y confrontarla.
Borrón y cuenta nueva
Pablo decide apearse del tren en un pueblo perdido de La Rioja, en el que no tiene ninguna atadura ni conexión. Precipitadamente se lanza a comprar un destartalado piso que ve desde las vías y comienza una nueva vida desde cero adquiriendo los productos de estricta necesidad para resetear su vida.
Ni siquiera le coge el teléfono a su compañera del estudio de arquitectura para el que trabaja, a la sazón, su antigua amante. A todas luces parece huir de algo o de alguien, puede que incluso de sí mismo. Cuando se reporta su desaparición, una patrulla de la Guardia Civil se persona para pedirle explicaciones y él les informa de que está allí por voluntad propia.
En los alrededores, las posibilidades de prosperar parecen escasas y de la poca población en los alrededores se ha adueño la desesperanza, así que cuando Pablo conoce a Raluca, una optimista nata, es un soplo de aire fresco en su vida.
A pesar de los reveses del destino, ella ha confiado en su buena suerte y está abierta a que las sorpresas que le depara el devenir del tiempo cambien su futuro para bien. Su actitud es además contagiosa. Felipe, uno de sus vecinos, la considera como un faro de luz y Alina, su mejor amiga, también la tiene en alta estima.
Sin embargo, los problemas de Pablo acabarán estallándole en la cara y en el momento menos esperado. Será el momento de tomar decisiones importantes.

La buena suerte es una película amable la mayor parte del tiempo y que muestra una mirada muy humanista hacia los personajes. Ninguno de ellos es perfecto, todos tienen sus zonas de sombra, pero también es cierto que se merecen ser felices.
Se trata de una producción sencilla, que no requiere de grandes esfuerzos económicos, con pocos escenarios y personajes y una trama que se desenvuelve de manera bastante orgánica, a pesar de tener algunos problemas de montaje (transiciones con fundidos a blanco, saltos temporales...).
La película nunca consigue ser emocionante al punto de zarandear las emociones de los espectadores, aunque tampoco mantenerlos ajenos al momento vital que atraviesan los personajes.
Por lo demás Hugo Silva y Megan Montaner están rodeados de buenos secundarios como Miguel Rellán, Álvaro Rico y Bianca Kovacs que contribuyen con sus interpretaciones naturales a crear un ambiente de familiaridad con los personajes.

Quizás el punto débil de la narración son los flashbacks en los que irrumpen momentos concretos de violencia que son algo menos creíbles que el resto de la trama. Porque es esa parte de la película la que está menos desarrollada y genera más dudas. Es como si faltara una parte del desarrollo de la historia.
No se termina de comprender la motivación del hijo de Pablo y la mera ambición resulta demasiado simple. Tampoco se termina de profundizar en las causas que llevan a un menor a mostrar un comportamiento agresivo hacia sus progenitores o los engranajes sociales que hacen que se vaya refugiando en tribus urbanas con sus propios códigos. En este sentido se percibe un agujero en el guión.
La buena suerte se resuelve de forma bastante rápida en un desenlace que, aunque apropiado, se percibe como algo precipitado, sin que medien demasiadas explicaciones ni sepamos a ciencia cierta qué será de los protagonistas. Con todo, Gracia Querejeta consigue que nos encariñemos con los personajes de tal modo que solo podemos desearles la mejor de las suertes.
Valoración
Nota 62
La buena suerte es una película sencilla y tranquila que entretiene sin mayores pretensiones. La suerte es, a fin de cuentas, una cuestión de actitud.
Lo mejor
Los diálogos y las interpretaciones. El trasfondo de que siempre es posible tener una segunda oportunidad.
Lo peor
No es una película que vaya a cambiarle la vida a nadie, resulta sencilla en su exposición.
