Crítica de Capitán América: Brave New World, un taciturno thriller político con la recompensa final de Red Hulk

Disney | Marvel Studios

Crítica de Capitán América: Brave New World, penúltima película de la Fase 5 del UCM dirigida por Julius Onah y protagonizada por Anthony Mackie, Danny Ramirez y Harrison Ford. Estreno el 14 de febrero de 2025.

El UCM está en pleno proceso de derribo y reconstrucción, de manera que el estreno de Capitán América: Brave New World estaba llamado a ser un retorno a sus días de gloria con el bosquejo de un nuevo equipo de superhéroes dispuestos a salvar a la humanidad de amenazas intergalácticas o procedentes de realidades alternativas. 

Sin embargo, acusa el golpe de estrenarse muy tarde y de hacerlo además con un espíritu más centrado en el inminente cierre de la Fase 5 con el estreno de Thunderbolts* que en lo que está por llegar y se ha anunciado a bombo y platillos en la Fase 6.

Es especialmente decepcionante después del hiato de 2024 en el que solo se estrenó Deadpool y Lobezno... con más carga transgresora que constructiva. Las expectativas eran muy altas para Brave New World porque todos esperábamos una película significativa y resonante... pero no nos deja clara ninguna continuidad ni siquiera en su escena postcréditos.

Es marca de las películas de Capitán América el centrar sus esfuerzos en componer thrillers políticos, con una ambientación más severa, una fotografía más dura y una banda sonora pesada y lúgubre, acorde con su voluntad de trascender el cine de aventuras para llevarnos a conocer amenazas más próximas a la geopolítica real.

En esta dirección reman las partituras compuestas por Laura Karpman para la ocasión: tratan de meternos el misterio en el cuerpo, acelerarnos el pulso y comprometernos con una historia en la que hay amenazas invisibles, espías y planes ocultos.

Sus problemas emanan de un guión deslavazado que desaprovecha algunas de sus premisas principales, sobreexplota otras menos interesantes y no le saca el jugo a los villanos en absoluto. Y eso, a pesar de contar con verdaderas leyendas vivas para encarnarlos como es el caso de Giancarlo Esposito o Tim Blake Nelson.

Por otra parte lo hechos reales que circundan el estreno de la película, dan para superar a la ficción con creces. Los eventos políticos que hemos estado viviendo los últimos meses de alguna forma dejan en pañales una historia que da la sensación de haberse reescrito muchas veces, probablemente demasiadas, en la sala de montaje.

Es por eso que da la sensación de que hay secuencias que no casan entre sí, saltos temporales que no tienen sentido y un buenismo simplificador para hacer menos malo a un personaje antiheroico como siempre ha sido Thaddeus "Thunderbolt" Ross (¿hasta aquí llega el temor a ofender a Donald Trump?).

Harrison Ford realiza un trabajo impecable (muy bien asimismo las capturas de movimiento de su rostro y la forma de moverse de Red Hulk, que es el caramelo de la cinta) pero el enfoque de su personaje, al que se trata de humanizar al máximo subrayando el asunto de las segundas oportunidades y que el pasado no debe definir a una persona, rozan lo infantiloide.

A su vez, Sam Wilson lidia con su propia crisis existencial, derivada de cierto complejo de inferioridad respecto al supersoldado Steve Rogers (se puede leer entre líneas que también le pesa el escudo al propio Anthony Mackie respecto al carismático Chris Evans).

Pero el mayor pecado de la película Capitán América: Brave New World es el de no tener la capacidad de levantar un entretenimiento a la altura de las expectativas. Hay demasiadas cosas que suceden "porque sí" y muchos conejos sacados de la chistera que no tienen ni pies ni cabeza, como la reescritura del personaje de Ruth Bat-Seraph. Los fans de los cómics se van a tirar de los pelos.

Tampoco hay una trama sólida en el corazón de la narración que nos lleve a hacer una lectura profunda de a realidad y hay una ausencia casi total de sentido del humor.

El personaje de Danny Ramirez, que estaba llamado a traer algo de frescura y abrir nuevos horizontes con ese plan de reunir a un nuevo grupo de Vengadores, tiene pocas ocasiones de lucirse y como tantos otros aspectos de la película deja constancia del declive de una era.

No es culpa de Anthony Mackie ni de su compromiso con el papel (a fin de cuentas es el protagonista y cumple con su parte por más que no tenga el magnetismo de otras estrellas) sino el impasse que atraviesa un universo ficcional interconectado que ha dejado aisladas algunas películas y sin posibilidades de mantener una coherencia argumental razonable. A esta peli le falta oxígeno.

Valoración

Nota 60

Brave New World llega en un momento extraño para el UCM y eso se deja notar en un montaje irregular con un guión plagado de lagunas. El pegamento que sostiene el proyecto es Harrison Ford como Red Hulk.

Lo mejor

De largo, el Red Hulk de Harrison Ford es la gran recompensa final de la película. En general, hay secuencias de acción que merecen la pena.

Lo peor

El guión está cogido con pinzas y los villanos desaprovechadísimos.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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