Cementerio de animales
Análisis

Crítica de Cementerio de animales, adaptación de la novela de Stephen King

Por Raquel Hernández Luján

Este 5 de abril, una nueva adaptación de Stephen King llega a los cines. Con Cementerio de animales, recibimos una nueva película de terror que no consigue clavar sus zarpas del todo.

Cementerio de animales (Pet Sematary), la nueva versión de la archiconocida novela de Stephen King considerada como una de las mejores, va a inducir dos experiencias de visionado totalmente diferentes. Los amantes de la obra del maestro del suspense van a encontrar tantos cambios y omisiones que les va a resultar muy difícil valorar de forma positiva esta propuesta, mientras que aquellos que se acerquen a ella en busca de una película de terror al uso, con sustos de tomo y lomo, una actualización importante de la ambientación y un recorrido por lugares comunes del género, quedarán razonablemente satisfechos si sus expectativas no son demasiado ambiciosas.

Lee Cementerio de animales, una de las mejores novelas de Stephen King

La película de Cementerio de animales narra cómo el doctor Louis Creed, su esposa Rachel y sus dos hijos Eileen y Gage se mudan de Boston a una zona rural de Maine. Dentro de los terrenos de su propiedad descubren un pequeño cementerio en el que los lugareños han ido enterrando a sus mascotas desde principios de siglo. 

Un buen día, un camión atropella a Church, el gato de la pequeña Eileen, y Louis y Rachel deben decidir qué hacer: contarle la verdad a su hija o bien tratar de minimizar el impacto diciéndole que se ha escapado. Optan por esto último pero, para su sorpresa, el gato regresa al hogar familiar aunque ya nunca más será el afable minino que la niña recordaba.

La decisión de buscar el máximo impacto sacrificando las relaciones entre los personajes, variando sus motivaciones e incluso obviando partes fundamentales de la novela y de la mitología de Stephen King es muy sorprendente, dado que todas estas decisiones están puestas al servicio de las intenciones de la película (crear un blockbuster que dialoga con The Ring y con obras previas de los directores como la antología Holidays), pero de alguna manera es como si sirvieran para autoboicotearla, arrancando el alma a la historia y haciendo imposible que se convierta en un relato complejo e independiente, que nos haga creer de verdad en los dilemas morales que se le plantean al protagonista y que trascienden más allá de lo obvio.

No es que Cementerio de animales sea una mala adaptación porque no siga punto por punto lo que sucede en la novela, sino que hay cambios y sustituciones mejor justificados que otros y, sobre todo, se echa muchísimo en falta toda la carcasa fantástica de ese círculo mágico trazado por las novelas de King que nos ha arrastrado durante décadas a conocer la esencia del mal. Hay tantas ideas desaprovechadas que solo se esbozan que da incluso un poco de rabia que no se profundice más en ellas: apenas se habla del cementerio indio, del wendigo, de las vinculaciones con el pasado, de la comitiva de niños, de la propia estructura del cementerio en círculos concéntricos... Y se pasa muy pronto a la fisicidad: a resolverlo todo con violencia.

Entre lo más rescatable de esta película de terror encontramos una reflexión bastante interesante acerca de la propia muerte y las formas opuestas que tienen los protagonistas, Louis y Rachel, de enfrentarse a ella cuando se enfrentan al dilema de hablar con su hija sobre el tema. Él es el racional que en base a su experiencia y sus creencias prefiere la verdad mientras que ella, trautatizada y necesitada del bálsamo de la fe, opta por hablarle del cielo. Y, sin embargo, quien sucumbe a la tentación de lo prohibido es el primero, yendo contra su propia idiosincrasia. En este punto sí que encontramos una buena plasmación del tema principal, que es el que nos atrae y perturba: ¿qué hay más allá de la muerte?

Es cierto que Cementerio de animales consigue ponerte los pelos de punta en más de una ocasión, pero también le cuesta muchísimo encontrar el tono cuando intenta introducir pinceladas de humor para aliviar la tensión, provocando carcajadas involuntarias que te sacan de la historia por completo. Sobre todo, en el tercio final que, muy al contrario, debería servir para llevarlo todo a un desenlace impactante. No es el humor negro de Stephen King, que te provoca una risa sardónica o que te lleva a plantearte la cotidianidad de aquello que te aterra, dejándote desarmado y obligado a sonreírte a ti mismo pensando "touché", sino más bien que los personajes al final parecen ridículos, absurdos, clichés desubicados cuyas acciones no se sustentan ni comprenden y se aproximan más a la caricatura que lo terrorífico.

El trabajo de realización de Kevin Kölsch y Dennis Widmyer es correcto sin más utilizando como base el tratamiento del guión pergeñado por Matt Greenberg (El séptimo hijo) y pulido por Jeff Buhler. El reparto de la película está formado por los actores Jason Clarke (First Man), Amy Seimetz (Alien: Covenant), John Lithgow (The Crown), la joven Jeté Laurence (El muñeco de nieve), que es quizás la más entregada a su rol, y los niños debutantes Hugo y Lucas Lavoie.

Esta película constata, una vez más, lo difícil que es adaptar bien al prolijo Stephen King, que en diez páginas te da más información y sutiles detalles de lo que consigue trasladarte Cementerio de animales en toda su extensión. Decía la crítica internacional que se trata de una de las mejores adaptaciones de sus obras a la gran pantalla... pero esto solo se sustenta si tenemos en cuenta la escasa calidad de los productos con los que compite, así que debería servir más como toque de atención que como cumplido. No es indefendible, pero palidece ante el material original.

Valoración

Muy lejos de la perfección y el impacto que causa el libro de Stephen King, esta versión libérrima de una de sus mejores novelas empaqueta una película de terror que no pasa de correcta y que recorre muchos lugares comunes.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

Que la película arriesga, incluso formalmente, en algunos momentos, consiguiendo crear escenas muy impactantes que conectan lo onírico y lo fantástico

Lo peor

No hace justicia a la novela: ni desarrolla de manera adecuada las relaciones entre los personajes ni saca partido a la mitología de King.