Crítica de La chica salvaje, un viaje por las marismas de Carolina del Norte con sorpresa final

Sony

Crítica de La chica salvaje, la adaptación cinematográfica de "Where the Crawdads Sing" de la escritora y especialista en vida salvaje Delia Owens. Estreno el 30 de septiembre.

La bióloga jubilada y especialista en vida silvestre Delia Owens escribió la novela "Where the Crawdads Sing", traducida al castellano como "La chica salvaje" en 2018. A día de hoy se ha convertido en un éxito de ventas con 15 millones de ejemplares vendidos y 168 semanas en la lista de bestselllers del The New York Times.

Las expectativas eran altas porque la historia está muy bien hilvanada pero también por el hecho de que la propia autora podría haber estado indirectamente relacionada con el asesinato de un cazador furtivo en Zambia, algo sobre lo que de momento no hay ni siquiera una investigación, pero que volverá a los titulares con el estreno de la película.

La razón es que, casualmente, la historia de ficción de La chica salvaje está centrada en la muerte de un hombre que aparece en las marismas de Carolina del Norte en los años 60.

El cuerpo de Chase Andrews arroja pocas pistas sobre qué pudo pasarle pero el pueblo pronto acusa de asesinato a Catherine Clark (Kya), una mujer que fue abandonada por su familia y ha crecido sola en los humedales mientras se barajan otras hipótesis como un crimen pasional o un mero accidente.

Kya, que no ha recibido una formación académica y es completamente autodidacta, encuentra dificultades para defenderse, pero lo que más le preocupa a ella y a las personas que la conocen y apoyan son los prejuicios a los que tendrá que hacer frente por el hecho de haber vivido al margen de los convencionalismos.

Los principales atractivos de La chica salvaje son los espectaculares paisajes en los que se desarrolla la historia y la sólida interpretación principal de Daisy Edgar-Jones, bien arropada por secundarios como Tom Milton o Michaell Hyatt.

Sin embargo, lo que más debería atraparnos es el relato en sí, en el que vemos cómo se pone en tela de juicio la integridad moral de una persona por el mero hecho de estar fuera del sistema por el que se rige el resto. No solo eso, sino que además Kya es probablemente la que mejor comprende y más ama el lugar en el que vive, aunque su periplo no haya estado exento de dificultades.

Donde la novela se erige como una fortaleza es en la creación de un universo creíble, pero la película cae en una suerte de mitificación onírica y casi delirantemente romántica de la relación que establece la protagonista con un amigo de la infancia, lo que empaña bastante el resultado final.

La banda sonora de Mychael Danna y la fotografía de Polly Morgan aúnan fuerzas para darle empaque a la propuesta, pero es el guión y ciertas decisiones del departamento de peluquería y maquillaje lo que hacen que la historia no funcione tan bien como debería.

Es imposible que una muchacha tan aseada, bien peinada y perfectamente depilada sea tratada como una salvaje, por más que viva en el campo y camine descalza. Tampoco es que su dicción resulte demasiado natural cuando utiliza incorrectamente el vocabulario o la sintaxis.

Todos esos elementos se articulan de una forma muy forzada, lo que contribuye a crear personajes planos y pegados a estereotipos que se han explotado ya demasiado en otras ficciones similares.

En cierto momento del nudo argumental, da la sensación de que estamos ante un telefilm de sobremesa por lo delimitados que están los personajes con escuadra y cartabón: malos muy malos, buenos muy buenos.

Cuando La chica salvaje funciona mejor es en el momento en el que lanza su mensaje conservacionista, porque queda claro cuál es el leit motiv: la naturaleza sigue su curso y es sabia. La exhortación a protegerla y amparar a las criaturas que viven en ella es perfectamente legítima e inteligible una vez se comprende el giro final de la historia, algo forzado y previsible, pero funcional.

Valoración

Nota 60

En el salto de las páginas a la pantalla, el relato ha perdido mucha fuerza. No es que las interpretaciones principales sean malas, sino que los personajes están retratados de forma plana y simplona. Simplemente entretenida, esta historia daba para mucho más.

Lo mejor

La fuerza de las localizaciones de rodaje: la naturaleza resulta arrolladora contando su propia historia.

Lo peor

La forma en la que está resuelta linda con el telefilm de sobremesa. Es entretenida pero está lejos de ser perfecta.

La chica salvaje (2022)

La chica salvaje (2022)

Título original

Where the Crawdads Sing

Género

Drama, Suspense, Thriller

Lenguage original

Inglés

Duración

2h 5m

Ingresos en taquilla

127.000.000,00 $

Hobby60Aceptable

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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