Climax
Análisis

Crítica de Climax, la nueva película de Gaspar Noé

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Climax, la nueva película del enfant terrible Gaspar Noé en la que vuelve a poner a prueba a los espectadores en un descenso a los infiernos.

Gaspar Noé se desnuda tanto o más que los bailarines que se retuercen hasta la extenuación en esta película. Climax es, por decirlo de alguna manera, un punto álgido en la carrera de este realizador en el que decide dejar al aire sus referentes audiovisuales y artísticos desde un primer momento.

La película arranca con el casting del grupo que integrará el cuerpo de baile del proyecto y sus declaraciones quedan enmarcadas entre libros y películas entre los cuales se pueden encontrar Suspiria de Dario Argento (de cuyo remake os hablaremos en breve), la biografía de Pierre Moliniere o algunas obras de Luis Buñuel o del fiósofo Emil Cioran... ¡Hay hasta un VHS de Silent Hill! Y es que como expresó en una rueda de prensa en el Festival de Cine de Sitges, en ella se reúnen buena parte de sus sueños y pesadillas.

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Posteriormente nos propone un número de baile exquisito en el que no hay detalle que escape a una cámara itinerante que bascula del plano cenital al primerísimo primer plano sin solución de continuidad durante un larguísimo plano secuencia que nos permite circular por la sala recorriendo sus 360 grados. Una pasada, vamos. 

Y del orden, al caos: una sangría aderazada de LSD hará que se desate un infierno terrenal en el que cada afectado por su consumo acusará el golpe a su manera: del frenesí sexual, a la desinhibición más absoluta pasando por el delirio, la autolesión o la paranoia. Esto es una película de Noé, ¿no esperaríais que fuera fácil, no? Pues no, los poco más 90 minutos de metraje ponen a prueba la paciencia de espectador que termina, en sentido literal, deseando salir de la dichosa casa en la que todo sucede.

Pero ojo, que además Climax viene cargada de una sorna desesperada como cuando superpone letreros sobre las imágenes en la que advierte que "la convivencia es imposible". El summum nihilista arremete también contra el chauvinismo cuando expresa que la película es "un film francés y orgulloso de serlo" y enmarca todo el salón con una inmensa bandera tricolor.

A todo lo anterior hay que seguir añadiéndole capas: Sofia Boutella (La momia) es la única actriz profesional del reparto (es además bailarina y modelo) y solo la primera coreografía fue ensayada, el resto es todo fruto de la improvisación así que el casting debió ser exhaustivo porque todos profesionales de la danza que aparecen mueven el cuerpo con un desparpajo asombroso llegando a los límites del contorsionismo.

El rodaje de la película supuso 15 días de trabajo en base a solo cinco hojas de guión. Así que no hay que sonrojarse por afirmar que Gaspar Noé le ha echado mucho morro para meterse en el bolsillo a su fiel público culturetas que encuentra en este desmadre el colofón de su discurso artístico (en Cannes fue la gran vencedora de la Quincena de Realizadores alzándose con el galardón Art Cinema) y de paso meterle el dedo en el ojo al espectador más conservador, que espera que le cuenten una historia cuando va al cine. Aquí hay más deleite estético que drama humano o exploración de emociones sinceras. Pero bueno, bienvenidos al infierno.

Valoración

Climax es una película que se padece: la clautrofobia y la angustia que Gaspar Noé pretende inyectarle al espectador van directas a su cerebro y el viaje es en extremo desagradable; eso sí, la dirección es IMPRESIONANTE.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Es el colocón mejor narrado desde Trainspotting gracias a una planificación del rodaje impoluta.

Lo peor

La historia: más allá de cómo la cuenta, su valor es anecdótico, a pesar de los toques de humor negro que Noé le imprime.

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