Crítica de Despelote (Fixed), la película de animación para adultos de Genndy Tartakovsky

Netflix

Crítica de Despelote (Fixed), la película de animación para adultos de Genndy Tartakovsky. Estreno en Netflix el 13 de agosto.

Ojo al nuevo estreno de Netflix porque puede resultar engañoso... ¡Y eso que por todas partes se anuncia que está dirigido a una audiencia mayor de 18 años. No podemos hacer la crítica de Despelote (Fixed) sin dejar bien claro que es una comedia para adultos, soez a más no poder y con un lenguaje muy florido en el que constantemente se habla y se muestra sexo... entre perros.

A pesar de que la plataforma de streaming tiene bien claro que los productos "para toda la familia" son éxitos seguros (ahí están las cifras de Las guerreras kpop o Miércoles, que han sido los dos bombazos del verano en términos de audiencias masivas), también tiene hueco para los productos de calificación R. 

Y más si vienen con sello de autor, como es el caso. Porque el director de este proyecto es Genndy Tartakovsky, director de animación, productor, guionista y animador ruso nacionalizado estadounidense archiconocido por series animadas de la era dorada de Cartoon Network como El laboratorio de Dexter o Samurai Jack (recién incluidas en HBO Max) y otros exitazos como Star Wars: Clone Wars o Primal.

Para la gran pantalla además alumbró la saga de Hotel Transilvania, de cuya dirección se encargó al igual que en el caso de sus dos primeras secuelas.

Con Despelote da un volantazo importante para dirigirse, como decíamos, a audiencias adultas en una comedia que abunda en la escatología y la sexualidad, comprendida como algo más que el acto en sí. Nuestro protagonista sufre un crisis de identidad cuando descubre que va a ser castrado y aún no ha sido capaz siquiera de declararse a la perrita de sus sueños.

Obsesión por el sexo

Bull (Toro, si veis la película en castellano) es un can que, dos años después de ser adoptado por una familia, entra en la etapa que podríamos asimilar como la pubertad perruna lo que le hace tener un irrefrenable afán por masturbarse montando a la abuela.

Esto hará que sus dueños se planteen llevarlo a la clínica veterinaria, algo que ha visto entre sus amigos y que no está preparado para afrontar. De modo que se escapa de casa para tener una de las noches más locas de su vida.

Enamorado hasta las trancas de Miel, su vecina y amiga de la infancia, se ve incapaz de confesarle sus sentimientos antes de que ella sea conducida a un concurso canino para el que lleva siendo cuidada y entrenada desde hace meses. Pero lo peor es que quieren cruzarla con Sterling, un pretencioso ejemplar de su misma raza al que no soporta.

Sus amigos Rocco, Chipira y Lucky le ayudarán a superar su bloqueo y a encontrar su lugar en el mundo, asimilando los cambios inevitables que debe afrontar.

Cerdo por fuera, tierno por dentro

A pesar de que la forma es bastante burra, con un guión que corre a cargo de Tartakovsky en colaboración con Jon Vitti, guionista de Los Simpson con una dilatada carrera a las espaldas, se puede decir que Despelote tiene corazón porque a fin de cuentas habla de muchos aspectos asimilables a los humanos, y brinda como excusa un sentido del humor extremo pero eficaz.

Pero, eso sí, hay una barrera, igual que la hubo en otra comedia salvaje reciente como es Spermageddon: no se muestran genitales: la audiencia se va a inflar a ver testículos y anos perrunos, pero nada de penes ni vaginas, por más que entren en acción.

En lo que se refiere a la animación, no hay grandes alardes técnicos (ni los necesita): es un sencillo 2D, con diseños de personajes muy caricaturescos y expresivos que se estiran y encogen a placer. No son particularmente atractivos a la vista, todo hay que decirlo porque el diseño de personajes no busca agradar. 

Por el contrario igual de poco complaciente que es en este plano lo es también en su mismo centro porque el viaje de Toro para aceptarse a sí mismo y luchar por su amor es bastante tortuoso. Quien busque una propuesta estética y sencilla, se dará de bruces con algo muy distinto.

En líneas generales, funciona bastante bien gracias a su decidida desinhibición y a base de retorcer los chistes hasta el límite de lo tolerable. La versión original además cuenta con las voces de Adam DeVine, Idris Elba, Kathryn Hahn, Beck Bennett o Fred Armisen, un regalo extra para los oídos.

Valoración

Nota 70

Original y bestia a partes iguales, esta película sobre el periplo de un perro al que van a castrar habla de muchas cosas: de autoestima, de expectativas sociales y, claro, de sexo de la forma más explícita posible.

Lo mejor

Que sea bruta a rabiar para ganarse la calificación R desde el mismo comienzo y tener bien claro de qué quiere hablar.

Lo peor

Es demasiado "cojoncentrista": estaría bien que examinara la sexualidad desde más puntos de vista.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.