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7 días en Entebbe
Análisis

Crítica de 7 días en Entebbe, drama inspirado en hechos reales

La Operación Thunderbolt inspira el drama basado en hecho reales 7 días en Entebbe (Entebbe) dirigido por José Padilha y protagonizado por Daniel Brühl y Rosamund Pike que llega a las carteleras el 28 de abril de 2018.

José Padilha (el artífice el remake de RoboCop y productor de Narcos) dirige esta dramatización de los hechos ocurridos en 1976 cuando un grupo de terroristas del Frente Popular para la Liberación Palestina secuestró un avión de Air France procedente de Tel Aviv con 148 pasajeros a bordo con la ayuda de dos integrantes de las Células Revolucionarias alemanas.

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La condición para liberar a la tripulación y el pasaje era la de que dejaran ir libres a más de 50 palestinos que habían sido detenidos en distintos países. Los secuestradores consiguieron desviar el vuelo al aeropuerto de Entebbe, con la connivencia del dictador ugandés Idi Amin Dada y mantuvieron a los rehenes bajo custodia vigilada (y en peligro de muerte) en unas condiciones lamentables en un ala abandonada de dicho aeropuerto hasta que Israel aprobó una arriesgada misión de rescate denominada Operación Relámpago.

Demasiado lenta y discursiva como para mantener la tensión narrativa que le aportaría al espectador el acicate para estar pendiente de lo que sucede en pantalla, 7 días en Entebbe tiene algunos problemas estructurales, pero ninguno tan grave como el de dejar de lado las consecuencias que trajo consigo el secuestro y posterior operativo militar que desencadenó. Por encima de todos ellos y a pesar del buen trabajo de Nonso Anozie dando vida a Dada (calcado), el enfoque del guión respecto al brutal personaje es injustificablemente simplista y caricaturesco: ninguna alusión a su régimen del terror y un tratamiento pueril. 

Vaya por delante que no era la primera vez que se desarrollaban los hechos principales en la gran pantalla: los vimos en Brigada antisecuestro  en 1976, Operación Relámpago en 1977 y también en El último rey de Escocia ya en 2006, película centrada en el autoproclamado líder de Uganda cuyas ínfulas y acciones superan ampliamente la ficción. Una perspectiva inédita fue la que exploró Cohen on the Bridge de 2009, el corto de animación dirigido por Andrew Wainrib en el que nos permitía vivir el operativo en primera persona.

En el lado de los aciertos hay que reconocerle a 7 días en Entebbe su capacidad para poner de manifiesto las brutales contradicciones de los secuestradores por medio de sus propias discusiones acerca del alcance que tendrán sus acciones o incluso de la forma en la que serán recibidas por la opinión pública. A pesar de la falta de carisma de Rosamund Pike, hay una secuencia dedicada a su personaje en unas cabinas del aeropuerto en la que todo su conflicto interior estalla mientras que el de Daniel Brühl se muestra en permanente pugna por sus convicciones ideológicas.

Por otra parte, el guión de Gregory Burke escoge como metáfora del conflicto palestino israelí la danza contemporánea, permitiendo así que el espectador sienta de una forma muy particular cómo se avecina el drama. Menos afortunadas son la puesta en escena y sobre todo las caracterizaciones, muy forzadas y poco verosímiles.

7 días en Entebbe

El clímax final da la sensación de llegar demasiado tarde y de haber guardado algunos detalles de suma importancia que quedan relegados a las letras sobreimpresionadas en la pantalla. Lo curioso es que esas mismas conclusiones finales no recojan el asesinato de Dora Bloch o el genocidio de cientos de keniatas que estaban en Uganda como represalia por el apoyo de su nación a Israel. O siquiera la suspensión del piloto Michel Bacos por negarse a que él mismo y su tripulación fueran liberados a costa de dejar al pasaje en manos de los secuestradores.

Por más que se haya querido adoptar la perspectiva intimista de los personajes principales, estas cuestiones no son menores y sí consecuencias directas del suceso así que como poco hay que recriminarle cierta falta de visión y de precisión a la hora de analizar su repercusión e impacto y centrar la atención en exceso en el conflicto diplomático.

7 días en Entebbe

7 días en Entebbe le sobra planteamiento y le falta desenlace pero es que además los dos primeros tercios de la película son bastante tediosos... Con todo, Padilha tiene ese no-sé-qué poético que hace que al menos los espectadores nos planteemos por qué sigue enquistado uno de los conflictos que a día de hoy siguen pareciendo irreconciliables. Solo por eso, merece la pena pagar el precio del vuelo.

Valoración

Drama inspirado en hechos reales que centra su atención en tres personajes, obviando algunos pasajes bastante truculentos de la historia narrada.

Hobby

66

Aceptable

Lo mejor

Actualiza el conflicto palestino-israelí y muestra las contradicciones ideológicas de los terroristas. El baile contemporáneo como metáfora.

Lo peor

Rosamund Pike no consigue dotar a su personaje de la credibilidad necesaria como para que el espectador empatice con ella. Dada caricaturizado.

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