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Ejército de los muertos
Análisis

Crítica de Ejército de los muertos: dos horas y media de incursión en Las Vegas zombi

Crítica de Ejército de los muertos (Army of the Dead), la película de zombis de Zack Snyder cuyo reparto está liderado por Dave Bautista. En cines el 14 de mayo y en Netflix a partir del 21 de mayo.

Llegó el ansiado día en el que podemos hablaros largo y tendido de Ejército de los muertos, una película que está despertando una enorme expectación al tratarse del siguiente proyecto de Zack Snyder tras lanzar en HBO su versión de Liga de la Justicia y nueva incursión en el género tras la película de 2004 Amanecer de los muertos que supuso su debut en la dirección de largometrajes contando con un guión de George A. Romero y James Gunn.

Con una larga trayectoria a sus espaldas y habiendo superado grandes escollos personales y profesionales, Snyder ahora tiene un control creativo casi absoluto sobre esta cinta, cuya historia ha escrito él mismo y desarrollado hasta el guión final junto a Shay Hatten y Joby Harold quienes se harán cargo respectivamente de las dos próximas entregas de John Wick y de la miniserie de Obi-Wan Kenobi. La carta de presentación es bastante impresionante, en este sentido, porque está claro que no solo se ha rodeado de grandes guionistas sino que, además, él mismo se ha implicado al máximo en el proyecto. Los propios intérpretes, en la rueda de prensa internacional de presentación de Ejército de los muertos, se deshacían en elogios hacia a un hombre capaz de sudar y embarrarse con ellos para obtener las mejores tomas en el set de rodaje.

Sin embargo Ejército de los muertos, dista de ser una película perfecta. En primer lugar por hacer gala de los habituales problemas de las últimas películas que han contado con la rúbrica de Snyder: exceso de drama, falta de ritmo y un metraje injustificablemente largo... ¿En serio dos horas y media?

Se le podrían achacar un par más, en este caso, como es ese pretendido lirismo acentuado por cámaras lentas del que se abusa bastante o el escaso sentido del humor, algo en especial imperdonable teniendo en cuenta la campaña de promoción de la película que promete algo que no llega a cumplirse. No es que no haya acción, no es que no haya diversión, no es que no haya gore, es que todos esos elementos están diluidos y asfixiados en una narrativa que no favorece en nada a la película.

La trama corre paralela a la de la recién estrenada Península (solo que incluso aquella contaba con mejores sets y más mala baba): es un Ocean's Eleven en un contexto dominado por los muertos vivientes. Eso sí, carece de los giros de guión característicos de las películas de atracos, así que no hay vuelta de tuerca final que deje sorprendido al espectador... las cosas discurren por caminos mucho más trillados además de incurrir en diversos clichés que hacen que sea sencillo adelantarse a la trama.

Lo que sucede en Las Vegas, se queda en Las Vegas... si Las Vegas siguen en el mapa...

Un hombre poderoso llamado Bly Tanaka le propone a Scott Ward, un antiguo héroe de la guerra zombi reconvertido en el cocinero de una hamburguesería, la misión contrarreloj de irrumpir en la zona de cuarentena de Las Vegas para robar 200 millones de dólares. El dinero está en una cámara acorazada y la misión debe completarse antes de que el gobierno lance una bomba nuclear el lugar, infestado de zombis, en las próximas 32 horas.

Motivado por la esperanza de que el pago por el trabajo ayude a allanar la senda de la reconciliación con su hija Kate, Ward se dispone a afrontar la misión reclutando a un equipo de expertos que le ayuden a perpetrar el atraco con éxito.

Sin embargo, las cosas se complican para Ward cuando su hija se une al equipo con la intención de encontrar a Geeta, una madre que ha desaparecido dentro de la ciudad. Por si fuera poco, cuando llegan a la zona de cuarentena, descubren que hay un grupo de zombis fuera de lo común, denominados zombis Alfa, que son bastante más listos, más rápidos y están muy bien organizados.

En una cinta de estas características, el reparto es esencial y que haya química entre sus integrantes, condición sine qua non para que los espectadores entren en el juego y vean las dinámicas de grupo que hay entre ellos (protagonistas, antagonistas, roles de alivio cómico u otros que portan cierta carga extra de información). Hay momentos en los que se aprecia ese "remar en la misma dirección" del reparto, y cada cual tiene sus momentos de gloria.

Pero ésta es otra de las debilidades manifiestas de Ejército de los muertos: presta mucha más atención a los humanos que a las estrellas del show, que deberían ser los zombis y en lugar de aprovechar la brecha de originalidad que se abre con los Alfa (el nivel de afectividad que demuestran solo lo vimos antes en la comedia Memorias de un zombi adolescente en una clave muy distinta) y desarrollar una mitología propia, se estanca volcando un drama análogo en ellos.

En cualquier caso, hay secundarios como Tig Notaro que le roban el show a Dave Bautista, muy creíble en lo que se refiere al poderío físico de su personaje, y bastante menos en lo que concierne la construcción dramática de un hombre marcado por la pérdida de su esposa y el alejamiento paulatino de su hija. Como ya hemos reiterado en varias ocasiones ya, la película le presta demasiada atención a esta trama y los aledaños dramas familiares y pierde el foco de lo que resulta más interesante: ¡los zombis! Y no solo los humanos... ¡es verdad que es digno de elogio el magnífico tigre zombi! La selección musical también juega en contra de una película que arranca con una secuencia inicial sensacional, gamberra y ágil y se estanca hasta volver a reiniciarse casi una hora después.

En resumidas cuentas, Ejército de los muertos es una pequeña decepción: si os dejáis llevar por la campaña publicitaria y el tráiler, es probable que os sorprendan tanto el tono, como el argumento y el resultado final. Y si vuestras expectativas iban por el lado de ver algo remotamente similar a su debut, acusaréis aún más el impacto de ver otra película de zombis intrascendente... aunque con voluntad de tener secuela, claro.

Valoración

Snyder firma una película plagada de tópicos y de ritmo desigual que se alarga en exceso (¡dos horas y media!) y descarrila al darle demasiada preeminencia al drama por encima de la diversión que prometían el tráiler. Resulta decepcionante a pesar de tener destellos de genialidad en secuencias concretas y sets trabajados.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La secuencia introductoria y los momentos que recopila el tráiler, como la incursión del tigre zombi.

Lo peor

El exceso de metraje y sentimentalismo. La selección musical es a veces demasiado streaming y torpona.

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