Crítica de Expediente Warren: El último rito, un emotivo desenlace que no escatima en sustos

Crítica de Expediente Warren: El último rito, la última película de la saga The Conjuring, dirigida por Michael Chaves y escrita por Ian Goldberg, Richard Naing y David Johnson. Estreno el 5 de septiembre.
Doce años han pasado desde que Ed y Lorraine Warren fueran encarnados por primera vez en The Conjuring por Patrick Wilson y Vera Farmiga, dos intérpretes que han bordado sus papeles ofreciéndoles a los espectadores una sólida base sobre la que asentar todo un universo ficcional de diez películas.
Con Expediente Warren: El último rito, nos toca despedirnos de ellos y hay que empezar diciendo que dan la talla, una vez más dándole un punto de ternura a la película que siempre ha estado presente en la saga y se mantiene de manera muy satisfactoria.
El guión juega en un circo de tres pistas tratando que darle coherencia a un nuevo caso real ficcionado, el de los fenómenos paranormales que vivió la familia Smurl en su residencia de Pensilvania, conjugado con la propia historia familiar de los Warren y su hija Judy y añadiendo a la receta toda clase de autohomenajes, cameos y guiños que buscan tocarle la fibra al espectador.
En este sentido estamos ante una película tan dramática y emotiva como aterradora cuando se lo propone que, eso sí, quizás se pasa de explícita a la hora de mostrar las entidades sobrenaturales. Funciona mucho mejor cuando insinúa que cuando muestra directamente y tiene también algunos problemillas de montaje.
El metraje final alcanza los 135 minutos de duración cuando, en verdad, con ligeros ajustes y descartes, sobre todo, de esas secuencias más explícitas en las que "se muestra demasiado", la película podría ser bastante más espeluznante.
¿Sientes una presencia?
Expediente Warren: El último rito arranca con un salto hacia atrás en el tiempo. A mediados de los sesenta unos jovencísimos demonólogos investigaban uno de sus casos paranormales. Lorraine, embarazada de su hija Judy, se empeña en enfrentarse a un objeto que parece estar poseído: un espejo imponente que se quiebra cuando lo toca y hace que sufra fuertes dolores.
Ya en el hospital, su sexto sentido sigue percibiendo que algo la acecha y tiene un parto realmente complicado porque Judy nace con el cordón enrollado al cuello y clínicamente muerta. Sin embargo, poco después de que su madre la abrace y ruegue a dios que se la devuelva, su corazón vuelve a latir.
Dos décadas más tarde, ya en el año 86, aquel espejo maldito va a parar a la casa de la familia Smurl que pronto empieza a experimentar fenómenos extraños: ruidos, voces, agresiones y un verdadero infierno terrenal que hace que busquen ayuda.
Los Warren, por aquel entonces ya retirados, no aceptan nuevos casos, ni siquiera cuando el padre Gordon acude a ellos. De modo que los medios de comunicación se apuestan en la calle para informar sobre "la casa encantada".
De manera paralela Judy, que vuelve a casa para presentarles a sus padres a su novio Tony, empieza a sufrir visiones como las que tenía en su infancia y que su madre le ayudó a reprimir repitiendo los versos de una canción. Ahora no hay escapatoria: tendrá que enfrentarse a sus peores miedos y ayudar a sus padres a frenar aquello que acecha a los Smurl.
El peor enemigo de Expediente Warren: El último rito son las dos primeras películas de la franquicia, que fueron las más aterradoras. Michael Chaves pone toda la carne en el asador con escenas violentas, angustiantes y tétricas a más no poder, pero le falla el timing y el ser demasiado revelador antes de tiempo.
Y es que en lugar de ser aprovechar la sugestión del espectador, rompe el clímax de las secuencias más perturbadoras apoyándose siempre en el mismo tipo de imágenes, que a fuerza de repetición pierden impacto.

Por otra parte, los Warren tardan demasiado tiempo en entrar en escena. No se presentan en la vivienda de los Smurl hasta el tercio final de la película, cuando ellos son el alma de la cinta. Y aunque toda la diatriba preliminar es esencial para justificar la unión de sus vidas y el expediente, la espera se hace algo larga.
Por suerte la puesta en escena y la variada paleta de recursos para generar terror obran a su favor: reflejos, grabaciones, juguetes, cajas de música… no hay elemento que quede sin explotar, con especial presencia de la famosa Annabelle.
En cualquier caso y aunque no es en absoluto la mejor de las entregas que hemos visto, Expediente Warren: El último rito cumple de sobra en el apartado de los sustos y de los momentos pesadillescos y nos deja una estampa emotiva que le da un cierre lindo a toda una era de pelis de terror.
Valoración
Nota 73
El último rito es un final decente para una franquicia muy querida con Patrick Wilson y Vera Farmiga siendo el pegamento que aglutina todos los elementos: el terror, la nostalgia y los afectos familiares sin dejar atrás el tema del legado.
Lo mejor
Que es una película tan nostálgica y emocionante como aterradora cuando hace falta. Es un desenlace satisfactorio que deja buen sabor de boca.
Lo peor
El matrimonio Warren tarda mucho tiempo en entrar en el caso Smurl. Un montaje que insinuara más y mostrara menos sería más eficiente.
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Expediente Warren: El último rito (2025)
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The Conjuring: Last Rites
Lenguage original
Inglés
Duración
2h 15m
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Expediente Warren (The Conjuring) (2013)
Título original
The Conjuring
Género
Suspense, Terror
Lenguage original
Inglés
Duración
1h 52m
Ingresos en taquilla
318.000.141,00 $
Presupuesto
13.000.000,00 $

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

