Crítica de Una familia de superhéroes: reinvindicando las inteligencias múltiples y a los niños jugones

Crítica de Una familia de superhéroes, la película de animación del director noruego Rasmus A. Sivertsen en el que reinvidica las inteligencias múltiples. Estreno este 16 de junio.
Hay una cierta tendencia a mirar por encima del hombro las producciones de animación que no vienen de los grandes estudios, pero cuidado con Una familia de superhéroes porque aporta una serie de valores muy a tener en cuenta.
El primero de ellos: la historia, que empodera a los peques de la casa apasionados por los videojuegos y apuesta por reivindicar las distintas habilidades de las personas. Un héroe no lo es por llevar un traje, sino que dependerá de la persona que lo porte.
Pero, más allá de esta premisa inicial lanza también una serie de cuestiones que están en la cabeza de todos: ¿qué pasa cuando un niño no alcanza las exigencias y expectativas del sistema educativo y del entorno familiar? ¿Les presionamos en exceso? ¿No debería ser nuestro objetivo educarlos para ser ellos mismos sin tantas aspiraciones?
Y por otra parte, abre el cajón de los beneficios que pueden aportar las pantallas, si su uso es moderado. ¿Puede la chavalería adquirir habilidades y destrezas por medio de los videojuegos que luego apliquen en la vida real? ¿Incluso pueden servir para integrarse socialmente y hacer amigos? ¿No tienen derecho meramente a divertirse y compartir este tiempo de ocio?
Todos tenemos un superpoder
Hedvig es una niña de 11 años que vive con una gran presión encima porque su padre es Superleón, el aclamado héroe local, y por tanto ella pertenece a una larga estirpe de superhéroes que la llevará a heredar el traje y la responsabilidad en algún momento.
Sin embargo ella no es rápida, fuerte ni atlética. De hecho es bastante patosa y no sobresale por sus notas en el colegio. Así que el día que el traje encoge y no le queda más remedio que ponérselo, la vida se le complica muchísimo y va a necesitar la ayuda de su abuela para entrenar.
A ella lo que le apasiona es jugar en línea con su mejor amigo y resolver los retos que le proponen en los videojuegos, algo para lo que tiene un talento bien entrenado.
Su primo Adrián por el contrario toca varios instrumentos, es ágil, diestro y un estudiante modelo, así que tiene la autoestima por las nubes. Pero el traje de Superleón tiene una cualidad muy especial: potencia las mejores cualidades de quien lo viste, pero también sus mayores defectos, lo que hace espionsa la tarea de hacer un buen uso de él.

Viendo Una familia de superhéroes de Rasmus A. Sivertsen, es bastante fácil que se os venga a la cabeza la película de Los Croods (la abuelita especialmente) y no es casualidad: se ha hecho cargo del diseño de los personajes Carter Goodrich que también hizo lo propio con los de películas tan exitosas como Gru, mi villano favorito o Coco.
En el plano estilístico se aleja totalmente de la otra gran familia superheróica por excelencia, la de Los Increíbles, desarrollando un aspecto único y particular que trata de reforzar el 3D con otros recursos como la inclusión de viñetas para retrotraerse al pasado, los clásicos bocadillos con onomatopeyas o elementos en dos dimensiones para las texturas como el polvo y determinados fondos.
Así que por una parte estamos ante una carta de amor al lenguaje comiquero y por otra a un remanso de comprensión bastante inusual hacia la representación del mundo de los videojuegos donde estos no son un problema sino una habilidady una fuente de entretenimiento saludable.
Tampoco hay "malos" per se, solo personas corrientes con fortalezas y debilidades que se amplifican en la medida en la que se hace uso del traje (que viene siendo como un potenciador de cualidades). Así que, por ese lado, otra enseñanza: nada en exceso es bueno.
Lo mejor de todo es que Una familia de superhéroes es una película didáctica sin caer en lo cursi ni en las frases de manual de autoayuda. Es clara en su exposición, sin pedantería pedagógica ni superioridad moral, así que es una gran recomendación para ver en familia y tener luego un debate interesante.
Valoración
Nota 70
Valores positivos, buen ritmo y una animación más que solvente: Una familia de superhéroes es una película que podemos recomendar para grandes y pequeños gracias a sus pertinentes preocupaciones y su capacidad para atrapar a la audiencia.
Lo mejor
El mensaje de la película y su aire ligero ideal para todos los públicos: expone la información de una forma muy asequible.
Lo peor
Los lugares comunes: la madre ausente, la dificultad para encajar en el entorno y la autoestima baja de la protagonista.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
