Horse Girl
Crítica de Horse Girl, dirigida por Jeff Baena y escrita junto a Alison Brie. La película de Netflix está protagonizada por la propia Alison Brie, además de Debby Ryan, John Reynolds y Molly Shannon, entre otros. El estreno de Horse Girl en Netflix España es el 7 de febrero de 2020.

Un viaje por la psique nos espera en Horse Girl, el último estreno de Netflix. Uno particularmente delicado, dispuesto a exponer la dura transición psicológica a la que están sometidos aquellos que sufren de alguna enfermedad mental. De cómo lentamente se apodera de ellos, de cómo los pequeños instantes de lucidez pueden convertirse en una tortura ante el abismo que se abre bajo sus pies.

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Alison Brie (Glow, La LEGO película) protagoniza y participa en el guion de la película, dirigida y escrita por Jeff Baena, regalándonos una de las mejores interpretaciones de su carrera. Ella es Sarah, una joven extremadamente inocente y peculiar que trabaja en una tienda de manualidades. Está obsesionada con la serie sobrenatural "Purgatorio" y siente una absoluta debilidad por los caballos: concretamente por uno de ellos, a quien visita con frecuencia en su establo. Los perturbadores sueños que vive irán atrapándola poco a poco, convirtiéndose cada vez más en la realidad de su vida cotidiana y dejando al espectador en el mismo limbo de confusión que a su protagonista.

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Es la historia de una joven que sabe que está perdiendo la cabeza. Lo sabe, y también lo espera, porque conoce el historial esquizofrénico de su familia. Conoce el proceso y está profundamente aterrorizada ante un futuro del que parece incapaz de escapar. La película está narrada desde su punto de vista de forma tan objetiva que nos ayudará a comprender con una sencillez exquisita su perturbada realidad. Seremos Sarah intentando encajar en la sociedad, cuando intente encontrar nuevos amigos, cuando busque inocentemente el amor. Pero, sobre todo, seremos Sarah cuando sus gritos de ayuda pasen desapercibidos.

Horse Girl

El carácter de la protagonista es tan adorable que no podremos evitar sentir la compasión de una sonrisa que caerá ante esa desoladora realidad. Querremos defenderla de las burlas y la incomprensión, por mucho que sepamos que ha perdido completamente la razón. Ese es el gran acierto de la película: que consigamos entender el sufrimiento y la soledad de quienes se escapan de la norma, esta vez debido a una enfermedad mental, y que lo hagamos de una forma tan genuina como lo haríamos con alguien de nuestra propia familia.

Horse Girl es una reflexión compasiva de la enfermedad mental, de sus consecuencias y terrores. La película muestra sus diferentes estadios mientras conocemos algo más la historia de Sarah y su familia, coqueteando con la comedia romántica y el thriller, para dar paso a un perturbador tercer acto en el que pretende dar respuesta a los misterios que había sembrado durante el inicio. Y aunque de intenciones no viva el cine y sus incógnitas no lleguen a despejarse con la claridad que cabría esperar, la reflexión a la que incita el final es el broche a una narrativa que recompensa por cercanía a la trama a sus espectadores.

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No estamos ante un ejercicio hiperintelectual, pero sí lleno de pequeños matices, como con el uso de los colores pastel para respetar la armonía de los planos. Con ellos imprime esa irónica paz a la trama mientras su protagonista experimenta el horror más absoluto, contenido de forma exquisita por la interpretación de Brie. Las gamas de azules son los protagonistas durante sus momentos de lucidez, y los naranjas cuando la enfermedad se hace dueña del punto de vista. Lo mismo ocurre con la banda sonora y sus temas, que, aunque de forma demasiado evidente, son utilizados como guía del espectador para comprender en qué estado se encuentra Sarah.

Esta paradoja de estados anímicos en cámara es lo más interesante de la película. Su función es tan estilística como narrativa; aporta un estilo artístico inequívoco y refuerza el mensaje, ya que envuelve la locura con el sosiego de quienes no la comprenden y de sus propios intentos por racionalizar los acontecimientos. Hay mucha simbología abierta a la interpretación del espectador, pero el principal objetivo de sus creadores es cristalino: colocarnos en el punto de vista de Sarah, vivir su propia realidad y comprender su confusión de la forma más significativa posible.

Horse Girl

Alison Brie en la historia de su vida

Si en algo puede coincidir la audiencia es en el trabajo de Alison Brie, que se estrena participando en el guion de Horse Girl. Su interpretación es extremecedoramente cercana, con un inexplicable carisma y todo lo perturbadora que exigía para envolverla con un halo de misterio. La propia actriz reconoció en entrevistas que es una historia que le toca de cerca, porque, tal y como reconoció a Vulture, su madre vivió con esquizofrenia paranoide. Brie convirtió a su madre en su principal inspiración para la película, tanto en la escritura como en la interpretación, y su propio miedo en el motivo central de la trama: el de sufrir la enfermedad por la inevitable herencia genética que corre por sus venas.

"¿Cuándo se activará? ¿Seré consciente de ello cuando esté ocurriendo?", se preguntaba Brie. Esos son, precisamente, los principales temores de Sarah, que se convierten en el gancho perfecto para alcanzar la empatía del espectador. De ahí el exquisito retrato interpretativo con el que da vida y respuestas a una enfermedad dominada por el desconcierto y la incomprensión, tanto personales como externos. Los recursos con los que refleja la angustia de su personaje son tan puros y naturales que comprender aunque solo sea la superficie de su enfermedad se vuelve terroríficamente sencillo y desolador.

Horse Girl

Horse Girl es una película ciertamente especial, incapaz de dar respuesta para el público más generalista, pero con una recompensa de lo más interesante para quienes deseen estudiar la psicología detrás de la esquizofrenia. Alcanza un equilibrio surrealista exquisito, y aunque pierde en sus intenciones la posibilidad de destacar en la plataforma, enriquece las apuestas de Netflix por un contenido en el que la etiqueta de "original" sea algo más que un recurso de marketing. 

Con espíritu independiente, ofrece al espectador las herramientas para realizar su propio juicio ante los acontecimientos, evitando dar explicaciones que, de otra forma, podrían convertirla en una decepción. Porque esta es, indudablemente, una historia que se juega en el limbo de los sentidos, en la que el ritmo lento y la falta de respuestas la someterán al juicio implacable de la audiencia. Tal y como la vida lo hace con aquellos a quienes reconocemos bajo el personaje de Sarah, por muy fuerte que sea su lucha.

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VALORACIÓN:

Horse Girl coquetea con el thriller y la comedia romántica para contarnos el surrealismo dramático de la esquizofrenia de forma tan sencilla y natural que es absolutamente desoladora. Alison Brie nos transportará a cada uno de sus estados anímicos en una intepretación inquietante de la que no podremos apartar la vista.
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LO MEJOR:

Alison Brie es el alfa y la omega de Horse Girl: una interpretación soberbia de la que depende toda la película.
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LO PEOR:

Aunque sea inevitable por el objetivo que se marca, el último tercio de la película decae en ritmo y recompensa para quienes se alejen de la temática.
Hobby

75

Bueno

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