El irlandés
Análisis

Crítica de El irlandés, la película de Martin Scorsese para Netflix

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de El irlandés (The Irishman), una película dirigida por Martin Scorsese para Netflix protagonizada por Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci. En cines a partir del 15 de noviembre y en Netflix a partir del 27 de noviembre.

Lo hemos dicho mil veces, pero son pocas: la realidad supera largamente a la ficción y, en algunas contadas ocasiones, sirve para poner de relieve lo que ni siquiera sabíamos que era cierto. Hoy vamos a hablaros de El irlandés, la última película de Martin Scorsese, que al parecer solo se ha atrevido a financiar Netflix. El coste total ha sido de 150 millones de dólares.

Para empezar, la paradoja de que la vilipendiada plataforma que supuestamente aleja al público de las salas comerciales haya sido quien haya alumbrado un proyecto netamente cinematográfico y pensado además para ser visto en pantalla grande y con un buen sonido... Algo similar a lo que sucedió con Roma, sin ir más lejos, y que pone de relieve la voluntad de la Netflix de financiar cine de autor. 

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Tres horas y media de metraje nos sirven para abordar la figura de Frank Sheeran, un veterano de la Segunda Guerra Mundial cuya pericia terminó al servicio de la mafia como estafador y sicario. Nos lo presentan siendo ya un anciano y relatando su periplo desde la inocencia de los comienzos de su vida civil, siendo como se autodenomina un "currito de tantos", un humilde transportista, hasta su paulatino progreso en el mundillo que le llevaría a estar vinculado con la desaparición de Jimmy Hoffa, el poderoso jefe del sindicato de camioneros que estuvo en la cúspide del hampa, debido a la información que éste atesoraba acerca de la participación de la mafia en el asesinato del presidente de los Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy en Dallas.

El irlandés no se queda en el bosquejo de un hombre sencillo, con motivaciones muy bien definidas (conseguir dinero para alimentar a su familia y devolver favores a quien sabe que tendrá que hacérselos a él tarde o temprano), profundiza y mucho en la idiosincrasia de todo el clan, sus códigos de honor, en una forma de hacer las cosas y de paso, envuelve la película en cierto halo de nostalgia. 

Sirve como base para el guión el libro de Charles Brandt "Jimmy Hoffa. Caso cerrado: El poder de la Mafia norteamericana", cuyo título original "I Heard You Paint Houses", sirve como primer hilo del que tirará todo el argumento introduciendo el argot propio de los gánsters de la época. Porque, por supuesto, "pintar casas" no tiene nada que ver con darles una manita de pintura sino que hace alusión a esparcir entre sus paredes la sangre del pobre diablo al que le toque desfilar.

Como poco, la película ha servido para que el cantante Ed Sheeran haga público su parentesco con el protagonista de esta película: al parecer se trataría de un tío lejano... de ahí que, como decíamos, la realidad sea de lo más sorprendente.

Atendiendo a la temática de la película, es evidente que El irlandés ha llamado muchísimo la atención dado que supone un regreso para Scorsese después de Uno de los nuestros, Casino y Gangs of New York, siendo la primera la que más próxima está en espíritu y forma a esta adaptación. Pero es que además cuenta con su actor fetiche, Robert De Niro, acompañado por un estupendo Al Pacino y un aún mejor Joe Pesci, digno del Oscar por su magistral interpretación de Russell Bufalino, el mentor de origen siciliano de Sheeran cuya voluntad imperó en Pensilvania entre 1959 y 1989. Y ojo a los secundarios, porque no pocos rostros de la serie Boardwalk Empire también se da cita en El irlandés: Bobby Cannavale, Stephen Graham y Jack Huston comparten cartel con otros actores como Jesse Plemons o Anna Paquin además de Welker White, en el rol de la esposa de Hoffa y que, precisamente apareció en Uno de los nuestros.

Es inevitable que a lo largo de tres horas y media de metraje no haya algún punto de inflexión en el ritmo de una película. Scorsese es un maestro del cine, sabe colocar la cámara para introducirnos en la historia desde un primer momento y jugar con los distintos tiros para mostrar el status de cada uno de los personajes. Además articula secuencias magistrales en las que la utilización de la banda sonora, los sonidos y los silencios hablan por sí solos, pero solo coge auténtico vuelo en la última hora final, con la que deja clavado al espectador en la butaca.

Como experiencia cinematográfica, la película es sobresaliente, pero acusa fuerte un golpe inesperado: el rejuvenecimiento digital de los personajes. Estando logradísimo en algunos momentos, sigue produciendo esa sensación de vértigo que "da mal rollo", sobre todo a plena luz del día. No vas a ver a Robert De Niro joven: vas a ver el cuerpo del actor con un rostro al que se le ha hecho un lifting digital de treinta años al que se añade el retoque del color del iris de sus ojos. El resultado es más escalofriante que satisfactorio en el primer tercio de la película y de hecho supone cierto lastre para esa inmersión en la historia que tan bien consigue por medio del trabajo de dirección Scorsese. Mucho más conseguido está el retoque en Al Pacino y Pesci, de cuyos primeros planos se abusa menos y que "se tragan" mejor. 

Y aquí de nuevo, hay que hablar de la duración de la película: ¿eran necesarias tres horas y media para lo que cuenta? ¿No es la economía del lenguaje una de las premisas principales del cine? Está claro que el "de-aging" es más fácil de asimilar cuando se introduce como recurso puntual, como lo hizo por ejemplo Géminis, pero en periodos largos de tiempo, el cerebro te grita que lo que ves no es real aunque trata de serlo, de manera que la empatía se disuelve por completo.

De ahí que sea en el periodo final, aproximadamente el último tercio de la película, cuando el espectador se queda atrapado del todo: no tiene que esforzarse por obviar la disonancia cognitiva de un cuerpo anciano con un rostro que no le corresponde y entonces sí que cae en la máquina de triturar sueños que es al final El irlandés. Ese "¿por qué?" que le espeta a Sheeran su hija y que se queda flotando en el aire suspendiendo para siempre su relación paterno-filial es la misma sensación de desamparo y orfandad que se le queda en el cuerpo al espectador.

Chapeu por el trabajo de Steven Zaillian, ganador del Oscar por La lista de Schindler, que ha vuelto a ponernos los pelos de punta. Quedaos con esto: vedla y en pantalla grande pues a pesar de sus defectos es una experiencia alucinante.

Valoración

Scorsese retrata el ocaso de la mafia en una película que es puro lenguaje cinematográfico: bien planificada, filmada con esmero y con grandes interpretaciones.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Joe Pesci está de Oscar. La banda sonora es deslumbrante así como el uso del sonido y los silencios. La hora final te deja clavado en la butaca.

Lo peor

El rejuvenecimiento digital de Robert De Niro es algo a lo que cuesta acostumbrarse y roza lo incómodo. La historia no precisa de tres horas y media.

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