El Jorobado de Notre Dame
Análisis

Crítica de El Jorobado de Notre Dame, la película de dibujos animados de Disney

Por Daniel Quesada

Cuando nos ponemos a repasar las películas de dibujos clásicos de Disney, suelen venir a la cabeza obras como Blancanieves o Pinocho y Aladdin, La Bella y la Bestia o Hércules, cuando pensamos en otras más recientes. Pero son pocos los que suelen incluir El Jorobado de Notre Dame entre sus películas Disney más recordadas. Al igual que su protagonista, la película de Gary Trousdale y Kirk Wise está algo marginada entre el gran público, algo que seguramente se deba a su tono más oscuro.

La historia de El Jorobado de Notre Dame se centra en Quasimodo, un joven que nació deformado y cuya madre gitana cayó presa de Frollo, el juez de la París de finales del siglo XV. Frollo quiere acabar también con el niño deforme, pero por el temor de hacerlo ante el espacio sagrado de la catedral de Notre Dame, decide salvarle la vida y encerrarlo entre los muros del edificio. 20 años después, Quasimodo ansía ver el mundo cuando su destino se cruza con Esmeralda, una bailarina gitana que pone contra las cuerdas la autoridad... Y la cordura de Frollo.

Aunque, en realidad, el desarrollo de la historia sigue los cánones típicos de las películas Disney (protagonista que vive una vida "pequeña" y quiere ver mundo, villano que desencadena una aventura, el héroe descubre su verdadera naturaleza), es cierto que esta es una película bastante menos luminosa que otras de la factoría e incluso arriesgada por momentos en una temática bastante adulta.

Hay que tener en cuenta que, en esta época, Walt Disney Animation Studios estaba buscando su propia reinvención: venía de estrenar la menos exitosa (y también seria) Pocahontas y se veía "amenazada" por la pujante tendencia de la animación 3D orquestada por Pixar, gracias a su Toy Story de 1995. El Jorobado de Notre Dame, por tanto, quiso abarcar un target o, al menos, una narrativa algo diferente.

Eso nos lleva a que se incluyeran algunos momentos que, sin duda, iban a ser difíciles de digerir (o, mejor dicho, de comprender en su totalidad) por los niños: los primeros minutos, con la madre de Quasimodo muriendo a manos de un sádico Frollo, que estaba dispuesto a acabar con un recién nacido; el temor de este a la ira de Dios, manifestado a través de unas estatuas de Notre Dame cuya mirada sigue poniendo la piel de gallina en 2020; y, sobre todo, el momento musical Hellfire protagonizado por el propio Frollo, en el que canta con desgarrador drama sobre la tentación, la lujuria y la condenación eterna. Como veis, lejos quedaban los enanitos cantantes de Blancanieves.

El Jorobado de Notre Dame

En realidad, El Jorobado de Notre Dame es una de las películas más estéticas e impactantes (para bien) de la animación clásica de Disney, gracias a sus experimentos con la luz, las nubes y las multitudes de una París aún medieval y temerosa de la ira de Dios. Ello se ve multiplicado por una magistral banda sonora de Alan Menken, que se atrevió con tétricos cantos gregorianos y melodías cantadas al alimón en inglés (o español en nuestra versión) y latín.

Los experimentos también llegaron en lo técnico. No era la primera vez que Disney mezclada gráficos por ordenador en la animación tradicional, pero aquí rizaron el rizo con una Notre Dame completamente creada en CGI en muchos planos o multitudes también sintéticas que creaban un efecto muy impactante en los grandes planos generales.

El Jorobado de Notre Dame

A pesar de sus muchas virtudes, The Hunchback of Notre Dame también tiene varias irregularidades. La más evidente es el desequilibrio en su tono: funciona perfectamente en su faceta más dramática y en las partes más frenéticas en las que Quasimodo se pone a balancearse entre columnas y arbotantes. Sin embargo, el humor (principalmente capitaneado por las gárgolas amigas de Quasi) se nota bastante más forzado, como metido con calzador para cumplir el cupo de gags de la película. Ese momento de la batalla final en la que un soldado cae al fuego mientras lanza un grito "a lo Goofy" también parece fuera de lugar.

Hay quien critica también el hecho del mensaje en torno a que "sí, vale, Quasimodo es feo pero noble y aún así, a Esmeralda a quien le hace tilín de verdad es Phoebus, el guapetón militar renegado". Aun con todo, el verdadero trasfondo es ese lema de la canción principal: ¿quién es el hombre y quién es el monstruo? ¿Cuál es verdadera naturaleza? En realidad, recicla todo lo visto en La Bella y la Bestia (y la novela original de Victor Hugo, claro), pero lo hace con una majestuosidad a prueba de bombas. Para nosotros, desde luego, Quasimodo es un personaje muy noble y cercano... Y Frollo es uno de los villanos más temibles y detestables de la Historia de Disney. Lo cual mola, claro.

El Jorobado de Notre Dame

Ahora que El Jorobado de Notre Dame está disponible en Disney Plus, aprovechad para dar una segunda oportunidad a este película, que parece premonitoria de la etapa que estaba a punto de iniciar Dreamworks con El Príncipe de Egipto. Probablemente no encandile a los niños, hasta asuste a algunos de ellos, pero el espectador juvenil (y no tan juvenil) sabrá integrarse entre las gárgolas de Notre Dame.

Valoración

A pesar de ser una de las películas menos "reconocidas" de Disney, tiene algunos de los momentos más impactantes de su animación clásica. Mensajes poderosos y un gran impacto técnico se mezclan con algunos desequilibrios en el tono.

Hobby

88

Obra maestra

Lo mejor

A nivel sonoro y visual, es una maravilla. Su banda sonora pone los pelos de punta. Tanto Quasimodo como Frollo son grandes personajes.

Lo peor

No acaba de coger el tino al humor. Debería haberse atrevido a ir del todo por la rama seria.

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