The Limehouse Golem
Análisis

Crítica de The Limehouse Golem, un nuevo thriller policiaco

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de The Limehouse Golem (Los misteriosos asesinatos de Limehouse), la película de Juan Carlos Medina protagonizada por Bill Nighy y Olivia Cooke. En cines a partir del 8 de septiembre.

Hacía tiempo que no veía una cinta de género tan pura: The Limehouse Golem (Los misteriosos asesinatos de Limehouse) es exactamente como era de esperar. Una cinta negra que roza a propósito la serie B con el mismo espíritu de Penny Dreadful y en la que se dan cita la violencia descarnada, la perversión sexual y el mundo de la farándula como espejo de una sociedad en estado de putrefacción.

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Compagina una estética gótica con el sórdido Londres que vería nacer a Jack el destripador. Ambientación, vestuario, caracterizaciones y fotografía están al cien por cien encomendadas a la tarea de mostrar con gran precisión y buen tino ese mundo de pesadilla que podría haber salido de cualquiera de las novelas por fascículos que dieron en llamarse "penny bloods" por su naturaleza amarillista, sangrienta y erótica.

Estamos pues ante el típico thriller policiaco decimonónico de época victoriana con serial killer aderezado con algo de las detectivescas tramas de Sherlock Holmes pero su origen es en verdad una novela epistolar de 1994, "Dan Leno and the Limehouse Golem", de Peter Ackroyd; el guión es de Jane Goldman

En el Londres de 1880, en el peligroso distrito de Limehouse, se desata el pánico entre sus habitantes cuando una serie de asesinatos se revelan como el último azote a una ciudad sumida en el crimen. Pero este caso es distinto, ya que los asesinatos son tan macabros que los ciudadanos extienden el rumor de que el único capaz de perpetrar semejantes atrocidades es el Golem: un ser horrible del folklore judío.

Ante la evidente necesidad de poner fin a la catarata de homicidios que sacuden la capital, la policía decide poner al frente de la investigación al detective Kildare, quien tratará de desentrañar el misterio que se esconde tras la ristra de asesinatos que no parecen tener un patrón que los una.

El Golem de Limehouse

Puede que lo que más me haya atrapado de The Limehouse Golem sea su cualidad de inmensa metáfora. ¿Es el Golem de Limehouse un producto de la egolatría o una consecuencia directa de la brutalidad que asola las calles? ¿Es el teatro el opio del pueblo o el fiel reflejo de su propia perdición?

Es bastante probable que la película se perciba casi como un telefilm de serie B, pero es que es precisamente a lo que aspira haciendo honor a esas novelitas en las que se cruzaban tramas cuajadas de violencia y terror con pasajes de alto voltaje sexual y picarón.

Y respiran esto los personajes de The Limehouse Golem en todo momento. Es una obra muy sincera y consecuente en lo que a su concepción se refiere, manteniéndose fiel a su premisa hasta las últimas consecuencias. En ocasiones, puede que sea un handicap porque no se despega del espectador la sensación de estar viendo algo “pasado de moda” y anticuado y, sobre todo, previsible, pero si eres de los que se engancha con facilidad a las clásicas aventuras de "encuentra al asesino" como poco estarás entretenido durante la primera hora de metraje pululando por el mundillo que nos propone la magistral dirección artística.

Puntos de mejora

Narrativamente sí que es cierto que acusa el exceso de metraje: pasar de forma más sincrética por algunas de las hipótesis de nuestro poco perspicaz investigador, un Bill Nighy al que el papel le va como anillo al dedo pero que tiene la manía de ir dos pasos por detrás del espectador, le habría aportado agilidad al montaje y lo mismo habría salvaguardado la intriga con mayor celo.

The Limehouse Golem

Las revelaciones finales llegan demasiado tarde y parecen en exceso enrevesadas pero sí que es cierto que las piezas encajan y el guión se toma la molestia de volver sobre sus pasos para demostrar que así es.

Aunque casa con la ambientación opresiva que trata de poner en pie también hay que decir que escasean los exteriores y priman los decorados, bastante saturados.

Puede que The Limehouse Golem no sea la película de terror del año, tampoco lo pretende, pero es bastante eficiente a la hora de esgrimir sus fortalezas entre las que sobresale un reparto entregado en el que hay buena química (magníficos aciertos de casting desde Bill Nighy hasta Olivia Cooke pasando por Douglas Booth) y un misterio impregnado de vilezas al que es fácil engancharse.

Valoración

Sin trampa ni cartón: la película es lo que es de principio a fin y no engaña a nadie, ni siquiera a quien pretende, al espectador en busca del asesino que se hace llamar "el Golem de Limehouse" y representa en el fondo a la podredumbre de la sociedad.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

La clásica premisa de descubrir quién es el asesino, las interpretaciones, la fotografía y la ambientación.

Lo peor

La trama se alarga demasiado: si no entras, te aburrirás; si eres avispado te dará tiempo a adelantarte al final.

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