Call Me by Your Name
Análisis

Crítica de Llámame por tu nombre (Call Me by Your Name)

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Llámame por tu nombre (Call Me by Your Name) dirigida por Luca Guadagnino y protagonizada por Timothée Chalamet, Armie Hammer y Michael Stuhlbarg. En cines a partir del 26 de enero de 2016.

Permitidme que me tome una pequeña licencia al comienzo de este texto y que os cuente cómo me sentí al salir del visionado: como si me hubiera atropellado un autobús. Así de contundente es una película que retrata una historia de amor particular pero que tan fácilmente se puede extrapolar a la experiencia vital de hayamos vivido cada uno de nosotros.

Luca Guadagnino extrae todas las mieles del libreto de James Ivory (que en principio iba a dirigir también la película), basándose en la novela de André Aciman a la que es muy fiel. Tiene pequeñas licencias que hacen bien a la narrativa, como el cambio de localización de la historia, que pasa a desarrollarse en uno de esos lugares donde el verano tiene la cualidad de detener el tiempo. La novela, que por cierto saldrá a la venta en castellano el 8 febrero y está disponible ya en preventa, ha sido galardonada con el Lambda Literary Award, y es el mejor libro del año según The Washington Post y Publishers Weekly.

Cronológicamente, nos sitúa en el verano de 1983, algo que tampoco es casual, ya que se trata de un año en el que la epidemia de SIDA todavía no ha puesto en la picota a la comunidad homosexual. La película, como decía, nos habla de un amor concreto, pero está tan bien retratado el amplio abanico de emociones y sentimientos que te desbordan la primera vez que te enamoras y te entregas que es sumamente fácil que te toque en lo más íntimo de tu ser. 

La película narra cómo un joven descubre durante un verano que pasa con su familia en Italia el amor y el sexo a través del contacto con el ayudante de su padre. Elio, de 17 años y poca experiencia se enfrenta a esas primeras zozobras tras enamorarse por primera vez.

Al principio se muestra algo frío y distante hacia el joven, pero pronto la atracción mutua de la pareja se hace más intensa.

Call Me by Your Name

Guadagnino cuenta con un casting inmejorable en Llámame por tu nombre (Call Me by Your Name), empezando por el protagonista de la historia: el joven Timothée Chalamet, a quien veréis pronto también en Lady Bird y Hostiles, que sostiene prácticamente sobre sus hombros el 90% del peso dramático de la película. Son sus dudas, sus zozobras, sus miedos, su pasión y su deseo los que sirven de guía a la historia y su trabajo es sin paliativos extraordinario. No hay otra forma de calificar la dificilísima tarea que se le había encomendado, sobre todo teniendo en cuenta las secuencias más controvertidas de la cinta (no volveréis a ver un albaricoque con los mismos ojos). Establece muy pronto un puente neuronal con el espectador, con el que la empatía es casi instantánea y para ello, por curioso que parezca, no son necesarios extensos diálogos, sino que se adueña de la pantalla el lenguaje cinematográfico.

La réplica se la da un Armie Hammer a quien ya era hora que le cayera entre las manos un papel digno de su talento. Aunque su personaje está en un plano menos intenso, él es el "vector", el detonante que hará que todo cambie y consigue también jugar muy bien con las expectativas: a veces parece esquivo y huraño, otras tremendamente vulnerable.

Call Me By Your Name

Y como secundarios de oro tenemos a Amira Casar y a Michael Stuhlbarg, los padres de Elio. Él, en concreto, tiene uno de los momentos estrella de la película: una delicada conversación con su hijo que es oro puro. El texto es bueno, pero la materialización no puede ser mejor.

Bebiendo del cine de Bertolucci y lanzando un luminoso discurso por la libertad sin reivindicar nada en absoluto salvo esa bella intimidad entre dos hombres que se aman y se aceptan hasta el punto de llamarse el uno al otro por su propio nombre, Llámame por tu nombre es una de las películas de amor más honestas y hermosas de las que han pasado por pantalla en la última década. Elio descubre su propia identidad al perderse en Oliver en una de esas pasiones que te llevan por todos los estadios emocionales: la atracción, la curiosidad, el recelo, el enfado, la chispa, la confianza y la total entrega. 

Call Me by Your Name

Puede que se venda como una película icónica para el colectivo LGTBI, pero trasciende por sus propios méritos esa etiqueta facilona, porque habla de algo mucho más universal creando un espejo en el que todo el mundo que haya amado puede verse reflejado. Todos hemos sido Elio una vez en nuestras vidas.

Mención especial a la aparentemente sencilla puesta en escena, muy natural, a la luz que contribuye a crear ese verano como marco casi bucólico para el idilio y la maravillosa banda sonora que tan bien retrata esa ilusión del primer amor. En conjunto no es una película triste, casi se diría que es luminosa y balsámica tratando con normalidad lo que es normal, por una vez, y sin embargo te despierta emociones muy potentes.

Llámame por tu nombre opta a cuatro premios Oscar, entre los que se incluyen mejor canción original, mejor guión adaptado, mejor interpretación masculina principal para Chalamet y mejor película del año. Pocas nominaciones me parecen para la obra maestra que es.

Valoración

Magnífica y elegante película acerca del primer amor que explora la complejidad de las relaciones humanas en un marco idílico.

Hobby

94

Excelente

Lo mejor

La desgarradora interpretación de Timothée Chalamet, el ritmo de la narración, su elegancia... Es un universal e inolvidable canto a la libertad.

Lo peor

Sobre todo al comienzo, es muy contemplativa y da la sensación de que no está sucediendo nada... Pero no es solo una bella película de amor gay.

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