Crítica de El llanto, una cinta de terror muy bien planificada aunque de resolución incomprensible

Crítica de El llanto, el debut en el largometraje de Pedro Martín-Calero con Ester Expósito, Mathilde Ollivier y Malena Villa entre sus protagonistas.
Las historias de cuatro mujeres se entretejen en una película de terror y misterio primorosamente dirigida por Pedro Martín-Calero, que extrae oro puro de las intérpretes que pueblan el metraje de El llanto. Empezando por Ester Expósito, veterana ya en el género y siguiendo con actrices menos conocidas en España como Mathilde Ollivier (Overlord) o Malena Villa (El hincha).
No solo consigue estirar secuencias de lo más inquietantes ayudado por un reparto excepcional, sino que crea atmósferas muy creíbles, tanto en una España que nos resulta cercana en el tiempo, como en una Argentina ochentera. Algo complicado de conseguir precisamente por eso, por situarse en épocas recientes y en las que es fácil resultar impostado o poco natural.
El principal problema de El llanto no está en la pericia de su director, del que podemos señalar un debut más que digno (ahí está su Concha de Plata acreditando que ha llamado la atención por su labor) sino en un guión (en el que ha participado Isabel Peña) que no tiene claro hacia dónde se dirige... o al menos cómo guiar a los espectadores a la conclusión final.
La película profundiza en tres historias que resuelve en una secuencia jeroglífica, pero pasa por encima de un montón de temas en los que habría merecido la pena detenerse más: el aborto y su censura social, el lesbianismo, las adopciones irregulares, los abusos físicos...
Como trasfondo late una realidad femenina soterrada que nunca se comprende y mucho menos recibe el crédito que necesita para ser validada y frenar el ciclo de violencia que se narra, de forma algo destartalada y poco coherente, a lo largo de la película.
Por lo demás, destaca la influencia de la película It Follows en el planteamiento de la amenaza sobrenatural, que en esta ocasión se personifica en una figura oscura y acechante que solo puede contemplarse de forma vicaria a través de una cámara, un smartphone o un reflejo, pero nunca de manera directa (ahí va su plus de terror tecnológico que viene a emparentar con la estirpe de Eliminado).
Lágrimas de sangre
Andrea descubre aterrada que no está sola cuando cree estarlo: accidentalmente se da cuenta de que hay una presencia que se repite en sus fotografías y vídeos, pero no sabe con quién compartirlo ni qué hacer al respecto hasta que es demasiado tarde.
Mientras indaga en el pasado que sus padres le han estado escamoteando, destapa la historia de otra mujer que veinte años atrás pasó por lo mismo muy lejos del hogar en el que ella se ha criado. Allí las cosas se complicaron con otra truculenta muerte.
Camila, una estudiante de cine amateur en el arte de grabar cortometrajes, fue la única que consiguió creer el relato de Marie, una joven solitaria, porque logró captar con su cámara imágenes inexplicables.
Las tres tienen en común ser acosadas pero también que perciben un llanto cuando descubren esa opresiva presencia, si bien no consiguen comprender cuál es su origen ni ponerle fin.

El llanto es más interesante por fu forma que por el contenido porque al desplegarse, pasa por verdaderos valles narrativos que solo consiguen rascar la superficie de los temas que se abordan. Como ejercicio de suspense, tiene momentos puntuales dignos de sobresaliente, pero el conjunto peca de ser contraintuitivo y dejar muchos (demasiados) flecos sueltos.
Al final da la sensación de que el metraje se compone de dos películas totalmente distintas que están unidas de forma algo torpe: el pegamento cohesionador, el factor sobrenatural, arrea sustos de primera y da muy mal rollo (quienes quieran dar botes en la butaca, los tienen asegurados) pero no halla explicación ni cautiva la imaginación como para encontrarle coherencia ni traída por los pelos.
No se puede decir que sea una mala película de terror porque genera una enorme inquietud, obliga a la audiencia a estar bien pendiente de la pantalla y el inspirado casting nos lleva a empatizar con los personajes, pero el destino no hace justicia al viaje.
Quedan más preguntas en el aire que respuestas dignas y, por desgracia, en torno a los elementos menos interesantes y susceptibles de debate de la película. Es un ejercicio de estilo muy interesante y concebido con astucia en el plano visual para impactar, pero le falta el refrendo de cerrar el círculo.
Valoración
Nota 60
A pesar de sus múltiples virtudes, un defecto echa por tierra el buen hacer que hay detrás de la realización de esta película: no consigue llevar la trama principal a buen puerto. Por el camino sí desarrolla temas interesantes como la censura social del aborto, las adopciones irregulares o la estigmatización de determinados sectores.
Lo mejor
Las interpretaciones, la atmósfera y el trabajo de dirección: es un debut muy meritorio.
Lo peor
La ausencia de una resolución a la altura del planteamiento y el desarrollo de la historia. Es una película muy irregular.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.