Crítica de La maldición del Queen Mary, una cinta de terror que se hunde en su excesivo metraje

Diamond Films

Crítica de La maldición del Queen Mary (Haunting of the Queen Mary), la película de terror escrita y dirigida por Gary Shore con Alice Eve y Joel Fry.

Hace diez años, Gary Shore dirigió Drácula: La leyenda jamás contada y su regreso se ha hecho esperar: La maldición del Queen Mary es el título elegido para hacerlo, tras haber rodado un segmento de Holidays.

Por desgracia, en esta ocasión, tampoco le asiste una especial inspiración. Hay segmentos concretos de la película que funcionan razonablemente bien y que podrían dar de sí para generar una genuina atmósfera de terror, pero en conjunto resulta ser un pastiche mal hilvanado y demasiado largo en el que solo hay momentos puntuales de lucidez.

Ojo, quien busque secuencias sanguinolientas, jump scares efectistas y cierto aromilla a serie B, quedará más que saciado. Quien busque un mínimo de trascendencia dentro del género del terror o una explotación digna de un fenómeno del empaque de la leyenda con la que carga el Queen Mary, por el contrario, se sentirá muy decepcionado.

El guión, coescrito a tres manos por parte de Stephen Oliver, Tom Vaughan y el propio Gary Shore, quiere retomar, en parte, algunas de las historias reales que tuvieron lugar en el famoso transatlántico, que carga la fama de ser uno de los lugares encantados más icónicos de Estados Unidos.

De hecho, tras ser reconvertido en hotel, hubo huéspedes que dijeron haber sido testigos de fenómenos paranormales, como apariciones, ruidos inexplicables y todos los elementos de un lugar maldito.

La trama de La maldición del Queen Mary arranca con la visita de una pareja y su hijo al lugar. Anne y Patrick están en proceso de separación pero les une el interés por el barco para el cual han diseñado conjuntamente una suerte de "plan de rescate" para evitar que sea desguazado lo que conlleva visitas virtuales y nuevas formas de explotación del fenómeno de interés social que supone.

Esto lleva asimismo aparejado realizar una serie de fotografías y vídeos que permitan un "mapeo" digital completo.

Sin embargo, desde el momento en el que entran el el Queen Mary, todo empieza a ir mal. El supuesto capitán del barco que recibe a Anne, actúa como un demente y el pequeño Lukas, que se queda haciendo un tour con su padre, se pierde hasta llegar a una siniestra piscina en la que se le cae su cámara de fotos.

Empeñados en completar su tarea, regresarán una vez más para internarse en los misterios que rodean las estancias de la embarcación mientras que, de manera paralela, somos testigos de las barbaridades que marcaron el destino de los anteriores viajeros del transatlántico.

Desde siniestros inesperados hasta carnicerías pasando por el luminoso momento en el que Fred Astaire bailó en el salón principal. La película nos llevará de un momento a otro para comprender las interferencias que vive en el presente esta familia, en riesgo de descomposicion, como el propio Queen Mary.

La maldición del Queen Mary es, inequívocamente, una película fallida por diversos motivos. No consigue hacer honor a su fama y, a pesar de sus intentos por ser una película original, parece más un pastiche de otras muchos mejores vistas antes. Además, no hay una cohesión entre esas historias, algunas de las cuales parecen elegidas al azar y desarrolladas a trompicones.

Todo esto hace difícil empatizar con los personajes, cuyas circunstancias personales no son tampoco apasionantes.

El casting es otro de los puntos débiles de la cinta: ninguno de los intérpretes parece creerse sus personajes y la parte más inquietante es aquella del pasado en la que los protagonistas portan máscaras. En este sentido, la iconografía derivada de sus disfraces sí que consigue calar algo más, aunque termine por diluirse en momentos gore sin mayor proyección.

Pero quizás el mayor problema de La maldición del Queen Mary es que resulta tramposa en su resolución. Tras volver una y otra vez sobre sus pasos de manera repetitiva busca un golpe de efecto por medio de las posesiones que hace aguas de inmediato.

Al final deja cierta sensación de haber perdido el tiempo y de haber sido "engañado", lo que no puede coexistir con la idea de haber pasado un "buen mal rato", que es a lo que irá el grueso de la audiencia. Ocasión perdida, en suma. Habrá que esperar para una reconstrucción algo más fiel a los hechos históricos y/o para explotar sus leyendas fantasmagóricas.

Valoración

Nota 40

La maldición del Queen Mary peqca de excesos constantes: quiere tener lecturas actuales. referencias metalingüísticas, mezclar planos temporales y rendir homenaje al Queen Mary pero el resultado final es confuso, tedioso y se olvida con facilidad.

Lo mejor

La iconografía relacionada con los bailes de máscaras, quizás el elemento más inquietante de la película.

Lo peor

El guión no tiene ni pies ni cabeza, busca los sustos gratuitos y las interpretaciones van muy justas.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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