Crítica de Mantícora, una inteligente, afilada y perturbadora película de Carlos Vermut

Crítica de Mantícora, la perturbadora película escrita y dirigida por Carlos Vermut presentada en la 55 edición del Festival de Cine de Sitges. Estreno el 9 de diciembre.
Tras hablaros de la película inaugural de la 55 Edición del Festival de Cine de Sitges, Venus, le toca el turno a Mantícora, la nueva película de Carlos Vermut de 115 minutos de duración con la que una vez más consigue subrayar su sello autoral y la originalidad que le caracteriza como creador.
Se trata de una película con pocos personajes y localizaciones en la que el espectador rellena sin problemas los huecos de lo que no se llega a ver en pantalla, de modo que te pone los pelos de punta siendo muy inteligente y presuponiendo además que como espectadores también seremos capaces de poner en funcionamiento nuestra materia gris.
Hace un estupendo trabajo como director y como guionista, alumbrando una película desconcertante a veces, asfixiante otras en la que nunca sabes qué puede pasar y estás de forma permanente en guardia.
Mantícora nos presenta a Julián, un joven dibujante digital que se dedica a la creación de criaturas fantásticas para introducirlas en videojuegos. Pasa mucho tiempo en la más estricta de las soledades, recreándose en los detalles de su trabajo y está muy bien valorado por su profesionalidad y la calidad de su trabajo.
Un buen día, un accidente detonará en él algo que había estado escondido y que le produce ataques de ansiedad. Intentará dominar la situación acudiendo al médico, que le prescribe ansiolíticos.
Cuando conoce a Diana, una mujer de su edad y con la que tiene una gran afinidad, empezará a dejar atrás la faceta que hay en él que tanto le asusta, pero pronto descubrirá que amar y ser amado no es algo tan fácil.
¿Cómo nos relacionamos con la ficción?
Carlos Vermut se caracteriza por la realización de películas que no dejan a nadie indiferente y en esta ocasión no es una excepción: Mantícora no es una cinta particularmente fácil por el tema que trata y la forma en la que hace, pero tiene el enorme atractivo de conseguirlo de una forma casi indirecta, sin que sea preciso ver las cosas en crudo.
La realidad virtual viene a ser la fórmula escogida para plantear el conflicto y aquí se abre uno de los debates más interesantes que introduce el guión: ¿lo que sucede en realidad virtual es igual que la realidad pura y dura? ¿Debe tener las mismas consecuencias e implicaciones?
¿Puede suponer un paso previo de desensibilización y por tanto una antesala de lo que nos atreveremos a llevar a cabo en nuestras vidas corrientes o justo todo lo contrario, una vía de escape y por tanto una forma de canalizar lo que sería impensable por constituir un delito y destrozar vidas ajenas?

En un momento dado, los personajes discuten acerca de la diferencia que hay entre la violencia de las películas y la de los videojuegos: respecto a la primera los espectadores son sujetos pasivos mientras que en la segunda son activos, teniendo que tomar decisiones y ejecutarlas con la descarga de adrenalina que eso conlleva.
Pero Mantícora no toma partido en el debate, solo explora lo que hay en la cabeza de un par de personajes y en modo alguno los toma como una muestra representativa de nada... es más, parece decantarse por la idea de que la realidad virtual pueda funcionar como sustitutivo viable para aplacar los instintos que la sociedad condena y prohibe.
Ojo, porque son cuestiones que no pueden estar más de actualidad a propósito de la construcción del Metaverso y las posibilidades que abre (para bien y para mal, lo que conllevará la creación de una legislación pertinente).

Por lo demás, estamos ante una obra de ficción muy reposada. Vermut apura los planos e impone sus tiempos, muy alargados, para ponernos los pelos de punta y mantenernos con el corazón en la boca todo lo que puede... pero también con para dejarnos pensar durante el propio visionado de la película.
Los diálogos de Mantícora son pocos, pero significativos y la puesta en escena muy inteligente, echando mano de lenguaje puramente cinematográfico para demostrar que no es necesario ser en exceso explícito para entrar en los rincores más obsesivos, profundos y desconcertantes de las personas.
Valoración
Nota 75
Vermut abre el debate respecto a cuestiones de plena actualidad exponiendo el potencial destructivo de los depredadores sexuales, la fragilidad de las relaciones humanas y las profundidades más inhóspitas de nuestras mentes.
Lo mejor
El cast y la audacia del director para hablar de ciertas cosas sin necesidad de llegar a mostrarlas: hay secuencias que te ponen los pelos de punta.
Lo peor
Vermut a veces tiende a recrearse durante demasiado tiempo en planos estáticos.
Mantícora (2022)
Título original
Mantícora
Género
Drama
Lenguage original
Español
Duración
1h 55m

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
