Crítica de Mufasa: El rey león, secuela y precuela de la cinta original con Barry Jenkins al frente

Crítica de Mufasa: El rey león, la película live-action que sirve a la vez de secuela y precuela de la película original y cuenta con BarryJenkins como director.
En Disney están de celebración también este año. A los fastos por el centenario del 2023 se une ahora en 2024 el 30 aniversario del estreno de El rey león, una película de animación que marcó época y que fue revisitada en 2019 para ingresar en el catálogo de las versiones live-action.
El resultado, con Jon Favreau al frente, fue muy bueno, de manera que ahora toma el testigo Barry Jenkins (Moonlight) en un intento de ampliar la historia que ya conocemos en dos sentidos distintos: por el comienzo y por el final. Porque la película sirve a la vez de precuela y de continuación, indagando en el legado de los antepasados de Simba y en la promesa de las nuevas generaciones.
A todo ello hay que unir además que estamos de nuevo ante un musical en el cual las canciones son de gran importancia: se entretejen con la historia para ayudarnos a comprender la evolución de los personajes y empatizar con ellos en las circunstancias que atraviesan.
Es un elemento fundamental en una película de dos horas de duración en la cual los incisos musicales y los de los alivios cómicos (Timón y Pumba) ayudan a hacer que la propuesta fluya. Pero, ¿cómo son las nuevas canciones creadas por Lin-Manuel Miranda? Dejan atrás los ritmos tribales para apostar por canciones melódicas eficientes aunque algo repetitivas.
Pegadizas son, desde luego, y sirven para enmarcar, como decíamos, los momentos álgidos de la narración, pero no llegan al nivel de las canciones de la primera película.
En líneas generales, ese es el problema de Mufasa: El rey león. Es un producto derivado. De gran calidad, con todos los avances técnicos al servicio de la película, pero sin la pegada, el sentido épico ni la capacidad de emocionar de El rey león.
Aunque es interesante conocer el proceso de gestación de la rivalidad con Scar y el periplo de un pequeño Mufasa, da la sensación de que la cinta se queda corta en su ambición y que ese padre abnegado que dio su vida por su hijo Simba y le acompaña desde las estrellas merecía quizás un reconocimiento menos subsidiario de lo que ya conocíamos.
La calidad de la animación (porque por más que hablemos de live-action, aquí prácticamente todo es CGI) hace tiempo que dejó de impresionarnos y mira que la película es sensorial a tope: parece que puede olerse la hierba, acariciarse el lomo de los felinos y hay hasta planos bajo el agua.
Exploramos los escenarios de una forma más inmersiva que nunca, algo que resulta muy satisfactorio, pero todo eso no hace sino poner aún más en valor cómo la película original con mucho menos, consiguió conmovernos de verdad.
En busca de Milele
Mufasa: El rey león arranca mostrándonos a la pequeña Kiara, hija de Simba y Nala. La leona está a punto de dar a luz de nuevo y Simba va en su busca, dejando a su cachorro a cargo de Rafiki, Timón y Pumba. En ese momento, estalla una tormenta que atemoriza a Kiara y Rafiki empieza a contarle la historia de su abuelo Mufasa.
Con su misma edad, el leoncito se extravió, perdiendo a su padre y su madre en una riada que lo dejó completamente solo. Al menos hasta que encontró a una leona que se ocupó de cuidarlo y enseñarle a leer la naturaleza para sobrevivir. Su hijo Taka, heredero del linaje real, lo acogió como si fuera su propio hermano.
Sin embargo, Mufasa creció añorando a su familia y soñando con la legendaria tierra de la abundancia, Milele, sobre la que su madre la cantaba canciones.
Mufasa: El rey león es un viaje agradable, aunque el desenlace no resulte en absoluto sorprendente. Es fácil adelantarse a la resolución de la trama, lo que no obstaculiza que se pueda gozar del viaje. Los personajes son tan buenos y disfrutones que siempre merece la pena reencontrarse con ellos.
Las acotaciones de los guasones Timón y Pumba y las enseñanzas del siempre espiritual Rafiki vienen a engrasar una narración que quizás resulte algo farragosa para los más peques, a los que habrá que explicarles quién es quién (es lo que tiene el aspecto fotorrealista, que no permite distinguir demasiado a los pequeños leones).
Eso sí, los valores siguen siendo un punto fuerte: la modestia, la honestidad y el espíritu de sacrificio están tan presentes como siempre. Es un plan para ir al cine en familia que no decepciona.
Valoración
Nota 75
Mufasa nos ofrece una continuación de la historia de Simba sin dejar de rendir homenaje a su precursor, Mufasa, en una historia de orígenes en la que conocemos su evolución, cómo llegó a ser rey, enamorarse de Sarabi y terminar a malas con Scar.
Lo mejor
La calidad de la animación es espectacular y los movimientos de cámara muy inmersivos. La historia está bien dosificada para no abrumar.
Lo peor
Es un producto derivado. De gran calidad, pero apela constantemente a la fuerza de la película original, las novedades no son tan impactantes.
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Título original
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Lenguage original
Inglés

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
