The Naked Director Netflix
Análisis

Crítica de The Naked Director: Toru Muranishi y la revolución del porno en Japón

Por Rafa Domínguez

Crítica de The Naked Director temporada 1, dirigida por Masaharu Take y protagonizada por Takayuki Yamada, Takenori Goto, Itsuji Itao, Sairi Ito, Koyuki y Lily Franky, entre otros. La serie de Netflix narra la vida del director de cine para adultos Toru Muranishi, sobre cómo forjo su imperio del porno en el Japón de los años 80 en una mezcla de drama y comedia con perfil biográfico. Su estreno en Netflix España es el 8 de agosto de 2019.

"La industria pornográfica ha llegado a Netflix". Nos vais a disculpar el titular capcioso, pero nada más lejos de la realidad: Netflix ha estrenado The Naked Director, la serie que narra la leyenda del director de porno japonés Toru Muranishi. Que la sinopsis no os engañe; este estreno de Netflix es una auténtica sorpresa.

The Naked Director nos cuenta una vida de altos y bajos durante la forja de un imperio multimillonario, pero, sobre todo, el estrambótico camino que sigue su protagonista para convertirse en uno de los pilares sobre los que se erigió la industria pornográfica japonesa en los años 80. Drama y comedia se dan la mano en este biopic dirigido por Masaharu Take, basado en la novela de Nobuhiro Motohashi y protagonizado por Takayuki Yamada, Itsuji Itao, Sairi Ito, Takenori Goto y Lily Franky, entre otros artistas locales.

Hoy no viajaremos hasta Sillicon Valley para que nos endulcen la vida con el erotismo del dólar, las startups tecnológicas y las bondades de la tierra de los sueños esclavizados. Hoy nos trasladamos al corazón de Japón, la tierra de la tradición, los samuráis y un sinfín de excentricidades a las que sólo se puede responde con un "Nani?" que se lleve todo el aire de nuestros pulmones. Y aquí nadie va a almibarar nada; el morbo y las pulsiones más recónditas del pueblo japonés son el leitmotiv de esta historia.

El porno es el idioma del futuro

Toru Muranishi (Takayuki Yamada) es un vendedor de enciclopedias de inglés de los de puerta por puerta. "El inglés es el idioma del futuro", asegura en una de ellas. Un desafortunado descubrimiento le demostrará cuán equivocado estaba: el porno es el idioma del futuro. Mucho más fácil de vender que una enciclopedia. Mucho más rentable también. Su gran imperio, sin embargo, se construiría a costa de la destrucción de su núcleo familiar.

Cuando regresaba a casa después de ser nombrado como el mejor vendedor de enciclopedias del mes, descubre a su mujer en la cama con otro hombre. Lejos de reaccionar instantáneamente, atiende atónito a la escena que la serie dispone con la censura justa evitando el plano explícito. Primera toma de contacto con la dinámica que reproducirá a lo largo de toda la temporada: escenas de sexo, en muchas ocasiones caídas a golpe seco de martillo, pero que despiertan inevitablemente esas pulsiones de las que hablábamos antes y que sus personajes reflejan perfectamente.

The Naked Director Netflix

La serie de Netflix hace las veces de catalizador de las sensaciones del Japón de los años 80, sumergido en una burbuja económica en la que el porno comenzaría a despertar los intereses más recónditos de la población.

La competitividad en el mercado sirve de vehículo para el flujo de la trama, enfrentando a la compañía novel de Muranishi con el todopoderoso Ikezawa (Ryo Ishibashi), mostrando de paso a la sociedad japonesa como pocas veces la habíamos visto hasta ahora. El diseño de producción nos deja con peinados rocambolescos, claramente influenciados por la cultura occidental que, como el propio inglés, empezaba a colarse en la vida de los japoneses.

La sexualidad como reflejo de humanidad

Muranishi no sólo se enfrentó a las convenciones del entretenimiento para adultos, sino que las elevó a una experiencia mucho más íntima, explícita y, sobre todo, real. Porque hasta entonces la pornografía era fingida. Un teatro dispuesto a partes iguales entre productores y la censura gubernamental, reflejando el placer como un vicio impudoroso.

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Ensalzando inevitablemente los deseos de su protagonista para hacer de él el héroe que necesita la trama en la ficción, la serie de The Naked Director lanza referencias del cine clásico y el arte que pululan por el aire desde el primer capítulo.

Quiere justificar su objetivo desde un plano artístico que tampoco le aporta un gran beneficio, demostrando el mecanismo como un gatillo burdo con el que despertar el interés cultural de algún espectador.

The Naked Director Netflix

La realidad es la que es: Muranishi buscaba destruir las cadenas que ataban a la sociedad japonesa con respecto al sexo y el placer. Abrazar la sexualidad como una parte intrínseca de la vida en la que la censura no podía tener lugar. Ese es su gran mérito y no necesita un contexto artístico que lo justifique. Su valor es el reflejo de la propia humanidad.

Para hacer hincapié en esta idea, la serie tira de otro cauce narrativo con la historia de la joven Megumi (Misato Morita), que vive en su propia piel la tortura de una supuesta decencia impuesta por su familia y la religión. Su despertar sexual termina inevitablemente unido a la carrera de Muranishi, quien la convierte en la musa de sus producciones en vídeo.

Es aquí, precisamente, cuando se produce el culmen de otra de las grandes apuestas de la producción: la pornografía y el placer también son para las mujeres. En la primera escena de Megumi, un miembro del equipo de Muranishi exclama que no es él (el actor masculino) quien está practicando sexo con ella, sino que es ella quien lleva las riendas.

The Naked Director Netflix

The Naked Director es una auténtica sorpresa. Durante sus ocho capítulos consigue ofrecer un espectáculo entretenido, cómico y dramático, con reflexiones acerca de la sociedad japonesa durante su momento económico más boyante. Y lo hace con un gran gusto por el ritmo, capturando una era única en el país sin dejar de prestar atención al desarrollo de cada uno de sus personajes.

Con una limpieza digna de mención, el estreno de Netflix también narra una historia de competitividad empresarial dentro del marco regulatorio de la censura pornográfica, en la que entran en juego agentes como la moralidad y la integridad del propio Estado y de sus funcionarios.

Hoy, seremos el pasajero de la canción The Passenger que tantas veces escuchamos en la serie: "Soy el pasajero (...) y cabalgo por los suburbios de la ciudad".

Valoración

The Naked Director es una sorpresa: una serie entretenida, informativa y disfrutable que abraza tanto el drama y la comedia como la propia humanidad que esconde el placer.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

El tratamiento de los temas encaja como un puzle con el ritmo narrativo.

Lo peor

Cierta grandilocuencia en algunos pasajes que se aleja del tono natural de la serie.

Y además