Padre no hay más que uno 2
Análisis

Crítica de Padre no hay más que uno 2: la llegada de la suegra

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Padre no hay más que uno 2: la llegada de la suegra secuela del gran éxito de audiencia de Santiago Segura dentro del cine familiar Padre no hay más que uno con la llegada de ¡la suegra!

Que Santiago Segura es un experto en marketing es indudable, y que sabe cuándo y cómo estrenar y promocionar sus películas, también. Si hay un reclamo en cartelera ahora que puede hacer que se acuda a las salas es el cine familiar con propuestas bastante blancas y aptas para todos los públicos que prometan un buen rato de aire acondicionado y de calma a los peques.

Y que nadie se engañe: poco más se puede sacar de la experiencia de visionado de Padre no hay más que uno 2, que hasta se disculpa en sus créditos finales de "amenazar" con una tercera entrega para el próximo verano.

Todos los personajes están de vuelta en una nueva aventura en la que se incorporan caras nuevas, un perro, la llegada de un nuevo bebé y un montón de cambios en la familia. Segura y Toni Acosta son los atribulados padres de familia que deben lidiar con una extensa prole: Martina D’Antiochia, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos G. Morollón y Sirena Segura.

La película reincide en todos los problemas de la primera pero con un agravante: no tiene nada que contar. El guión escrito por el propio Santiago Segura y Marta González de Vega dedica la mitad del tiempo a mostrar las consecuencias de un nuevo embarazo a una familia numerosa a base de chistes recurrentes y repetitivos (especialmente cansina la niña sevillana) y la otra mitad al aterrizaje de "la suegra" como si de una bomba de relojería se tratase. Es a partir de ese momento que la película remonta un poco gracias a la potentísima vis cómica de Loles León, que se come con patatas al resto del elenco. Entre otras cosas, porque lo lidera Segura con un papel que no sabe defender.

De nuevo nos encontramos una realización plana y una sarta de gracietas puestas en la boca de niños que declaman mal y miran de reojo a la cámara. La falta de naturalidad generalizada y el abundante product placement hará que más de dos terminen con los ojos en blanco. Padre de familia os parecerá sutil en comparación, para que os hagáis una idea.

Aunque, para publirreportaje desacertado, el de Disneyland París... En circunstancias normales, que nos vendan por enésima vez que es el lugar para hacer realidad los sueños de los niños y de paso acabemos soltando la pasta sería lo normal, pero con la que está cayendo, es evidente que llega a destiempo y en circunstancias muy mejorables. No hay amiguete ahora mismo que te compre el pack aunque sea todo incluido y Mickey Mouse te baile breakdance en la entrada.

Respecto al elenco adulto, la película desaprovecha, más que nunca, el talento de buenos humoristas que apenas tienen hueco para historias endebles y relamidas. Es el caso de la propia Toni Acosta, relegada a un papel secundario muy poco lucido o de Leo Harlem y Silvia Abril, que tienen potencial para mucho más.

La otra especialidad de Santiago Segura son los cameos, como ha demostrado a lo largo de toda su carrera como director (quién lo ha visto reventándose granos en 3D y quien lo ve ahora vendiendo pelis de padre funcional). Aquí, en Padre no hay más que uno 2, conjura a personalidades televisivas muy variadas que abarcan a todas las generaciones: Cristina Pardo, Nuria Fergó, Lorena Berdún, Sara Escudero, María del Monte o el tiktoker Sieteex se cuelan en algún momento para poner su granito de arena.

¿Dónde se viene arriba la película? Cuando toca temas como el famoso regalo de fin de curso para los profes o la relación de exclusividad con la persona que cuida de la casa y los niños, como si de un idilio romántico se tratara. Más o menos, toca los mismos resortes que la primera película, en este sentido, aunque amplifica un poco más los chistes.

Y, sobre todo, por la vuelta de tuerca final del personaje de "la suegra". Como hemos comentado ya, es Loles León la que le da un empujón a la trama y empieza un cara a cara con el personaje de Segura que tiene momentos algo más divertidos. En realidad, podría ser el mismo personaje que encarnaba en Aquí no hay quien viva o La que se avecina porque el personaje no es Paloma, Menchu o Milagros, sino la propia Loles, que todo lo arrasa a su paso y es graciosa de por sí.

Poco más se puede decir... Quien lo pasara bien viendo Padre no hay más que uno, que arrasó recaudando 14 millones de euros siendo la película más taquillera de 2019, tiene una cita ineludible para una experiencia similar; quien saliera del cine echando pestes no va a encontrar nuevos estímulos que lo atraigan a la sala de cine. 

Valoración

La secuela de Padre no hay más que uno viene a extremar posiciones: encandilará a quienes se rieran con su predecesora y espantará aún más a quienes salieran de cine echando pestes.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

¡Que no salga Rubius! La película respira cuando se incorpora al reparto Loles León, momento en el que sube un poco el nivel.

Lo peor

No tiene nada que contar: durante la primera parte es una colección de chistes malos y la segunda un publirreportaje constante.

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