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Pinocho
Análisis

Crítica de Pinocho, la nueva versión de Matteo Garrone

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Pinocho, la nueva adaptación de la clásica historia del muñeco de madera que desea ser un niño de carne y hueso por parte de Matteo Garrone. Estreno el 18 de septiembre de 2020.

De vez en cuando nos toca hablaros de una película inclasificable: a medio camino entre el esperpento total y la obra de arte mimada al detalle encontramos la versión de Pinocho de Matteo Garrone.

No será la única adaptación que vamos a ver en un futuro inmediato: por una parte, tenemos la versión live-action que Robert Zemeckis está preparando para Disney y en la que se rumorea que Geppetto podría estar interpretado por Tom Hanks y, por otra, la versión musical en stop-motion producida por Guillermo del Toro que lanzará Netflix. 

Que el cuento de Pinocho sigue despertando la creatividad y maravillando a nuevas generaciones de narradores y actores queda claro si tenemos en cuenta, por ejemplo, que el propio Roberto Benigni, que aquí interpreta a un paupérrimo Geppetto viviendo en la mayor de las miserias, escribió, dirigió y dio vida al propio muñeco de madera en su película de 2002 (y que fue destrozada por la crítica, por cierto).

¿Qué vais a encontrar en esta nueva película de Pinocho? Se trata de una película en cuyo espíritu está la voluntad de pegarse al máximo al cuento original de Carlo Collodi y que por el camino encuentra dos problemas fundamentales: una falta completa de ritmo y coherencia interna y por otra una innecesaria antropomorfización de los animales que funcionan mucho mejor como personajes de fábula que como encarnaciones semi-humanas espantosamente feas y desagradables, dicho sea de paso, y que pueden traeros a la cabeza fácilmente películas como Cats... aunque con efectos digitales menos chapuceros y mucha más artesanía en juego.

Aunque, de lejos, lo peor es que hay por donde enganchar al público actual, que difícilmente puede empatizar con la voluntad aleccionadora de un relato escrito en el siglo XIX para niños en una lectura tan literal. ¿A quién va dirigida esta película? A los niños no, a los adultos tampoco y puede que solo consigan apreciarla los amantes de la literatura que tengan la paciencia y la capacidad de encontrar un aliciente en su muy particular estilo o de apreciar los pasajes que otras muchas adaptaciones perdieron en pro de edulcorar o recortar el relato para hacerlo más digestivo para el público infantil.

A nivel estético el esfuerzo de producción es encomiable para crear un mundo de fábula, pero esto choca de frente con la concepción realista de una Italia rural y sobre todo de los personajes, la mayor parte de los cuales se mueven en entornos sucios, pobres y muy materialistas. Dentro del catálogo que rescata la película son el zorro y el lobo o el atún algunos de los más desacertados y cargantes.

A la película le falta algo de dulzura, que solo trasluce cuando aparece la presencia benigna y paciente del Hada Azul, interpretada por la magnífica Marine Vacth (El amante doble) y único vestigio de belleza de una cinta desigual.

Y, a pesar de todo, la obra no llega a zozobrar del todo... El caso es realmente curioso, ya que este Pinocho consigue hacer bien lo más difícil de todo: que después de un proceloso viaje en el que se incluyen los pasajes más míticos del cuento: desde la primera aparición del tronco de madera "vivo" del maestro Cereza, hasta la aventura con el teatro de títeres liderado por Tragafuego o la lección que Pinocho aprende tras su paso por País de los Juguetes, se mantenga viva la emoción en un final que encumbra la relación paterno-filial como colofón de la metamorfosis redentora del muñeco de madera.

Desde luego, Pinocho no sería nuestra primera recomendación para ir al cine, pero hay aspectos interesantes en ella, que nos hacen declinar la balanza por el aprobado... Eso sí, es muy probable que interese a un público muy reducido.

Valoración

La versión de Pinocho de Matteo Garrone el fiel al cuento original, pero también tiene problemas narrativos con un ritmo desigual y estéticos, por su desagradable y hasta tenebroso aspecto. En el fondo se intuye que no tiene claro a qué público quiere dirigirse.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

La artesanía de la dirección artísitica y el diseño de producción que cuenta con un esfuerzo inmenso por darle a la película una determinada textura.

Lo peor

Es una película con una estética muy fea, tenebrosa, que al adherirse tanto al cuento original lo tiene difícil para le público actual.

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