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El practicante
Análisis

Crítica de El practicante, el thriller psicológico de Netflix protagonizado por Mario Casas

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de El practicante, el thriller de Carles Torras protagonizado por Mario Casas y Déborah François que se estrena en Netflix el 16 de septiembre.

El practicante es una buena película por varios motivos: el primero de ellos es que es un thriller psicológico que funciona bien y tiene la capacidad de mantener a la audiencia en vilo y el segundo, que le saca a Mario Casas una de sus interpretaciones más convincentes y naturales hasta la fecha.

El intérprete, que ha pasado de ídolo adolescente a irse labrando una carrera cada vez más madura y compleja con papeles muy distintos entre sí con los que ha ido ampliando su registro, se somete aquí a una transformación física que hace que, quizás por primera vez, dejemos de ver al actor para ver al personaje.

Ni se disfraza ni imita, sino que se convierte en una persona distinta y lo hace por medio de un cambio físico pero también por la incorporación de un montón de movimientos que resultan muy naturales y hacen que su imagen quede completamente desglamourizada. No queda nada del galán, aquí vemos a un tipo con una personalidad muy concreta, fácil de reconocer y muy inquietante.

En pocas palabras: se ha empapado de aquello que caracteriza a su personaje y lo ha hecho suyo como nunca antes. Esto es bastante decir, teniendo en cuenta que lleva ya un tiempo labrándose una carrera variada con papeles en películas como Contratiempo, El fotógrafo de Mauthausen, Bajo la piel del loboHogarAdiós o la serie de Movistar Instinto y que, por tanto, ha ido tocando distintas teclas... ¡Solo ahora hemos escuchado clara la música!

En El practicante Mario Casas sostiene prácticamente toda la película sobre sus hombros asumiendo el papel protagonista principal: él es Ángel, un paramédico que trabaja en una ambulancia atendiendo urgencias. Mantiene una complicada relación con su pareja, Vane, con la que intenta tener un hijo sin éxito. De por sí, su comportamiento es bastante perturbador, con una faceta bastante oscura que mantiene al margen de los demás y que ni siquiera su compañero de trabajo conoce. Entre algunas de sus aficiones, está la de quedarse con objetos personales de las personas a las que atiende, sin importarle que estén muertas o vivas.

Sin embargo, cuando de forma fortuita un accidente le deja en silla de ruedas, las obsesiones de Ángel se acrecentarán. Si siempre ha sido un hombre controlador y egoísta, su estado físico le llevará a temer, más que nunca, que su pareja le sea infiel, manifestando un comportamiento demencial.

El practicante es una película oscura, con una fotografía que se recrea en las bajas luces y que consigue ser realmente perturbadora a medida que vamos comprobando cómo Ángel va quemando etapas y manifestando una conducta cada vez más violenta y alejada de la realidad.

Huelga decir que el guión de la cinta tiene además bastante mala leche, pasando por completo de la corrección política para mostrar a una persona genuinamente malvada, al margen de su situación de relativa vulnerabilidad. Manipulador, perverso, calculador y vengativo, su personaje es un sociópata maltratador de manual lo tiene todo para que lo recordemos como una de las mejores interpretaciones (y de las más arriesgadas) de la carrera de Casas. 

También hay que señalar que el director Carles Torras le da a su producción un aire muy cuidado y profesional, con algunos sencillos detalles que hacen que la película parezca la típica cinta de género independiente y que probablemente en su estreno mundial en Netflix ayuden a la audiencia a sentirla como una película muy universal.

Ojo también a la sobria puesta en escena y a la elegancia de la narración. El practicante no reinventa el género pero sí que es una obra notable, acertada y bien construida que concluye de forma satisfactoria. Chapeau.

Valoración

En clave de thriller psicológico funcional que va al grano, El practicante es una película muy acertada que cuenta con interpretaciones solventes y un final estupendo. Un trabajo muy interesante.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La transformación actoral de Mario Casas: la forma en la que ha trabajado su fisicidad y el giro final del guión. Es una película muy resultona.

Lo peor

No es una película que reinvente la rueda: juega en el terreno de un género bien conocido y tiene ciertos aspectos que se podrían haber pulido más.

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