Predator
Análisis

Crítica de Predator (2018), dirigida por Shane Black

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Predator (2018), dirigida por Shane Black y protagonizada por Olivia Munn, Boyd Holbrook, Trevante Rhodes, Sterling K. Brown y Jacob Tremblay. En cines a partir del 14 de septiembre.

No los verás hasta que no los tengas resoplándote en la nuca: los Yautjas han vuelto revitalizando la saga Predator. Y lo hacen a lo grande, con Shane Black haciendo honor en cada plano a su calificación R, brindándonos una experiencia memorable. Predator es todo lo que esperábamos de Megalodón y lo que no se atrevió a ser por una restrictiva calificación por edades que pretendía ampliar su público dando gato por libre o sardina por tiburón, como lo queráis expresar mejor.

Fox, que nos ha traído ya títulos que han roto barreras aunando esos contenidos para adultos con gruesos resultados en taquilla como Deadpool y Logan, vuelve a ser la artífice del milagro de poder ver en la gran pantalla, en plena y sofocante época de lo políticamente correcto, una película que nos habla de hibridaciones alienígenas pero que mantiene intacto en su ADN sus referencias a las buddy movies ochenteras que el propio director convirtió en icónicas en libretos como los de Arma letal (y que ya había tratado de recuperar, por cierto, en Dos buenos tipos).

Predator es una gozada de principio a fin porque te da muchísimo más de lo que te esperas: es divertidísima, zafia cuando es preciso, entrañable otras veces, bruta la mayoría de ellas y del todo impredecible. La acción está pensadas por un niño grande para deleitarnos a muchos niños y niñas grandes que idolatramos Depredador y la recordamos con cariño y respeto. Evoca algunas de sus más icónicas secuencias y pueden encontrarse también ecos en la puesta en escena y la banda sonora. Pero lo que ha conseguido este director es algo aún más difícil que calcarla: no empaña ese recuerdo, hace crecer la mitología del universo ficcional de estos poderosos alienígenas y entretiene que da gusto.

Una de sus claves es que Black no solo ha sido valiente filmando sino también recortando para ajustar la duración de la película. Fuera del corte final se ha quedado mucho material que el propio director nos ha contado que quiere recuperar como contenidos adicionales de las ediciones domésticas que salgan al mercado en el futuro. Y qué podemos decir, estamos deseando verlas... Sabemos que se ha quedado fuera un cañón disparando a diestro y siniestro porque lo vimos en el tráiler y las notas de producción nos han hecho saber que el papel de Edward James Olmos también se ha quedado fuera.

El personaje al que no veremos es Dutch, ya que Arnold Schwarzenegger rechazó rodar un cameo al considerar que tendría que reescribirse su papel para tener más peso específico en la trama. Siendo mítico, hay que decir que la película no te da un respiro para echarlo de menos: funciona como un tiro sin necesidad de muletas.

¿De qué trata la película y cómo encaja con el resto?

Como bien sabéis ya a estas alturas, Predator es el cuarto episodio de la saga canónica y por tanto una secuela de sus predecesoras: Depredador (1987), Depredador 2 (1990) y Predators (2010), aunque bien es cierto que toma como grandes referencias solo las dos primeras (por fortuna).

Predator

Por otra parte, tendríamos el hilo argumental de las películas que enfrentaban al Predator con el Alien de Ridley Scott, es decir, Alien vs. Predator y Alien vs. Predator. Requiem de 2004 y 2007 respectivamente, pero cuyos acontecimientos no se toman en cuenta para esta nueva narrativa. 

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La sinopsis avanza que cuando el pequeño Rory (Jacob Tremblay) activa accidentalmente un dispositivo, propicia el regreso a la Tierra de los yautjas, desencadenando que los cazadores más letales del universo regresen a nuestro planeta una vez más.

Esta especie extraterrestre se caracteriza por convertir en su trofeo la caza de otras especies y consigue su poder a través de la hibridación. Ahora, estos alienígenas han mejorado su ADN y solo un grupo de exsoldados y una cientifica podrán evitar que arrasen a los seres humanos. Un nuevo y actualizado yautja se convertiá en la pesadilla de este improvisado equipo de héroes.

Aplausos para quien toma riesgos y cumple

Ser la película más corta de la saga tiene un coste: en el tercio final se aprecian algunos cortes de montaje y hay también algunas cantadas de CGI, sobre todo cuando aparecen en escena los Sabuesos Predator cuyo diseño se ha actualizado, por cierto. Sin embargo, el Predator Supremo, "mejorado genéticamente"; a pesar de estar tocado por los efectos digitales, es mucho más realista y salvo planos concretos, funciona muy bien.

Predator no es una película perfecta: si la analizáramos de forma minuciosa e implacable, puede que nos pareciera hasta criticable en más de una ocasión hablando en sentido estricto de su calidad, pero es tan atípico ver una cinta tan fiel a sus raíces y tan gozosamente contraria a los tiempos que corren... juega tan bien sus cartas, en suma, que como experiencia cinematográfica solo podemos aplaudir a Shane Black y agradecerle que haya ido a por todas exigiendo una calificación R tan necesaria para trasladarnos a los 80 no solo en un plano estético sino con el corazón y el espíritu de la historia.

Estamos ante una película de entretenimiento mucho más que correcta, que tiene complicado enganchar a las nuevas generaciones, pero que se va a meter a los nostálgicos a los cinco minutos en el bolsillo, justo en el momento en el que un yautja caído que está protegido por su manto de invisibilidad comienza a mostrar su silueta bañada en sangre. Es una declaración de intenciones: Predator nos mete en una máquina del tiempo para recordar esas desprejuiciadas películas en las que se podían hacer chistes guarros, hacer parte integral de la película que el protagonista cague ("off de record" eso sí) o que un ser con cuchillas haga picadillo a personajes que incluso te caían bien... todo eso no tiene precio. Y resulta que es posible mantener el rollo pulp sin tener un personaje femenino de adorno. La caza, evoluciona y la construcción de los papeles protagonistas, también.

Valoración

¡Qué gozada de película! Predator es divertida, gamberra y superfiel a su calificación R. Shane Black demuestra una vez más que su humor puede vehicular una película de acción para adultos con chistes cafres, altas dosis de hemoglobina, explosiones y un grupo de camaradas a la fuerza.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La honestidad de la propuesta, que emana nostalgia bien entendida con huevos de Pascua de la primera película pero ampliando la mitología de la saga.

Lo peor

El CGI a veces canta demasiado, como en el caso de los Sabuesos Predator. Se notan las regrabaciones y los cortes: ¡deseando ver la edición extendida!