Crítica de El regreso de Ulises: Ralph Fiennes y Juliette Binoche se reúnen en una epopeya memorable

A Contracorriente Films

Crítica de El regreso de Ulises, adaptación del final de la Odisea dirigida por Uberto Pasolini con unos excelentes Ralph Fiennes y Juliette Binoche.

El primer pensamiento que se me cruza tras haber sufrido y disfrutado viendo El regreso de Ulises es en qué clase de mundo vivimos para que Ralph Fiennes no solo no tenga un Óscar, sino varios.

Repasar su filmografía es recordar algunas de las mejores películas de todos los tiempos: La lista de Schindler, El fin del romance, El paciente inglés, El jardinero fiel, Días extraños o más recientemente Macbeth, Cónclave y 28 años después.

Ha sido Voldemort en la saga Harry Potter, M en las aventuras de 007 y no ha tenido reparo en tocar todos los palos de la interpretación superdotado con una voz preciosa y un físico imponente que surcado ahora por las arrugas de la edad le da un porte aún más severo. Se muestra aquí incluso en un desnudo completo, sin miedo a la exposición completa en aras de la naturalidad.

A sus 62 años se mete en la piel de Ulises en el último tramo de su particular odisea para regresar a Ítaca junto a su esposa Penélope. Y lo hace en una adaptación que cercena toda la parte fantástica de la epopeya griega en la que no interceden los dioses ni se narran gestas que no sean exclusivamente humanas. El héroe astuto, fuerte y leal trae profundas heridas de la guerra.

La película El regreso de Ulises (The Return) se basa más o menos en la historia que transcurre entre los Cantos XIII y XXIII de la Odisea, aunque con notables cambios que le dan calado dramático y realismo.

Nos emplaza a la isla en la que el viejo rey Laertes agoniza de pena por la pérdida de su hijo. El castillo ha sido asediado por los pretendientes de Penélope, que luce ropas de luto pero se niega a creer que su marido Ulises ha muerto por más que hayan pasado veinte años desde que partiera a combatir en la guerra de Troya.

En este contexto en el que los itacenses ven cómo los recursos se agotan y reina el desorden Penélope idea estratagemas para alargar el tiempo. Conviene que tejerá el sudario de su suegro y que solo cuando lo termine elegirá un nuevo marido, de manera tal que lo que teje durante el día, lo deshace por la noche.

Pero el tiempo se agota. Su hijo, Telémaco, parte en su desesperación en busca de su padre o de noticias sobre su paradero. Entre tanto la última de las embarcaciones de los soldados que combatieron en Troya, naufraga cerca de la costa con Ulises como único superviviente. Él será cuidado por el porquero Eumeo mientras se hace pasar por un vagabundo.

Ulises (u Odiseo, si lo preferís), no es el mismo hombre que partió años atrás: arrastra un enorme cargo de conciencia por lo sucedido en la guerra y no se siente orgulloso de haber empleado su astucia para sembrar la destrucción, pero también comprende que no le queda más remedio que recurrir de nuevo a la violencia para hacer justicia y liberar Ítaca.

A todos los niveles, El regreso de Ulises es un verdadero peliculón. La puesta en escena austera, pero también libre de distracciones; el diseño de los personajes, ajustado a una realidad plausible; la fuerza de los diálogos; la calidad de las interpretaciones y la rigurosa selección del reparto (con Ángela Molina colándose en el rol de Euriclea, la nodriza del héroe), son excelentes.

También es reseñable la manera en la que se aborda la violencia, presente a lo largo de todo el metraje tanto en los relatos como en el día a día, pero siempre evitando mostrarla de manera directa, tratando a los espectadores con respeto hacia su inteligencia y dándoles los mimbres para comprender qué está pasando sin obligarlos a ser testigos de ninguna vileza.

Pero lo más importante de El regreso de Ulises es que es una película muy emocionante, por más que explore un relato tan conocido y estudiado. La relación de fidelidad entre una esposa a pesar de la larga ausencia del marido (qué maravillosa química tienen Fiennes y Binoche), el famoso certamen del arco y la fuerza de la palabra, esgrimida con tanto talento, hacen que sea una narración vibrante.

El desenlace es, además, perfecto. No le sobra ni le falta nada: da en la diana con precisión, como si una flecha atravesara el ojo de doce hachas y alcanzara su destino.

Valoración

Nota 90

Hacía tiempo que no llegaba a los cines una propuesta tan sólida, hipnótica profunda: El regreso de Ulises es una maravilla.

Lo mejor

La interpretación de Ralph Fiennes de Ulises, el tempo de la historia, la austeridad de la puesta en escena... es cine del que ya no se hace.

Lo peor

En su voluntad de ser realista, le amputa al relato toda la parte fantástica: es más un drama humano que una pugna con los dioses.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.