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La serpiente
Análisis

Crítica de La serpiente, basada en el historial criminal de Charles Sobhraj

Crítica de La serpiente (The Serpent), la miniserie de Netflix basada hechos reales que explora el historial criminal de Charles Sobhraj (Tahar Rahim).

Sentimientos encontrados viendo La serpierte (The Serpent), una coproducción de la BBC y Netflix que relata la vida del asesino en serie, ladrón y estafador Charles Sobhraj.

Por una parte, cuenta con aspectos sobresalientes que llaman especialmente la atención y echábamos de menos en tiempos de pandemia como los rodajes internacionales y multitudinarios. También es indiscutible la calidad de las interpretaciones con Tahar Rahim, Jenna Coleman y Billy Howle destacando por encima del resto del reparto.

Sin embargo, La serpiente tiene un gran talón de Aquiles: una estructura narrativa que hace que el visionado sea tan insidioso como el movimiento serpenteante de una culebra. Y es que, desde el primer episodio y en aras de crear un thriller absorbente, la serie nos desplaza en el tiempo del pasado al presente y viceversa.

Gracias a ello somos testigos de las mismas situaciones desde distintos puntos de vista y vamos componiendo el puzle de los asesinatos de un tipo sin escrúpulos, capaz de actuar con impunidad ante unas despreocupadas autoridades que no son capaces de ver el patrón hasta que un funcionario se lo pone delante de las narices.

Y, por desgracia, no es el único problema de La serpiente, que también tiene una cierta tendencia a glamourizar tanto al personaje central como a los satélites de los que se rodea. Los ladrones suelen revestirse de una pátina de fascinación dado que emplean su ingenio para engañar a los demás y se presentan como inteligentes, taimados y capaces de adelantarse a sus captores, pero el problema es que Sobhraj no merece un ápice de esa admiración porque envenenaba, torturaba y quemaba vivas a sus víctimas haciendo gala de un narcisismo y un comportamiento psicopático con tendencia a la manipulación y al control estremecedor.

La excesiva caracterización de Tahar Rahim (The Mauritanian) no le ayuda tampoco a componer al personaje: de hecho el apartado de maquillaje resulta bastante mejorable. 

Recordemos además que a día de hoy Sobhraj sigue vivo aunque no en libertad (permanece ingresado en una cárcel nepalí) aunque nada alimentará más su ego que esta nueva recreación ficcionada de sus crímenes... que no es desde luego la primera. El conocido como "el asesino del bikini" o "la serpiente" ha sido el centro de tres libros de no ficción: "Serpentine" de Thomas Thompson de 1979, "The Life and Crimes os Charles Sobhraj" de Richard Neville y Julie Clarke de 1980, (que fue la base para la TV-movie "Shadow of the Cobra") y "The Bikini Murderers" de Noel Barber para la colección de "Grandes casos de la Interpol" de 1982. Además la producción hindi de 2015 "Main Our Charles" retrató la escapada de Sobhraj de la cárcel de Tihar el 16 de marzo de 1986. Posteriormente sería recapturado y sentenciado a 10 años adicionales de prisión.

En La serpiente vemos con profusión la etapa más prolífica del asesino abundando en los detalles de su modus operandi: seleccionaba víctimas propicias a las que despreciaba, generalmente hippies europeos de tour por oriente cuyos pasaportes incautaba y falsificaba para suplantar su identidad, ya fuera antes o después de desprenderse de ellos, en la mayoría de las ocasiones con una violencia inusitada.

La serpiente

A pesar de que la serie comienza advirtiendo de que por respeto a las víctimas se han cambiado los nombres de algunas de ellas y que todos los diálogos son dramatizaciones, se muestra con todo lujo de detalles cómo Sobhraj sedujo a la canadiense Marie-Andrée Leclerc y convirtió a Ajay Chowdhury en su mano derecha y muchas de las personas de las que se aprovechó o a las que asesinó aparecen también retratadas con su nombre real: Teresa Knowlton, Vitali Hakim y Charmayne Carrou o Dominique Renellau, entre otros. 

También se narra la lucha incansable del diplomático holandés Herman Knippenberg y a su esposa Angela Kane por atrapar al trío con la ayuda de los franceses Nadine y Remi Gires, sus vecinos en Bangkok. 

Como decíamos, queda clara la intención de crear un thriller a partir de la exploración de los primeros indicios de la actividad delictiva de Sobhraj pero también es cierto que el tono de la serie, es a veces chocante por la espectacularización de algo tan turbio y siniestro. Contribuye a esto que La serpiente se centre tanto en la relación sentimental del sujeto con Leclerc y que quede mucho más desdibujada la etapa de mediados de los setenta, cuando llegó a crear un pequeña banda con la que actuaba de forma conjunta.

En fin, como suele decirse, la realidad supera la ficción, pero choca bastante que vayamos a ver reportajes de moda respecto a los modelitos setenteros de Leclerc en la serie, cuando estamos hablando de una mujer que actuó como cómplice, al menos, en el envenenamiento y asesinato de decenas personas. Es solo un ejemplo de lo loco que está el mundo.

A esta serie basada en hechos reales le falta contundencia y claridad, pero la dedicatoria final resulta desgarradora... La serpiente está dedicada a la memoria de quienes no regresaron a casa. Tremendo.

Valoración

La serie La serpiente despierta sentimientos encontrados: está bien documentada y ambientada en los 70 pero tiende a crear un espectáculo en torno a un tema muy serio retratando a un asesino en serie glamourizado. Es un thriller eficiente con un trasfondo tomado algo a la ligera.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La interpretación de Tahar Rahim, Jenna Coleman y Billy Howle; la ambientación y la banda sonora. Es una serie muy bien documentada y realizada.

Lo peor

La excesiva caracterización de Rahim y la estructura, un tanto exasperante con tantos viajes en el tiempo para mostrar situaciones repetitivas. 

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