Slender Man
Análisis

Crítica de Slender Man, la película de terror basada en el creepypasta

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Slender Man, la película de terror adolescente dirigida por Sylvain White y protagonizada por Joey King, Annalise Basso y Javier Botet. En cines a partir del 19 de octubre.

La película Slender Man llega por fin este viernes a los cines con la voluntad de dirigirse a un público juvenil y vine a corroborar algunas de las teorías que teníamos antes de verla y que nos precupaban ya hace meses cuando tuvimos constancia de los problemas por los que pasaba la producción. Aquí os refrescamos el vídeo en el que os hablábamos de nuestras expectativas, el contexto en el que se desarrollaría y las principales críticas a las que estaba haciendo frente ya desde el proceso de escritura del guión:

Es una propuesta que tiene serios problemas para funcionar entre los que se encuentran una indecisión increíble por parte del guión y una postproducción que ha cercenado el material rodado y ha abusado de unos efectos digitales que se perciben como bastante mejorables. Es decir, que en lugar de optar por la insinuación, por recrearse en las sombras, en los detalles y en la capacidad del mito para configurarse como una presencia que intoxica, la película opta por verbalizar constantemente su naturaleza vírica y por mostrar demasiado (y demasiado mal).

La historia de Slender Man gira en torno a un grupo de cuatro amigas que deciden invocar la presencia de Slender Man a través de un vídeo viral de Internet. Tras su visionado, quedarán profundamente afectadas: comenzarán a tener pesadillas, a padecer episodios de paranoia y psicosis y a obsersionarse con la figura de un hombre sin rostro y con tentáculos similares a raíces que habita en el bosque y que se rapta a niños y jóvenes.

Un buen día, una de ellas desaparecerá sin dejar rastro retando a la policía y al resto del grupo a resolver un enigma: ¿qué ha sido de ella? En un rincón secreto hallarán su portátil con las claves para descubrir cuáles fueron sus últimos pasos.

La respuesta a la gran pregunta, "¿Slender Man da miedo?", es sí, da miedo, consigue generar inquietud en el espectador durante su primer tercio jugando bien con el espacio fuera de campo y generando tensión (hay mucho en ella de El proyecto de la bruja de Blair y de The Ring), pero a partir de ese momento es repetitiva, naif y tiene unas líneas de diálogo tan absurdas que es difícil permanecer enganchado a lo que sucede en la pantalla sin que se escape alguna que otra risilla.

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En realidad deja una sensación muy extraña de incompletitud puesto que su conclusión se salda con una voz en off y un fundido a negro que deja muchísimas preguntas sin respuesta y tramas sin cerrar. Es más, buena parte de las imágenes que habíamos visto en los teasers y tráilers ni siquiera aparecen. El clímax argumental, que se suponía que estaría basado en un hecho real del que podéis saber más viendo el documental de HBO Beware the Slender Man, ha sido cercenado del montaje final peeeeeeero encima, no se ha sustituido con otro ficticio, sino que simplemente se ha amputado.

Slender Man

El desarrollo narrativo, por tanto, no funciona: la historia tiene lagunas y la evolución de los personajes es precipitada y carece de lógica por el simple hecho de que no nos cuentan lo suficiente como para comprender su comportamiento ni saber cuáles son sus motivaciones e intenciones. En cierta forma, la película se percibe como un libro de postales perturbadoras sin pies ni cabeza porque hay momentos en los que divaga sin tener claro a dónde quiere llegar.

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El mito de Slender Man se generó en foros de la red gracias a la difusión de vídeos y fotos de dudosa procedencia, pero rápidamente si diversificó en torno a nuevas narraciones, cuentos e incluso varios videojuegos (nosotros analizamos Slender The Arrival). Y malas noticias, la película basada en el creepypasta tampoco consigue ampliar o enriquecer la mitología de la leyenda más allá de vincularla a cuentos populares como "El flautista de Hamelín".

No todo es negativo en Slender Man: hay ideas cinematográficas esparcidas a lo largo de la hora y media de metraje y secuencias bastante logradas en las que se le saca partido a la idea central de que Slender Man "te mata o te vuelve loco" como la de la biblioteca, en la que Sylvain White juega con la óptica utilizando travellings compensados o retrozooms y efectos caleidoscópicos, pero no consigue rematarla de una forma eficaz. En otras ocasiones utiliza otros efectos para generar vértigo como anclar la cámara a los personajes o utilizar planos cenitales que avanzan hasta convertirse en primerísimos primeros planos. Son destellos en lo que podría haber sido una buena película de terror, si hubiera tenido claro qué quería contar.

Las protagonistas, Joey King (Siete deseos), Julia Goldani Telles (Las cuatro estaciones de las chicas Gilmore), Annalise Basso (Electric Dreams) y Jaz Sinclair (Crónicas vampíricas), trabajan razonablemente bien teniendo en cuenta la animadversión que producen desde el principio, los textos que tienen que defender y el sinsentido de sus acciones... ¿Has visto que un ente sobrenatural puede traspasar paredes y meterse en tu cabeza pero te esmeras en cerrar puertas... aunque dejas la ventana abierta? Pues como ésta tantas más que rozan de forma involuntaria la comedia (mención especial a la secuencia del hospital en la que desbarra hasta límites insospechados aunque al menos permite a Javier Botet lucirse como la criatura).

Si hay algo que resulta molesto en Slender Man es la sensación que deja de oportunidad perdida: era una ocasión de oro para adentrarnos en la psique humana y en la forma en la que, cuando somos adolescentes, nos convertimos en criaturas más vulnerables. La historia real sí que da miedo, sin necesidad de que haya entes sobrenaturales de por medio, por la simple intercesión de la sugestión y la obsesión. De haber tomado el sendero del retrato psicológico (jugando incluso con menos elementos visuales), podríamos estar ante una película muy angustiante y eficiente. Como decíamos, es un desperdicio.

Valoración

Muy lejos de las expectativas generadas, Slender Man es una cinta profundamente insatisfactoria que, eso sí, cuenta con eventuales destellos de calidad. Personajes solo esbozados, un montaje deficiente, unos efectos especiales de baratillo y un final precipitado, dan al traste con una película que podría haber dado mucho más de sí.

Hobby

54

Regular

Lo mejor

Que tiene secuencias puntuales que sí consiguen dar mal rollo y el director se permite experimentar un poco. Lástima los malos FX.

Lo peor

Que no da lo que promete: ni amplía la mitología de Slender Man, ni se ciñe a la realidad, ni es una buena peli de terror/fantasía. Chasco.