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Patrick Stewart en Star Trek: Picard
Análisis

Crítica de Star Trek: Picard - Llegó la ciencia ficción crepuscular

Antes de ir a por Star Trek Picard, nos gusta recordar cómo solía decir Francis Scott Fitzgerald que siempre "vamos hacia adelante, como botes contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado". Y por mucho que algunos queramos pensar que el pasado es un prólogo, que el pasado ya no es y que el futuro no es todavía o que la mejor profecía el futuro es el pasado, es innegable que lo que escribió Maurice Maeterlinck al respecto es la más acertada de nuestras percepciones: el pasado siempre está presente.

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Éste puede ser brillante, por supuesto, pero casi nadie mira hacia el pasado para recordar aquello que lo hizo feliz, ya que eso puede llevarte a la tristeza (nostalgia). Siempre caemos rendidos ante el pasado cuando existe otro concepto ineludible del mismo, la culpabilidad.

El hombre es capaz de aguantar sobre sus hombros las desgracias que no son propias, aquellas que llegan de fuera y podrían ser consideradas "accidentales". Pero ¿sufrir por la culpabilidad de lo que uno mismo ha hecho? Eso, sin duda, es una pesadilla. Todo ese peso del pasado y la carga de culpabilidad que nos persiguen y que no podemos quitarnos de encima como si fueran unos zapatos mojados al llegar a casa recaen, aquí, en la nueva serie de televisión de Star Trek, en la piel de Jean-Luc Picard, quien fuera el antiguo capitán de la USS Enterprise en Star Trek: The Next Generation.

Pero, sorprendentemente, el personaje que conocimos hace unos cuantos años y que no tenían previsto volver a utilizar dentro de la saga (el propio Patrick Stewart reconoció que, hasta no leer el guion, no quería formar parte de la producción de la serie), no es el mismo que era cuando capitaneaba la nave de la Federación.

Star Trek: Picard es, probablemente, el producto trekkie más crepuscular que ha tenido nunca la saga. Una suerte de ciencia ficción tradicional con un personaje próximo al western, encarnado en la insondable presencia y la triste expresión de un Patrick Stewart en su salsa, no tan vencido por la vida como lo vimos en el Charles Xavier de Logan, pero casi. No obstante, para no perdernos, ya que la serie tiene muy claro cuál es el público objetivo al que va dirigido el producto, tenemos que hablar antes acerca de la cronología de la franquicia: en qué punto nos situamos, qué es lo que ha sucedido antes, cuáles son los elementos que se deben conocer antes de ver Star Trek: Picard y qué ha hecho que el personaje esté como está al inicio de esta historia.

La cronología antes de Star Trek: Picard

El punto de partida de Star Trek: Picard tiene lugar 18 años después de la última vez que vimos al personaje protagonista en la película Star Trek: Némesis. La serie de televisión nos presenta al antiguo capitán completamente torturado por la pérdida y la culpabilidad tras la muerte de su amigo Data y, por supuesto, por la destrucción de Romulus. Y es que, para entender el por qué Jean-Luc Picard está sufriendo tanto por la caída del pueblo romulano, hay que ser conscientes de que el personaje tiene una larga historia con dicha civilización, quienes se separaron de la sociedad vulcana hace miles de años y acabaron formando su propio imperio al margen de sus antiguos compatriotas.

Jean-Luc Picard siempre apostó, cuando era capitán de la USS Enterprise, por que el Imperio Romulano y la Federación que él representaba alcanzaran la paz e incluso llegó a unirse al legendario Spock para, de alguna manera, estrechar lazos e incluso reunificar a los pueblos romulano y vulcano. Por ir abreviando un poquito, para que no quede denso, el resumen final es que en la denominada línea Kelvin (las películas de J.J. Abrams para la franquicia) vimos cómo una supernova amenazaba la supervivencia del Imperio Romulano. Esto tenía lugar ocho años antes de Star Trek: Némesis e incluso en un cómic paralelo vimos cómo Picard llegaba a convertirse en embajador de Romulus antes de la destrucción final del planeta, algo que marcaría para siempre al capitán.

Póster horizontal de Star Trek: Picard

Tras este breve resumen, llegamos al inicio de Star Trek: Picard. Jean-Luc Picard está lejos de ser ese capitán heroico que hemos visto antes y se ha convertido en una suerte de superviviente que se limita a vivir como buenamente puede, pero sin poder dejar atrás la culpabilidad y los ecos del pasado. El conflicto político con los romulanos, a pesar de que ya no forman parte de la realidad, está lejos de haberse extinguido. La serie no tiene reparos en hacernos ver cómo la sociedad de la Federación no perdona los pecados cometidos por el Imperio Romulano y siguen denominándolos como "el enemigo", ante un Picard furibundo que no está dispuesto a soportar más las patrañas de aquellas que hablan desde la ignorancia.

Los diseños de producción elevan la serie y la hacen más grande

Y es que esta parte política dentro de la ciencia ficción de Star Trek siempre ha sido uno de los grandes sellos identificativos de la franquicia. Y, a pesar de ser este producto más un estudio de personaje que una historia propia de la saga, no ha querido perder la oportunidad de incluir aquellos elementos que la hacen reconocible. El primero de ellos es el que acabamos de mencionar, pero el segundo es el de formar parte de una ciencia ficción clásica que se eleva con unos diseños de producción asombrosos que la hacen todavía más grande. Star Trek: Discovery funcionaba muy bien en ese aspecto, pero esta vez CBS ha dado un salto cualitativo enorme que convierten a Star Trek: Picard en un producto con una imaginación ilimitada y desbordante, sólo apta para los amantes de la ci-fi de toda la vida y los fans de la saga trekkie.

Estos diseños de producción no se quedan en soledad, ya que el trabajo de maquillaje, vestuario y efectos digitales hacen que todo ese trabajo en entornos y decorados se vea lo más adecuado, lógico y realista posible. No, no alcanza a lo que vimos en las últimas películas de Star Trek, pero sí que está por encima de la media televisiva reciente dentro de este género. En este tipo de producciones, los momentos más decisivos, a veces, suelen estar en esos pequeños detalles que enriquecen el universo ficticio que se está creando. Lo cierto es que la serie de Jean-Luc Picard cumple francamente bien en la construcción de dicho universo y no nos saca de la experiencia con elementos inadecuados o fuera de contexto.

Star Trek: Picard

Sin embargo, hay algo detrás en la dirección de fotografía y el uso de la luz. Es curioso cómo vemos al protagonista completamente hundido en su pasado, con la mirada perdida, el orgullo herido y la sensación de haber abandonado su vida para esconderse del resto. Lo lógico sería emplear tonos grises, azules o, como mucho, amarillentos; pero, como resultado, en Star Trek: Picard nos encontramos luz por todos los lados cuando vemos a Jean-Luc Picard. La serie no ha querido multiplicar el dolor de la historia del antiguo capitán, pudiendo correr el riesgo de opacarlo, y nos sigue presentando al protagonista como una leyenda, un héroe que, quizás, de un momento a otro, puede volver a sacar su vieja indumentaria y hacer lo que hacía antaño, lo que se espera de él.

Ese conflicto luz-personaje nos manipula como espectadores, pero puede llevar a confusión a más de un seguidor de la saga porque espere que esto vaya más allá de un estudio de personaje. No. Tiene que quedar claro: Star Trek: Picard es un estudio de personaje. El propio productor de la serie, Alex Kurtzman, reconoció antes del estreno que "esta serie va a ser mucho más psicológica, será más lenta, más dubitativa, un estudio de personaje sobre este hombre en sus últimos años". Y todo lo que Kurtzman dice se hace realidad en la serie. Este producto es algo diferente a lo que hemos visto de la saga en los últimos años. Eso no significa que sea mejor o peor, de gustos no hay nada escrito, sino que CBS ha apostado por un producto arriesgado que, desde nuestro punto de vista, cumple satisfactoriamente con lo propuesto, es interesante, es duro, complejo y humano y respeta la esencia de una saga milenaria.

Star Trek Picard

Por otro lado, a pesar de que ese estudio de personaje en la figura de Jean-Luc Picard puede echar para atrás a los más "puristas" de la franquicia trekkie, lo cierto es que el puntito de fan service está completamente servido. Star Trek: Picard no duda en utilizar todos esos elementos visuales (aparte de los narrativos) reconocibles para que el amante de la saga de ciencia ficción se deleite en esos momentos tan emocionales como saber qué es lo que aparece en pantalla y señalar con la boca abierta a la televisión mientras golpea con el brazo a su acompañante en el sofá.

En definitiva, Star Trek: Picard es una muy buena serie de televisión para la franquicia, un extraño y arriesgado producto televisivo que ofrece un estudio de personaje sostenido en la triste mirada de Patrick Stewart y que arroja un relato adulto, complejo y humano acerca del pasado y la culpabilidad. Al final, incluso las personas más mayores y adultas, aquellas que han vivido demasiado, sobre todo ellas, tienen que echar la vista atrás en un momento y tener la certeza de que se puede vivir lejos de la desesperación, la pérdida y la tristeza. El mismo Gabriel García Márquez podría haber descrito al Picard de esta serie: "La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos. Y, gracias a este artificio, logramos sobrellevar el pasado".

Su turno, capitán.

Valoración

Star Trek: Picard se viste de ciencia ficción crepuscular para mostrarnos el relato de un hombre hundido por el peso del pasado y la culpabilidad. Puede que el desorden cronológico espante a más de un espectador ocasional, pero... ¡Maldita sea, esto es Star Trek!

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La ciencia ficción crepuscular de una leyenda en sus horas más bajas. El pasado y la culpabilidad como armas narrativas. Y Patrick Stewart, tremendo.

Lo peor

Si no has seguido la saga y no conoces los acontecimientos que se mencionan, puedes sentirte perdido. Esta serie tiene muy claro cuál es su público.

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