Crítica de Sting. Araña asesina, una entretenida película de monstruos que nos retrotrae a los 80

Diamond Films

Crítica de Sting. Araña asesina, la película de terror escrita y dirigida por Kiah Roache-Turner que cuenta con los efectos especiales de Weta Workshop. Estreno el 28 de marzo de 2025.

Parece mentira que puedan salir adelante películas como Sting. Araña asesina con apenas 7 millones de dólares de presupuesto y contando con el trabajo exquisito de Weta Workshop.

El motivo no es difícil de adivinar: Kiah Roache-Turner (Nekrotronic) siente pasión por su trabajo y se ha puesto en manos de marionetistas expertos para dar vida al "monstruo" de la cinta.

Doble beneficio: hace uso de efectos prácticos nacidos de la pura artesanía y el ensayo coreografiado de los movimientos de la araña y tiene la respuesta orgánica del elenco, que interactúa con una amenaza física en el set.

El resultado es una película muy entretenida y ajustada a las expectativas que no para de generar tensión y se guarda lo mejor para el tercio final, con los puntos álgidos en este tren de la bruja.

¿Hay sobresaltos? Sí, sin duda, y luces parpadeantes y una ambientación tenebrosa y otros tantos clichés muy trillados con su plus de body horror, pero el tipo sabe mover la cámara y buscar perspectivas curiosas, enriqueciendo un proyecto pequeño pero con encanto.

De trasfondo late un respeto y un amor por el cine de género de los 80 que se plasma en numerosos homenajes y referencias, desde el aspecto negro metalizado de la araña gigante que nos devuelve la imagen del xenomorfo de Alien (además de calcar encuadres emblemáticos) hasta La tienda de los horrores, con esa especie de devoción hacia lo ultraterrerno que nos fascina y horroriza a partes iguales.

Una buena dosis de nostalgia bien comprendida que también nos relega al sentido del humor grotesco y juguetón de Gremlins o a la zozobra hacia lo desconocido de La cosa por no hablar de las frases parafraseadas de Aracnofobia o Predator.

Cayó del espacio

En medio de una espectacular nevada, un meteorito cae en un bloque de edificios. El huevo que contiene (otro guiño a Alien, son muchos, en verdad) eclosiona alumbrando a una pequeña arañita que parece inofensiva y acaba en poder de Charlotte, una rebelde e inteligente adolescente que decide apresarla para dibujarla.

Ella descubre con asombro que puede comunicarse con la araña, que no para de demandar comida y de aumentar de tamaño. Lo que no sabe es que cuenta con una inteligencia superior que le permite desenroscar la tapa del tarro en el que está encerrada y campar a sus anchas, capturando a presas cada vez más grandes.

Con el paso de las horas y las consecutivas mudas alcanza un tamaño considerable, convirtiéndose en una colosal amenaza para los inquilinos y los exterminadores a los que llaman para acallar los ruidos que proceden de los conductos de ventilación.

Además de jugar con sombras, reflejos, sonidos amenazadores y una ambientación muy acorde con lo esperable, Sting tiene otra virtud a destacar como son las interpretaciones.

La joven Alyla Browne, a la que vimos en Furiosa, hace un buen trabajo liderando un reparto en el que también destacan Robyn Nevin (Matrix Reloaded) y Noni Hazlehurst (The End).

Por lo demás, a pesar de ser una película de exiguo presupuesto, muy anclada en el homenaje retro que ataca a un público muy específico, se molesta en desarrollar una trama alrededor de las circunstancias personales de los personajes, cada cual regido por su propio motor y por su momento vital.

Lo que da pie de paso a una soterrada crítica social, que no es el objetivo principal de la película pero se desliza subrepticiamente: las dificultades para conciliar vida laboral y personal, para sacar adelante a los hijos o para cuidar de personas dependientes cuando no hay una red social de rescate.

En suma, es la primera película del director y guionista que transcurre en Estados Unidos, dado que es australiano, pero sabe sacarle partido a la relocalización de la acción, que tenga sentido y aporte significado al resultado final.

Valoración

Nota 68

Sting es una película muy resultona y entretenida dentro de su sencillez: a pesar de contar con los medios justitos gasta un sentido del humor bastante negro que casa con una nueva revisión de las películas de monstruos que tanto triunfaron en los años 80.

Lo mejor

Las abundantes referencias a obras cumbre del género de los 80: de Alien a La tienda de los horrores. Los efectos especiales. 

Lo peor

Es una película de exiguo presupuesto que luce bastante bien, pero no tiene muchas pretensiones ni causa terror. Entretenida, sin más.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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