Crítica de The Walking Dead: Daryl Dixon temporada 3 - La serie recala en una España anclada en el pasado

Crítica de la tercera temporada de The Walking Dead: Daryl Dixon en la cual Daryl y Carol llegan a España en su periplo de retorno a casa. Estreno de la serie en AMC+ el 8 de septiembre.
Los amantes del universo The Walking Dead tienen una nueva cita con su apocalipsis zombi favorito en AMC+, puesto que hoy mismo arranca la emisión de la tercera temporada de uno de sus spin-offs más populares y mejor valorados: Daryl Dixon. Ya en la segunda se reunieron Daryl y Carol y ahora prosiguen juntos su viaje por Europa tratando de regresar a su hogar.
Esta nueva entrega se percibe desde un primer instante como un reinicio total. Los personajes de las dos temporadas anteriores se van desdibujando en la memoria de nuestros protagonistas para dejar espacio a los nuevos, con sus propios problemas a resolver.
Norman Reedus y Melissa McBride, estrellas y productores ejecutivos, a su paso por Madrid para promocionar la serie, coincidían en la idea de que moverse era algo muy positivo porque les permitía explorar nuevos territorios a la par que hacer respirar a los personajes, recuperando el espíritu de lo que se hacía en las primeras temporadas de la serie madre.
La idea que quieren transmitir es que abandonan el enfoque megalómano para "sentir el sol en la cara y el viento en la espalda", algo muy de agradecer después de haber estado subidos en una máquina gigantesca en la que era muy difícil tomar decisiones.
Lo primero que hay que comentar sobre esta tercera temporada de Daryl Dixon es que es una verdadera colección de referencias culturales y homenajes al talento patrio. Los lugares que podréis ver en la serie son la Costa da Morte, Sepúlveda o Barcelona, entre otros.
Hay alusiones la obra de Gaudí, Buñuel, Cervantes o Goya, con un especial interés en este último, cuyas obras han servido como fuente de inspiración a los títulos de crédito iniciales y que además se convierte en faro por su posición respecto al poder y por la fuerza pesadillesca de sus obras, que casa a la perfección con el espíritu de la serie.
Lejos de componer una serie que trate de adular a la sociedad española, los guionistas de la serie optan por mostrar una involución. Aunque el brote se desató en 2010, la España que visitamos parece de principios del siglo XX con comunidades muy dependientes jerárquicamente de una monarquía corrupta, bandoleros y grupos marginados por la extrema pobreza.
De ahí que Goya se respire a todas horas: su desencanto hacia el poder, su aislamiento presa de pesadillas, sus monstruos y su manera de mirar una sociedad tan dividida: la España cainita que a día de hoy sigue estando tan vigente.
El espectáculo lo ponen los forasteros, claro, que desencadenan los conflictos nada más poner un pie en el territorio. Son los arietes del cambio que vienen a cuestionar el desigual equilibrio de poder y a sacar a la luz todas las hipocresías que otros aceptan con los ojos cerrados.
La tercera temporada de Daryl Dixon tiene su puntito de western por tanto y se deja notar a todos los niveles: argumentalmente, en la ambientación y por supuesto, en la banda sonora. No es además una producción estadounidense en suelo español, sino una producción española, si tenemos en cuenta que el 95% del equipo es de la tierra y hasta un 98% de los extras.
Lo que hay que aceptar de este juego es ese retroceso en el tiempo, para bien y para mal. Si bien tiene sentido pensar que la gente se haya atrincherado en las ciudades amuralladas, preparadas de por sí para defenderse frente a una amenaza externa, se antoja algo forzado una involución tan marcada en las costumbres.
Sigue intacto en estos quince años el carisma de Daryl y Carol que dan su espectáculo por separado y juntos. Verlos en la costa gallega, en las tierras áridas o mientras se recita el conjuro de la queimada es, de veras, un giro que no nos vimos venir, pero que mola mucho.
Respecto al reparto español, sobresale un Eduardo Noriega muy caracterizado pero tremendamente natural que va a empatizar mucho con los yanquis y Óscar Jaenada como tipo gris ocupando un espacio moralmente reprobable que despiertas sospechas desde el primer instante.
Daryl Dixon no ha terminado su periplo por la Península Ibérica: los creadores de la serie ya nos han anticipado que los personajes recalarán en Bilbao, Madrid, y Granada, de modo que estos siete episodios (seis en verdad puesto que el primero recrea Reino Unido) son un anticipo en el que se han planteado conflictos aún sin resolución definitiva.
Han dado un golpe sobre la mesa para dejar claro que sus personajes no son simples recortables que andan de turismo por aquí y por allá sino que están dispuestos a mojarse y a tomar partido por aquellos que van encontrando en su camino. El enfoque es curiosón, los medios están a la altura y la historia está abierta de par en par a nuevos horizontes.
Valoración
Nota 80
Daryl Dixon se reinventa totalmente en una temporada en la cual su odiseico viaje continúa por una Europa desconocida. Nuevos conflictos y una galería extensa de personajes le llevarán a recorrer una España desoladora.
Lo mejor
El diseño de producción y las muchas y variadas referencias culturales que salpican la serie: Goya, Buñuel, Gaudí...
Lo peor
Por ahora, la visión que se da de España es bastante involucionista, con los caminantes más en segundo plano que nunca.
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Plataforma
Prime Video, AMC
Título original
The Walking Dead: Daryl Dixon
Género
Acción, Terror
Temporada
1 temporada
Pais
Estados Unidos

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.


