No es un RPG realista, es una vida en la Edad Media: análisis de Kingdom Come: Deliverance 2

Análisis y opiniones de Kingdom Come: Deliverance 2, el nuevo RPG medieval realista hecho por Warhorse Studios para PS5, Xbox Series X|S y PC. ¿Merece la pena?

Kingdom Come: Deliverance 2 llega con la misma contundencia con la que un ariete tira abajo el portón de un castillo en pleno asedio. Los checos Warhorse Studios se han propuesto mejorar lo que ya se vio en el primer Kingdom Come: Deliverance, sí, pero por encima de todo hacer uno de los mejores RPG de todos los tiempos.

Y tras muchas, muchas horas, podemos decir que lo han conseguido. Pero cuando decimos RPG, no nos referimos a la concepción tan amplia que abarca el género hoy en día, sino a su significado original: un juego que nos permite sumergirnos en un mundo para asumir el rol de un personaje y vivir su vida y tomar sus decisiones hasta la última consecuencia.

Eso también implica que Kingdom Come: Deliverance 2 tiene un enfoque muy particular que no está hecho para todos los paladares. Habrá quien lo deteste, incapaz de enfrentarse a la densidad de sus sistemas, la lentitud de sus mecánicas y la tosquedad de sus combates. 

Pero si disfrutáis de los juegos que nos transportan a otro mundo y nos permiten habitar la piel de un personaje; es decir, si disfrutáis de los verdaderos RPG, aquí tenéis el primer candidato serio a mejor juego de 2025.

El análisis de Kingdom Come: Deliverance 2 para PS5, Xbox Series X|S y PC de HobbyConsolas:

Jugabilidad y gameplay de Kingdom Come: Deliverance 2 en PS5 Xbox Series X|S y PC

Kingdom Come: Deliverance 2 retoma la historia exactamente donde lo dejaba el primer juego: con Henry, nuestro protagonista, y Hans Capon camino del Castillo de Trosky para entregarle una misiva a Otto Von Bergow. Sin embargo, poco después de arribar, las cosas se tuercen y Henry se ve obligado a empezar desde lo más bajo para cumplir su misión.

Este inicio, que fácilmente pueden ser unas quince o veinte horas de juego, es una de las partes más arduas de la aventura. Kingdom Come: Deliverance 2 es un juego con una propuesta cimentada en torno al realismo y esto provoca que, en muchos aspectos, sea más lento y a primera vista engorroso de lo habitual.

Si conocéis el primer Kingdom Come esto no será ninguna sorpresa, pero si no es el caso o no vais predispuestos a jugar a un RPG realista, hay muchas probabilidades de que no conectéis con lo que propone.

Porque hablamos de un juego extremadamente denso, con multitud de sistemas que hay que conocer y tener en cuenta… simplemente para seguir con vida. Es un juego abrumador que requiere dedicación y empeño por parte del jugador, principalmente para superar esa barrera de entrada.

Pensaréis que no puede ser para tanto, pero cuando se os cierren los ojos en mitad de un combate porque no habéis dormido lo suficiente; cuando os persigan los guardias por haber allanado una propiedad privada sin saberlo; cuando no podáis poneros una pieza de armadura porque os falta el gambesón; o cuando deis tumbos por los menús sin saber cómo ponerle una silla al caballo o para qué sirve el carisma… lo entenderéis.

Y no os vamos a mentir: nosotros hemos pasado por esa fase. Hubo muchas partes en las que nos frustramos, especialmente durante los combates. Algo tan aparentemente sencillo como desenvainar la espada requiere cierta paciencia, y puede ser frustrante (o incluso parecer un error de diseño) ver cómo los enemigos atacan mientras nosotros peleamos… contra los controles.

Pero hubo un punto durante esas primeras horas en el que Kingdom Come: Deliverance 2 hizo "click". Y, de repente, todos esos momentos de frustración se convirtieron en lecciones. Fue en ese punto cuando realmente comprendimos que todas esas acciones engorrosas están hechas así por dos motivos: realismo e inmersión máxima.

Porque, como en todo RPG, el nivel y el equipo que llevamos puesto importa. Pero Kingdom Come 2 no es “como todos los RPGs”; es un RPG de verdad en el que nosotros, como jugadores, aprendemos y progresamos al mismo ritmo que Henry, el personaje. De ahí que el conocimiento y la experiencia (la experiencia real, no unos numeritos) sean tan importantes.

A partir de ese momento, Kingdom Come: Deliverance 2 se convirtió en nuestra vida medieval. Hemos respirado a través de Henry; hemos comido cuando había hambre, hemos dormido cuando había sueño, nos hemos limpiado la sangre en abrevaderos, hemos dormido a la intemperie, nos hemos emborrachado, hemos fornicado, hemos jugado a los dados y hemos salido airosos de duelos contra bandidos e incluso caballeros.

En otras palabras: hemos vivido la vida de Henry de Skalice.

Lógicamente, todo esto sólo se alcanza implementado una tonelada de sistemas: hambre, sueño, heridas, suciedad, reputación, combate, sigilo, compraventa, regateo, caza, forja, afilado, alquimia... Incluso podemos tener perro y caballo. Y no es sólo variedad, sino también profundidad, pues cada uno de estos sistemas viene acompañado por mecánicas muy elaboradas.

Por citar sólo algunos ejemplos, forjar algo tan simple como una herradura es un proceso que requiere varios pasos que debemos superar con éxito. Y los acompañantes canino y equino tienen ambos un gran número de mecánicas asociadas: desde la lealtad del perro y su olfato para seguir olores, hasta el aguante del caballo y su habilidad para portar objetos.

Incluso el combate, que detestamos durante las primeras horas, ha acabado siendo uno de los aspectos que más hemos disfrutado... Hasta el punto de que lo buscábamos. Dado su enfoque realista, Kingdom Come: Deliverance 2 no es un juego en el que la acción abunde, al menos, no tanto como en otros RPG de mundo abierto. Llegado el momento hay duelos épicos y asedios a gran escala, pero no es la clase de juego donde se pelea contra docenas de enemigos cada vez que vamos de un punto a otro.

Y no sólo hemos disfrutado de los combates por las diferencias que existen entre las distintas armas, todos los combos que se pueden desbloquear o su elaborado sistema con varios tipos diferentes de parry. Ha sido, sobre todo, porque hemos sentido que la habilidad de esgrima de Henry ha mejorado al mismo tiempo que lo hacíamos nosotros.

Y además, siempre que hemos creído que lo teníamos dominado o que no había ningún espadachín a nuestra altura en toda Bohemia, ha aparecido algún enemigo para bajarnos los humos.

Kingdom Come 2 también tiene una cantidad absurda de pequeños detalles, como que podamos subir y bajar el visor de ciertos cascos (lo que aumenta la protección, pero disminuye la visibilidad) o que, de primeras, Henry no puede meterse en aguas muy profundas... porque no sabe nadar.

Las decisiones y sus consecuencias también son de una gran importancia a la hora de sentir que habitamos la piel de un personaje virtual, y en ese sentido Kingdom Come: Deliverance 2 hace un gran trabajo

Quizás no sea el juego con más ramificaciones o diferentes desenlaces en función de nuestras decisiones, pero continuamente logra sorprendernos con la capacidad que tienen los NPCs para recordar todo lo que hemos hecho: si los hemos conocido previamente, si los hemos ayudado, si los hemos ofendido, etc.

Y también sorprende cada vez que tiene lugar una conversación con un personaje principal o en un momento importante de la trama y aparece un diálogo sobre algo que hicimos en una misión secundaria que no tenía relevancia. De esta manera, se contribuye todavía más a la sensación de estar ahí dentro.

Y aquí hay que destacar algo muy importante, y es que, efectivamente y como ya se sospechaba, Kingdom Come: Deliverance 2 está muy pulido. De vez en cuando se ve algún NPC con comportamientos raros y cosas por el estilo, pero tratándose de un juego de estas característcas, sorprende lo bien que funciona todo o que no nos hayamos topado con misiones rotas y bugs desagradables. Chapó por Warhorse.

Siguiendo con los sistemas, nos ha gustado la progresión del personaje: no se diferencia mucho de Skyrim, en el sentido de que cada vez que realizamos una acción, la experiencia en esa habilidad aumenta. Sin embargo, las ventajas que podemos desbloquear dentro de cada rama de habilidad son todas únicas y muy variadas, de las que cambian el juego. Y por supuesto hay muchísimas.

Y hablando de Skyrim, Kingdom Come: Deliverance 2 es otro de esos juegos en los que el “efecto Skyrim” pega con toda su fuerza. Es decir, que constantemente nos topamos con distracciones que nos invitan a abandonar la historia principal y explorar el Paraíso de Bohemia. 

Y lo consigue principalmente mediante misiones secundarias de una gran calidad; siempre nos cuentan historias interesantes o plantean situaciones que se salen de lo habitual. Además, suelen ser muy elaboradas y cuentan con numerosos pasos que nos llevan a distintos puntos del mapa. 

Destacar también lo gracioso que puede llegar a ser Kingdom Come: Deliverance 2. Es un juego con una historia seria y no faltan momentos dramáticos, pero también tiene muchísimo sentido del humor y situaciones que os van a sacar una carcajada.

Y si las secundarias están trabajadas, os podéis hacer una idea de que las principales lo están aún más. Para nuestro gusto, uno de los grandes aciertos de Kingdom Come: Deliverance 2 es que pese a ser un juego de mundo abierto, no teme restringir la libertad del jugador en ciertos puntos para encauzar la narrativa, planteando así situaciones realmente interesantes que, además, suponen un soplo de aire fresco después de tanta caminata por el campo.

La historia, por su parte, se va poniendo muy interesante, con líos familiares, política, romances y traiciones que nos ponen entre la espada y la pared, y nos obligan tomar decisiones determinantes en momentos de máxima presión. Lo mejor que podemos decir sobre la historia es que a nosotros el hecho de estar inspirada por sucesos reales no nos atraía demasiado, pero al final ha conseguido que la sigamos con muchísimo interés… y palomitas.

Esto nos lleva a hablar de otro punto fuerte de Kingdom Come: Deliverance 2 como son las escenas de vídeo. Seguro que alguna vez habéis visto una escena de vídeo y habéis pensado «es como estar viendo una película». Con el paso del tiempo, los videojuegos se han vuelto cada vez más cinematográficos y ese pensamiento se ha perdido… Pero de alguna manera, Kingdom Come 2 lo ha traído de vuelta mediante una secuencias excepcionalmente escritas y dirigidas, y una banda sonora que es gloria bendita. Y para ponerle la guinda al pastel, tenemos el doblaje al castellano.

Esto que vamos a decir va a sonar muy exagerado, pero cuanto más hemos jugado, más claro lo hemos tenido: estamos ante uno de los mejores doblajes al castellano de la historia… por no decir el mejor. Y lo decimos no sólo por la calidad de las interpretaciones, que es fantástica y cuenta con muchas de las mejores voces de nuestro país (entre ellas Alfonso Vallés, el mítico Solid Snake), sino también porque hablamos de un juego inmenso con una cantidad de diálogos absurda.

Viendo que últimamente hay compañías que dejan de apostar por el doblaje y con la creciente amenaza de la inteligencia artificial en la profesión, encontrarse un juego de esta envergadura doblado al castellano y con un doblaje de lujo, es para levantarse y aplaudir hasta que nos sangren las manos.

Para concluir con este apartado, debemos mencionar también la parcela audiovisual. A nivel gráfico, Kingdom Come: Deliverance 2 luce muy bien, especialmente en lo que se refiere a los escenarios; cabalgar por una pradera y atravesar pueblos mientras vemos el castillo de Trosky a lo lejos, en lo alto de una colina, es toda una estampa.

Las caras y las animaciones están bastante trabajadas, aunque hay un bajoncillo de calidad muy evidente cuando no son personajes principales. En cualquier caso, y si lo comparamos con el primer Kingdom Come, el salto gráfico ha sido gigantesco.

En consolas, el juego ofrece dos modos visuales: fidelidad y rendimiento. Nosotros hemos jugado en todo momento en este último, a 60fps, y no hemos tenido ningún problema. Va finísimo.

Y la banda sonora es sencillamente espectacular. Antes hablabámos sobre la sensación de estar viendo una película y la música también tiene gran parte de culpa, pues todas las composiciones tienen un tono épico digno de las grandes cintas medievales. En particular destaca el tema principal de la aventura, pero toda la banda sonora raya a un nivel altísimo.

¿Es difícil Kingdom Come: Deliverance 2?

Como os podéis imaginar, Kingdom Come: Deliverance 2 puede llegar a ser un juego bastante difícil, en especial todo lo relativo a los combates. Pero si no cuidamos de la salud de Henry como es debido, también podemos acabar en una zanja sin necesidad de cruzar aceros.

No hay opciones de dificultad, así que no existe la posibilidad de facilitar las cosas (o hacerlas más complicadas, porque siempre hay alguien que quiere aún más). 

No nos parece mal, puesto que no deja de ser una decisión creativa de sus responsables, muy probablemente con el objetivo de que sintamos lo ardua que era la vida en la Edad Media.

Sin embargo, sí que echamos en falta opciones de accesibilidad. Los videojuegos han avanzado mucho en este aspecto, especialmente durante los últimos años, y sorprende bastante que Kingdom Come: Deliverance 2 ofreca la posibilidad de aumentar el tamaño de los subtítulos... y ya.

¿Cuántas horas dura la historia de Kingdom Come: Deliverance 2?

En cuanto a la duración, y dado que estamos ante un RPG de mundo abierto con muchísimas misiones secundarias y toneladas de cosas por hacer, su duración puede superar sin ningún problema las 100 horas.

Pero si sólo nos centramos en la historia, calculamos que Kingdom Come: Deliverance 2 tiene una duración de unas 60 horas. Tened en cuenta que se trata de una estimación y que, al final, el tiempo de juego dependerá del estilo de cada uno. Lo que está claro es que es un juego largo con mucho contenido.

Precio y plataformas disponibles

Kingdom Come: Deliverance 2 se lanza el 4 de febrero de 2025 para PS5, Xbox Series X|S y PC a un precio recomendado de 69,99€.

Además de la edición estándar, apodada Day One Edition, también se pone a la venta la Gold Edition por un precio de 89,99€. Esta edición incluye el juego, el pase de expansión y enseres de cazador galante.

Por último, también está disponible la Collector's Edition de Kingdom Come: Deliverance 2 por un precio de 199,99€. Esta edición incluye todos los contenidos de la Gold Edition, un mapa de tela de los callejones de Kutná Hora, un conjunto de broches esmaltados, cartas coleccionables, una carta de esperanza y una figura de Henry y su caballo Guijarros.

Qué difícil es ser un dios

Kingdom Come: Deliverance 2 ha sido un viaje en todos los sentidos. Las primeras horas fueron muy duras y nos costó conectar con su propuesta; es un juego que exige paciencia y que pongamos mucho de nuestra parte para disfrutarlo.

Pero al echar la vista atrás, las asperezas han adquirido un nuevo cariz. Ahora recordamos con cariño aquella vez que estuvimos cerca de dos horas intentando derrotar a todos los bandidos de un campamento. O aquella vez que comimos comida en mal estado y acabamos envenenados y sin saber cómo curarnos.

Tras toda la experiencia acumulada, comprendemos que en lugar de dirigir nuestra frustración contra el juego, deberíamos haberla dirigido contra nosotros mismos. Porque, ¿a quién se le ocurre intentar derrotar a un campamento de enemigos bien armados sin haber dormido y un cacho de metal mal forjado como espada? ¿Y a quién se le ocurre llevarse algo a la boca sin comprobar antes su estado? Es un juego realista y por eso hay que pensar como lo haríamos en la vida real.

Además, es muy probable que las primeras horas sean deliberadamente complicadas para reflejar la situación que atraviesa Henry. Es una decisión creativa que a la larga funciona, pero eso no quita que sean unos comienzos duros que van a tirar para atrás a muchos jugadores.

Pero una vez superada esa barrera, nos espera una experiencia mágica. Kingdom Come: Deliverance 2 es uno de esos juegos en los que cada jugador va tener una experiencia única en base a sus decisiones, lo que hace que sea muy estimulante hablar con alguien que también lo está jugando y compartir lo que ha vivido cada uno.

Pero lo más importante, y lo que mejor resume nuestra experiencia con Kingdom Come: Deliverance 2, es que ha sido una aventura memorable. Dicho así puede sonar como si no fuese gran cosa, pero seguro que estáis de acuerdo con nosotros en que a los juegos de hoy en día les cuesta dejar huella; puede que en su momento los difrutemos, pero pasados unos meses no recordamos nada.

Y nosotros sabemos que vamos a recordar el viaje de Henry toda la vida.

Valoración

Nota 90

Kingdom Come: Deliverance 2 lima todas las asperezas de su predecesor para coronarse como una de las experiencias RPG más grandes y especiales habidas y por haber. Su propuesta realista hace que inevitablemente tenga mecánicas toscas, pero no vais a encontrar ningún otro juego de rol (rol de verdad) que os sumerja en su mundo de la misma manera.

Lo mejor

La apabullante cantidad de sistemas. La inmersión. Las escenas de vídeo. Los diálogos. La calidad de las misiones. La BSO. El doblaje al español.

Lo peor

Exige que el jugador ponga mucho de su parte para disfrutarlo. Las primeras horas pueden ser muy arduas. Los menús podrían ser más amigables.

Plataforma comentada: Ps5

Kingdom Come: Deliverance II

Kingdom Come: Deliverance II

Lanzamiento

4-2-2025

Género

RPG

Compañía

Warhorse Studios

Pegi

18

Número de jugadores

1

Multijugador

No

Idioma de los textos

Español

Idioma del audio

Español

Idioma de los subtítulos

Español

Hobby90Excelente
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Álvaro Alonso

Redactor

Álvaro Alonso es redactor en Hobby Consolas desde 2014 especializado en la crítica de videojuegos.

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