Imagen de Batgirl: El arte del crimen, cómic de DC
Análisis

Reseña de Batgirl: El arte del crimen - Barbara Gordon vuelve a caer

Por David Lorao

Batgirl: El arte del crimen es la nueva etapa de Barbara Gordon en los cómics de DC. Heredera de La Chica Murciélago del Burnside y distanciándose de Renacimiento, ¡así es la Primera Temporada de lo nuevo de Babs en las viñetas!

Batgirl: El arte del crimen nos recuerda que una buena etapa en el mundo del cómic es un arma de doble filo. Marcar un antes y un después en el género de superhéroes puede significar un punto de inflexión momentáneo para un personaje determinado, pero, al mismo tiempo, suponer un obstáculo inalcanzable por parte del equipo creativo que hereda la serie en cuestión. Por un lado, seguir los pasos al pie de la letra puede suponer una acogida neutral por parte del público, consciente de que no se está evolucionando, que se está dejando al personaje estancado, que no se sale de lo establecido y de lo que ha funcionado...

Pero, por el otro, hacer algo diferente suele ser sinónimo de "menor calidad" y de exhaustiva comparativa entre la nueva etapa y la anterior, la "buena". En ese sentido, Batgirl: El arte del crimen ha tenido mucha suerte de no ser la heredera directa de la gran etapa de Barbara Gordon en los cómics, pero también ha tenido la mala fortuna de no llegar a su altura.

Batgirl alcanzó su máximo esplendor en las viñetas gracias a la obra de La Chica Murciélago del Burnside. El trabajo de Cameron Stewart junto a Brenden Fletcher y Babs Tarr salió a la luz en plena efervescencia cultural del mundo hipster, con cientos de jóvenes neoyorquinos abandonando las antiguas calles del SoHo para trasladarse a Brooklyn, a la zona más pegada a Brooklyn Bridge Park, el barrio de DUMBO.

Fletcher cogió ese relevo artístico-generacional para hacer lo mismo con Barbara Gordon, sacándola de las sucias calles de Gotham y llevándose a Burnside, un barrio residencial de la Ciudad Gótica en el que cientos de jóvenes ponían en marcha sus proyectos, sus start-ups, y soñaban con cambiar el mundo como sus abuelos y padres antes que ellos. El resultado fue un asombroso ejercicio moderno de introspección social que, combinado con el género de superhéroes, el legado de Batgirl y la influencia de la tecnología, nos daba uno de los mejores cómics de aquella época en el Universo DC.

Sin embargo, aquella época pegó un frenazo en seco cuando llegó el evento de Renacimiento. Hope Larson cogió el testigo de Brendan Fletcher y se sustituyó al asombroso Cameron Stewart por un aplicadísimo Rafael Albuquerque que apenas duró un par de tomos; después, la sucesión de dibujantes se hizo inevitable. El resultado fue una época de claroscuros en la que la lectura se complicaba todavía más si tenías en cuenta de dónde venías y adónde habías ido a parar. Sin embargo, anclado en el nuevo ejercicio editorial de la Primera Temporada, Batgirl: El arte del crimen (ECC Ediciones) ha sido una especie de back up por parte de DC Comics en el que Mairghread Scott (que ya había dado buenas señales al final de la anterior etapa), Paul Pelletier, Elena Casagrande y Scott Godlewski han intentado recuperar parte del éxito de La Chica Murciélago del Burnside y darle un toque diferencial para no perder la identidad de "nueva etapa".

Un cóctel de conceptos que le sienta muy bien, aunque le falta ambición

El principal cambio que ha querido introducir la guionista de Dearborn es la estética del personaje. En Batgirl: El arte del crimen, Barbara Gordon cambia su reciente aspecto morado por el gris más clásico. Scott no quería emular completamente el éxito de La Chica Murciélago del Burnside y sabía que jugar con aspectos artísticos y tecnológicos en la trama (como es el caso) iba a suscitar ciertas sospechas; si, para colmo, tienes el traje que se creó exclusivamente para aquella época creativa... ¡Se lo estabas poniendo en bandeja a los lectores! Así pues, le ha querido dar a la heroína gothamita una inspiración estética más clásica mientras, como telón de fondo, iba desarrollando una temática mucho más moderna y apegada a la aclamada etapa de Fletcher y Stewart. 

El atuendo de Barbara Gordon no ha sido la única influencia clásica que Mairghread Scott ha traído al presente en Batgirl: El arte del crimen. Uno de los macguffin que hacen avanzar la trama en estos primeros arcos argumentales es el inolvidable, violento, durísimo y trágico momento de Batman: La Broma Asesina en el que El Joker dejaba paralítica a la, por aquel entonces, hija del Comisario Gordon. La cicatriz dejada en Babs ha acompañado al personaje desde entonces en el Universo DC, aunque se había ido olvidando con el paso de los años y, por ejemplo, en La Chica Murciélago del Burnside apenas se mencionó. Sin embargo, en esta nueva etapa comiquera de Batgirl, se ha recuperado el problema que Barbara lleva consigo y cómo influyó tanto en su vida como en la de su padre, James Gordon.

Viñetas del cómic Batgirl: El arte del crimen, de DC

En ese sentido, Batgirl: El arte del crimen dibuja una extraña relación padre-hija en la que el Comisario Gordon se culpa de lo sucedido con El Joker en su momento, mientras que Barbara cree que su padre odia esa parte de ella (la paralítica) porque rompe la "perfecta" imagen de James Gordon frente a la sociedad gothamita.

Un tira y afloja entre el comisario de policía y la heroína murciélago que crea una atmósfera opresiva en la parcela sentimental, al mismo tiempo que Mairghread Scott va acumulando muescas en la historia tirando del fondo de armario reciente de DC Comics y sacando a Grotesco y la Red Oscura directamente de las páginas de Nightwing. Un Dick Grayson que no aparece aquí, a pesar de la supuesta recuperación de la relación sentimental que ambos tenían.

Sea como sea, a pesar de que la historia avanza con pocas pretensiones y algún que otro momento que llamará la atención, lo cierto es que Batgirl: El arte del crimen es un cómic solvente que recupera los conceptos más funcionales del personaje y aparca aquello que no terminó de arrancar en la etapa de Renacimiento.

No, no llega a la altura, ni se acerca, de lo que se hizo con La Chica Murciélago del Burnside; no, tampoco es una de las mejores versiones del personaje y se queda apenas en la superficie de su potencial, aunque tiene más ambición que la época anterior. Pero, a pesar de todo, es una lectura perfecta para todos aquellos que amamos al personaje de Barbara Gordon y hemos seguido su historia desde el principio de los tiempos. Una buena forma de empezar esta nueva etapa, a fin de cuentas.

Valoración

Mejor que su etapa predecesora, pero no llega a la altura de La Chica Murciélago del Burnside. La combinación de conceptos clásicos y modernos le sienta genial, aunque le falta un pelín de ambición y se queda en la superficie. Una lectura solvente y eficaz para los amantes del personaje de Barbara Gordon.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

La mezcla de conceptos clásicos y modernos. Barbara Gordon vuelve a temblar y caer, pero no deja de lado su carácter hipster más reciente.

Lo peor

Las comparaciones son odiosas y... ¡Esto ni se acerca a La Chica Murciélago del Burnside! Aunque tiene carácter e identidad, le falta ambición.

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