Un coleccionista de videojuegos inglés ha sufrido una redada policial tras comprar antiguos kits de desarrollo desechados por Sega que han sido incautados

Un coleccionista de videojuegos es investigado por la policía tras adquirir un lote de hardware antiguo de Sega en Reino Unido.
La lucha por la preservación de los videojuegos choca frontalmente con los intereses de las compañías y empresas del sector. Ya lo hemos visto con iniciativas como Stop Killing Games, pero también con la eterna cruzada de Nintendo para frenar la emulación.
No esperábamos que Sega tomase un camino similar, especialmente porque llevan casi 25 años sin fabricar consolas, pero el caso de Darius Khan demuestra que la compañía de Sonic no es la excepción.
El año pasado, un coleccionista de videojuegos británico sufrió una redada policial en su casa. Lo único que había hecho es adquirir un lote de kits de desarrollo y otros productos de Sega por la suma de 10.000 libras esterlinas.
¿Qué productos había en el lote? Desde kits de desarrollo de consolas como Dreamcast, pasando por mandos, copias de juegos con autógrafos y hasta prototipos, procedentes de la sede central de Sega Europe en Brentford.
Khan compró dicho lote a un comerciante de residuos electrónicos, supuestamente contratado por Sega para la posterior eliminación de los mismos. Este aceptó la oferta de Khan para su venta, pero ambos desconocían que Sega estaba investigando la operación.
Desde Gamers Nexus en YouTube cuentan que, un día, la policía llegó al domicilio de este coleccionista para requisar los productos, alegando que era material robado. El coleccionista se negó a firmar un documento de desvinculación de propiedad sobre el lote.
Sega persigue a un coleccionista por comprar kits de desarrollo y otros productos

El canal Gamers Nexus cuenta la historia completa a lo largo de 1 hora de documental, pero intentamos resumirla todo lo posible. Actualmente no hay novedad sobre el caso, más allá de que los productos han sido incautados.
Sega cerró su sede central europea en Brentford, trasladando dicho centro de operaciones a Chiswick, Londres. Todo el hardware que había en las anteriores oficinas debía ser destruido, así que contrataron los servicios de la empresa Waste To Wonder.
A su vez, Waste To Wonder subcontrató a un comerciante (en principio, el que vendió el lote a Darius Khan), quien se encargaría de llevar los ''residuos electrónicos'' a África para venderlos por piezas.
Darius comenzó a vender algunos artículos del lote en redes, y es entonces cuando aparece un hombre llamado Paul. En realidad, este era un investigador privado contratado por Sega para seguir la operación. Se sabe que anteriormente había trabajado para Nintendo.
El investigador de la agencia Fusion 85 (especializada en temas de propiedad intelectual) visitó la casa de Darius para inspeccionar el material. Tiempo después, ocurrió la mencionada redada policial.
Las autoridades retuvieron a Darius durante 8 horas, obligándole a firmar un documento para desvincularse del lote adquirido, pero él se negó. Además, se ha descubierto que había otra empresa en el ajo, por encima de Waste To Wonder: ITR Secure.
En definitiva, Sega claramente metió la pata al encargar dicha tarea a otras empresas, porque siempre hay oportunidades para sacar tajada. Al final, Darius ha pagado los platos rotos como consecuencia de una serie de irregularidades.
¿Crees que Sega se equivoca al querer destruir su hardware antiguo y otros productos? Están en su pleno derecho, sí, pero hay que reconocer que hacen un flaco favor a la preservación de los videojuegos con este tipo de cosas.
