Reportaje

Especial Halloween: los disfraces más chulos para ir de fiesta

Por Raquel Hernández Luján
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Llega Halloween y como cada año, hay que devanarse los sesos para ser el más original... ¿Se te han acabado las ideas para disfraces? Pues te proponemos unas cuantas para todos los gustos.

Vale, que sí, que Halloween no es una fiesta de aquí, pero es que nos das la oportunidad de disfrazarnos y hacer el bobo un rato y nos volvemos locos. Prueba de ello es que hace cinco años empezabas a encontrar cosas de Halloween dos días antes del 31 de octubre y ahora nos adelantamos a la noche de brujas semanas y nos comemos el tarro bien para ir preparados con nuestros disfraces para la gran pregunta de la noche, ¿truco o trato?

Pues sin truco ni cartón, ahí van unas cuantas sugerencias para este año, estad atentos y seguid una de las dos opciones: sacad la cartera y gastad los cuartillos o los rotus, las tijeras y las telas y preparad el taller de manualidades.

Los facilongos

Fácil no significa cutre, amigos. Hay un montón de disfraces que te llevarán poco tiempo pero a los que les puedes dar un plus con buenos complementos o echándole un poco de sentido del humor... ¿Quieres ir de fantasma? Vale, pero no te conformes con hacerle dos agujeros a una sábana... O por lo menos no cojas unas de flores.

Entre los grandes clásicos están el de zombi, que con un par de moratones, una camisa hecha jirones y unos pegotillos de sangre artifical está listo; el de la niña de The Ring, que solo requiere un camisón blanco y un pelucón moreno y, claro está, el de la niña de El exorcista, que con los mismos elementos, un crucifijo y una boca pero que muy sucia da el pego fenomenal. ¿Te lo quieres currar más? Utiliza prótesis para hacerte heridas bien majas en el de zombi, curráte una tele de cartón de la que salir para el de The Ring y aprovecha el guacamole que tienes de sobra en la nevera para tus espasmos blasfemos, ¡eso sí es un gran disfraz!

Los sexys

Si hay personajes que elevan la temperatura son los vampiros, como bien ha puesto de manifiesto la serie True Blood... Hay toda una carga erótica en los chupasangres que se puede explotar para crear un disfraz picante, ¡y no solo de vampiresa, que ellos también están bien majetes con su capa negra y sus colmillos sedientos!

Uno de los habituales problemas para enseñar cachaza es que en Halloween empieza a hacer frío, pero ese problema no lo vamos a tener gracias al maravilloso veroño que nos acompaña... sí, este otoño veranigo que va a hacer posible que matemos mosquitos con la bufanda o nos encontremos a la castañera en triquini. Más disfraces resultones: enfermera de Silent Hill (venga, a ver cómo os borráis la cara, echadle imaginación), hechicera, viuda negra, monja con ganas de colgar el hábito... ¿Y para ellos? Siempre nos quedan los piratas de pechumbres peludas y los superhéroes oscuros como Batman o Hulk cabreado (aunque sea con musculillos de pega). Por no hablar de lo sugerentes que son las máscaras venecianas...

Los de asesinos en serie

¡Ay, el cine! ¡Qué gran cantera de pirados sin los que Halloween sería algo menos sangriento! No me preguntéis por qué, pero suelen ser hombres y suelen aliviarse rápido con una máscara y un par de gruñidos: así que ahí tenéis a Jason, Freddy Krueger, Michael Myers, Jigsaw, Hannibal Lecter... El de Scream lo pondría entre los cutres porque no tiene ná...

Y como en la primera categoría, ¡complementos al poder! Cada uno tiene sus armas características: que si una sierra eléctrica, que si un gancho, navajas o un cuchillo de carne (de plástico, por favor, no seáis demasiado realistas que luego nos pica la cara y nos hacemos un cuadro).

Los ingeniosos

La creatividad al poder... Los más curiosos suelen pasar por la actualidad así que puedes disfrazarte de Esperanza Aguirre al volante, del pequeño Nicolás, de virus del ébola o de "tarjeta black". Todo eso da bastante miedo y como son disfraces caseros le puedes dar las vueltas de tuerca que quieras, ¡no hay límites!

 

 

Luego están los ingeniosos y ¡en pareja o grupo! Ahí ya sí que sí... puedes preparar un sepelio, una boda sangrienta, ir de la familia Monster o ya pasar a lo más gore disfrazándote de vísceras sanguinolientas: elige entre ser intestino, corazón, pulmón u ojo arrancado, ¡no me digas que no mola!

Los complicados de narices

Hay ciertos disfraces que, si los quieres hacer bien, pero bien, bien, necesitas un maquillaje profesional, dedicarle muchas horas y aplicarle una buena dosis de paciencia. Uno muy chulo es el de gárgola, pero es difícil que no parezca un churro. El de momia también tiene lo suyo, sobre todo si quieres hacerlo con vendas de verdad (lo digo por experiencia propia, porque además se tiende a abrir, así que más te vale llevar algo debajo).

Y ya hay locos que dedican los días a hacer disfraces de Alien (con babas incluidas), de fauno (a lo Guillermo del Toro) o a tratar de imitar a los personajes emblemáticos de Tim Burton, que es una institución halloweeniana.

Meterle efectos de ilumiación a un traje para que se le enciendan los ojos o para que tenga partes móviles robotizadas ya parece la caña, pero también hay quien lo intenta creando unas réplicas de Terminator que lo flipas... 

¿Con cuál te quedas tú? ¿Eres de los que cada año se carga una camisa para prepararse un disfraz de zombi o te gusta darle a la mollera? ¡Feliz noche de Todos los Santos! ¡No os paséis con las chuches!

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