Reportaje

Los mejores cómics: Marvels, de Ross y Busiek

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Los Mejores Cómics recibe a Marvels, la obra con la que Kurt Busiek y Alex Ross rinden tributo a los origenes de los cómics Marvel, durante la Edad de Oro y la de Plata. 

Hoy os presentamos nuestro primer cómic Marvel en aterrizar en la sección de Los Mejores Cómics. Se trata de Marvels, una delicia visual que viaja a las raices de los cómics de la casa de Spider-man y Los Vengadores para mostrarnos los orígenes de este rico mundo de superhéroes.

Marvels es una miniserie de cuatro tomos, editada originalmente en 1994. Está dibujada por Alex Ross (Tierra X, Kingdom Come) y guionizada por Kurt Busiek (Astro city. JLA/Vengadores, Thunderbolts). En ella, este tándem artístico decide contarnos cómo surge el universo Marvel durante los años 40 y 60, pero desde la perspectiva de las personas de a pie y no desde el punto de los superhéroes, los "prodigios".

¿Por qué nos arracamos con esta obra y no con una de mutantes o un Spider-man, o incluso con algo de Lobezno? La respuesta es tan dura y bruta como sincera y honesta; Marvels no es una droga dura comercial destinada al público de masas, como cualquier colección regular media, sino una gran obra autoconclusiva, que bien podría pasar por un estudio académico de la historia del cómic presentada con un aspecto visual hiperrealista merecedor de cinco estrellas.

No en vano, podemos decir que Marvels es con diferencia, sino la mejor, uno de los mejores y más serios títulos que la Casa de las Ideas ha lanzado en toda su historia editorial. Pero si pensáis que esto es demagogia pura y dura, dadnos la oportunidad de desarrollar esta idea a lo largo del artículo.

Marvels: La edad de los prodigios

Como os decíamos al principio, Marvels vuelve al principio de todo. Para ello, Busiek nos realiza una historia cronológica real. Sitúa el origen de los cómics Marvel en los años 40 (cuando entonces la editorial era parte de Timely Comics) y propone la aparición de los primeros "supers" de esta editorial: Namor, la primera Antorcha Humana (un robot, no Johny Storm) y el Capitán América. Sin embargo, esta aparición no se muestra desde los ojos de los héroes, sino de la gente corriente, más concretamente a través del objetivo de Phil Sheldon, un fotógrafo que dedicará su carrera y su vida a seguir la trayectoria de estos seres a los que bautizará "Prodigios" (Marvels en el original). 

Así, la historia pasa a narrar a través de Sheldon los hechos más importantes del origen de Marvel durante sendas décadas: la II Guerra Mundial, la formación de Los Vengadores, la llegada de Galactus a la Tierra, el debut de los X-men, la muerte de Gwen Stacy a manos del Duende Verde.... y con estos episodios se nos retrata una época indispensable que sienta los cimientos del universo Marvel, su cosmogonía si así queréis llamarlo.

Por tanto, detrás de su construcción, existía una gran labor de documentación tanto por parte de Ross como del guionista Busiek, releyendo clásicos y tomando buena nota de cómo se desarrollaron estas historias, trasladándolas a un lenguaje de cotidianidad que parece perderse en los cómics de superhéroes. Todo ello genera una visión fresca del cosmos de Marvel, que muchas veces se pierde con sus sopocientas mil colecciones, crossovers y, vaya, cincuenta años de historia editorial. 

¿Quién puede leer Marvels?

Esta respuesta tiene truco. Nos gustaría decir que todo el mundo. Y eso sería cierto, pero con matices. Aunque no hace falta ser un avezado lector para disfrutar Marvels, sí es necesario tener cierto conocimiento de quién es quien en Marvel Comics para entenderlo del todo. Los cameos de unos jóvenes J.J. Jameson y Nick Furia durante los años 40, la aparición de Gwen Stacy y la guinda, la aparición de un niño llamado Daniel Ketch (que sería el Ghost Rider de los años 90) son guiños que no todos captaréis si no estáis un poco al tanto de cómo se articula el universo Marvel.

Además, la historia de Busiek destruye los trucos de la cronología Marvel, ya que la continuidad de esta editorial está construida en base a una falsa cronología contemporánea, mientras que la de la obra que nos ocupa está ambientada en un periodo y en un lugar determinado. Su continuidad con los cómics posteriores a 1970 es relativa, ya que pretende explicar cómo nace el universo Marvel, no contar cómo se desarrolla y por tanto su lectura debe hacerse de forma paralela, pero a la vez independiente del resto de cómics.

Dicho de otro modo, el protagonista de la historia ronda los veinte años durante el comienzo de la historia y acaba cerca de los sesenta, lo cual, de ser coherente con la tirada editorial de las colecciones regulares haría que Spider-man fuera a día de hoy un abuelete de 78 años (casi nada). Aunque eso no significa que luego Marvel no lanzara sus propias secuelas de esta historia y las "conectara" de algún modo con la línea oficial de los cómics. Pero bueno, eso ya es hablar de secuelas, que no vienen al caso. 

Paralelamente, en el apartado visual, Marvels cuenta con un dibujo bastante particular. Alex Ross desarrolla su faceta de ilustrador como nunca. Recordemos que con este trabajo se consagró como ilustrador, ya que vuelca en la historia retratos de amigos, colaboradores y familiares que posteriormente transformó en superhéroes. Esta técnica hace que Marvels tenga su particular impronta, que podría echar atrás a los lectores más habituados a un estilo más dinámico, que requiere menos atención. Por lo tanto, cabe recrodar que para disfrutar de esta obra, hay que hacerlo con calma y, a ser posible, en un sofá con un buen café en la mano.

San Alex Ross: patrón de los ilustradores

Sus críticos normalmente dicen que no es un dibujante de cómic, que es un tipo que se dedica a copiar imágenes, que es más un retratista que un ilustrador. Y en parte no andan desencaminados, ya que Ross no es el típico dibujante, sino un artesano que no se limita a imaginar escenas, sino que las plasma desde nuestra realidad en sus dibujos, retocándolas y convirtiñendo cada viñeta en cuadros que deberían colgarse de museos. Y esto se aplica a lo que vemos en Marvels, donde cada página vale su peso en oro. 

Pero no hablemos más de este cómic, pues hay vida de Alex Ross después de él, aunque fue con el que pegó el "pelotazo". Ross es uno de esos autores deudos de los clásicos, de George Pérez, especialmente. Posteriormente a Marvels, la trayectoria de este ilustrador se disparó, al igual que fama, lo que llevó a en 1998 realizar el "Marvels" de DC, la obra distópica conocida como Kingdom Come, en la que el tema principal era el de los superhéroes clásicos contra los modernos. 

A día de hoy,  rara vez suele realizar trabajo de interiores y se dedica principalmente a la labor de portadista, siendo uno de los especialistas más valorados y solicitados para hacer las portadas de diversas colecciones, entre ellas las de la editorial Dynamite. Destacamos su colaboración con Busiek realizando las carátulas de la serie Astrocity (de la que hablaremos otro día) y también su colaboración en el mundo de los videojuegos. A él se le debe el arte promocional de Assassin's Creed III y cierta imagen exclusiva para Watch Dogs

Kurt Busiek, el cronista de los prodigios

No nos extenderemos mucho sobre su carrera, pues en un futuro próximo pretendemos hablar con más detalles acerca de este geniecillo de los vigilantes de disfrazados. Y es que decir Kurt Busiek es decir EL guionista de superhéroes. 

Busiek adora los superhéroes. Eso se nota. Pero no lo hace desde la inocencia y la santurronería de los primeros guionistas o incluso desde el cariño que, a veces simplista, que otros guionistas como Grant Morrison pueden dedicar. Busiek sabe quiénes son los superhéroes y en qué lenguaje hablan, y lo respeta.

De hecho, Marvels ejemplifica muy bien cómo ve Busiek a los héroes y villanos de los cómics; prácticamente como celebrities integradas en nuestro mundo, cuyas acciones tienen repercusiones en la población. Esta misma idea, a su vez, sirve para desarrollar su gran obra, Astro City (la cual se volvió a editar en 2013)Además, cabe destacar que es uno de los guionistas más activos desde los últimos treinta años y ha estado en numerosas colecciones de diversos palos: Vengadores, Superman, Arrowsmith. ¡Ah, y atención marvelitas! Es la mente que está detrás del grupo de superhéroes/supervillanos conocidos como Thunderbolts, y el responsable de sus primeros números allá por 1999/2000. 

¿Dónde y cómo comprarlo?

Existen varias ediciones de este cómic. La bonita, en tapa dura, que recopila los cuatro tomos y todos los extras y bocetos, está a día de hoy agotada. Sin embargo, Panini incluyó este título como número 17 dentro de su tirada del coleccionable Marvel Heroes, bajo el nombre de Marvel: La Era de los Prodigios. Su precio, 9,99 euros. Por esto mismo, es fácil localizarla en librerias especializadas, grandes superficies o bajo pedido a Panini. 

No obstante, si queréis haceros con una versión más lustrosa, os recomendamos que visitéis ferias de cómic, librerias que trabajen con material descatalogado y otros comercios dedicados al cómic antiguo. Eso sí, esperad que su precio se hinche.


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