Agents of Mayhem
Análisis

Análisis de Agents of Mayhem para PS4, Xbox One y PC

Por José L. Ortega
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Versión comentada: PS4

Análisis de Agents of Mayhem, lo nuevo de los responsables de la saga Saint's Row para PS4, Xbox One y PC. Un sandbox con superpoderes que sigue la misma estética loca, desenfrenada y divertida de los originales.

Volition, los responsables de la popular saga Saint's Row, vuelven a la carga con una nueva IP llamada Agents of Mayhem, que se estrena en PS4, Xbox One y PC. Lo cierto es que el estudio de Illinois no ha salido demasiado de su zona de confort y nos brinda de nuevo un sandbox en el que predomina la acción descarriada y un sentido del humor de lo más excéntrico, sello con el que estudio ha saboreado las mieles del éxito. ¿Ocurrirá lo mismo con este Agents of Mayhem?

En esta ocasión, Volition ha decidido aprovechar a su manera el apogeo y el renacer de los superhéroes en el mundo del entretenimiento para crear a su propia 'Liga de la Justicia' repleta de integrantes tan particulares como irreverentes, que son los encargados de darle sal y pimienta a la aventura. Su misión, por supuesto, no es otra que la de salvar al mundo de una malévola organización llamada LEGION, liderada por el Doctor Babylon y su ejército de secuaces, tan sonados de la cabeza como cualquiera de los que aparecen en la aventura.

Una historia de superhéroes

Lo cierto es que la trama argumental de Agents of Mayhem no es nada del otro mundo. Es previsible, poco original y está cargada de clichés, pero a su vez tiene el contrapunto positivo de ser un perfecto acompañamiento para ofrecer una historia que no necesita de alardes, y que además es soberbiamente fiel al mundo de los cómics, y al de los superhéroes en concreto, gracias a sus escenas cinemáticas, de aroma 'cartoon', en las que se desentrañan de forma muy característica los 'tejemanejes' que tienen lugar principalmente en una futurista Seul, ciudad en la que se desarrolla la aventura y en la que da comienzo el ataque mundial orquestado por LEGION para tomar el control del mundo. Esta mezcla de ambiente casi post-apocalíptico, aderezada con un característico sentido del humor, le sienta de fábula a un título que puede haber formado la primera piedra de un fantástico 'lore' para presumibles próximas entregas.

Pero lo cierto es que se podría haber sacado mucho más partido de estas buenas intenciones, tanto a nivel narrativo como sobre todo a nivel jugable. La aventura deja un regusto amargo, y por momentos pasa por la cabeza que inicialmente se concebió como una simple expansión de Saint's Row de la que se han querido aprovechar los recursos con un par de retoques para poder comercializar el producto como una nueva marca. De hecho, se sabe que ambos juegos comparten el mismo universo. Nos lo recuerda la icónica flor de loto apareciendo en los uniformes de los agentes, en el logotipo de la agencia o en los indicadores de comienzo de misión, además de la presencia personajes como Pierce Washington o Johnny Gat. Simples hechos que quedarían en anécdotas de no ser por las sensaciones que transmite el juego a medida que avanzas.

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Lo de no tomarse en serio resulta algo fantástico. Así se consigue tener una marca de identidad propia y te desmarcas de la gran mayoría de sandbox del mercado. Pero en un título que debe proporcionar bastantes horas de juego debes saber mantener esa frescura. Agents of Mayhem no lo consigue. Todo empieza realmente bien. Podemos llevar un escuadrón de tres personajes y cambiarlos de forma instantánea, son tan chulos que tienen nada menos que un triple salto para que ningún lugar sea innacesible y los tiroteos son todo un espectáculo de colorido y explosiones que podrían ser fruto del sueño más húmedo de Michael Bay.

Sobre la mesa todo suena bien y tremendamente divertido. Y lo es... durante la primera hora de juego. Después, la aventura no se esfuerza en aportar nada nuevo y se basa en una consecución de misiones y clichés que repiten mecánicas y objetivos de forma flagrante, provocando que esa chispa de amor que surge en los primeros compases se apague de forma abrupta, dejándonos tan fríos como si nos hubieran tirado un cubo desbordante de agua fría a la cabeza.

Las misiones de Agents of Mayhem no tienen otro fin que el hacernos ir de un lado a otro de Seul disparando a todo lo que se ponga por el camino, sin ninguna otra premisa de por medio aparte de hackear algún dispositivo o destruir cualquier otro cacharro maligno. Esta planicie provoca que la variedad en la aventura brille por su ausencia. Y si a eso le unimos la escasa variedad de situaciones, hace que por momentos el juego se vuelva no solo repetitivo, sino también aburrido en más momentos de los deseados. A lo largo de la campaña principal, que se puede completar en unas diez o doce horas, visitamos de forma frecuente las denominadas Guaridas de LEGION, que están situadas bajo tierra y tienen un diseño avanzado tecnológicamente.

El problema es que el diseño de estas fortalezas subterráneas es prácticamente idéntico, y la sensación de déja vu que eso provoca, unida a la escasa variedad de herramientas y situaciones, dan como resultado una propuesta ciertamente tediosa. Cierto es que no se puede pedir demasiada profundidad a una propuesta tan desenfadada, pero es evidente que durante el desarrollo ha reinado cierta dejadez. Disparar y hacer el cafre es divertido, y todo hubiera mejorado bastante con el simple hecho de añadir algunas misiones de otro estilo para simplemente salir de una monotonía imperante.

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Es un hecho especialmente flagrante, sobre todo cuando se crea una estructura basada en los doce agentes que podemos seleccionar en el juego. Cada uno de ellos tiene diversas habilidades que sí pueden aportar de cierta variedad al desarrollo. Hollywood es un engreído capaz de arrasar con todo gracias a habilidad con la ametralladora; Yeti es una mole que posee un arma capaz de congelar a todos sus enemigos; Sheherezade es una ninja con un excelso manejo de las armas para el combate cuerpo a cuerpo, o Rama es letal disparando flechas con su arco. Todos ellos aportan un toque de frescura gracias a sus características, y a su vez es de la única forma que la aventura puede tener ese componente distintivo, dotando así de una ligera variedad. Pero da la sensación de que no es suficiente. Y ese sentimiento es inherente a la poca libertad que da el mencionado desarrollo de las misiones.

Personajes irregulares

¿Para qué queremos a un miembro de la Yakuza que va armado con una pistola con silenciador si se lía parda a la mínima? Esto hace que solo manejemos a algunos de los personajes en sus misiones de reclutamiento -donde se dirime la historia que por lo general suele ser bastante interesante- en las que se le maneja de forma individual. La flagrante falta de ambición de la que hace gala el juego resulta bastante alarmante, despuntando solo en algún momento concreto. Generalmente en las batallas contra los diversos jefes finales. A uno de ellos tenemos que eliminarlo mientras canta delante de sus fans, haciendo que se descubra el pastel de que sin el autotune no es nadie, consiguiendo así que todos le abucheen y se pongan en su contra. No, no es Enrique Iglesias. Pero casi. Estas chispitas efímeras hacen que nos planteemos cuál habría sido el resultado si hubieran estado más constantes a lo largo de la aventura.

Impresiones de Agents of Mayhem

Agents of Mayhem tiene cierto componente RPG precisamente en las habilidades de los personajes. Todos poseen un ataque principal y uno secundario, que por lo general es más devastador y se recarga en unos segundos. Además, también tienen un ataque especial que se efectúa cuando el medidor correspondiente está a tope, y con el que nos volvemos prácticamente invencibles durante un tiempo limitado, siendo capaces así de limpiar la pantalla de enemigos en cuestión de segundos. El juego hace gala de un progreso basado en niveles y experiencia que, a medida que cumplimos objetivos, se desbloquean nuevas habilidades que podemos asignar a nuestro antojo a los diversos superagentes de Mayhem. Y es gracias a estos añadidos que se obtienene de forma paulatina donde encontramos un ligero ápice de variedad, aunque sea un efecto efímero que pierda emoción la tercera vez que se utiliza.

Agents of Mayhem

Complementando la aventura principal tenemos también diversas tareas secundarias que poder realizar a lo largo de Seul, aunque tampoco es que sean un alarde de originalidad. Desde destruir especies de armas nucleares o puestos de control a participar en diversas carreras contra el tiempo a cargo de potentes bólidos. Desde Ark, la base de operaciones de los Mayhem, también podemos aceptar contratos que nos den recompensas por cumplir determinados objetivos o mandar a nuestros agentes a misiones por el resto del globo, en las que no tenemos participación directa, pero con las que nos brindan jugosos extra si el resultado es exitoso.

Agents of Mayhem

De este modo se amplían las posibilidades para los más completistas que quieran exprimir el juego al 100%, ya que hay bastante contenido y, por consiguiente, muchas horas que dedicar para conseguir tal objetivo. A nivel técnico no hay nada que reprochar, salvo la puntual aparición de alguna bajada en el framerate cuando se acumulan demasiados elementos en pantalla, pero por lo general tiene una estabilidad más que digna en este aspecto.

Valoración

Agents of Mayhem es un juego en el que reina lo conformista, y eso no es bueno. Tiene sus momentos de lucidez, pero por lo general es una aventura con un desarrollo bastante repetitivo y no innova en absoluto. Se saca muy poco partido a la variedad de posibilidades que ofrecen los doce personajes seleccionables. Y es una lástima.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El estilo y la ambientación inspirada en el mundo del cómic. Las historias individuales de los personajes.

Lo peor

El desarrollo de las misiones es tremendamente repetitivo. Se desaprovecha el potencias de los personajes.

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