Análisis

Análisis de Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

El campo de batalla de Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends da la bienvenida a los guerreros que estén dispuestos a luchar de nuevo por el control de los Tres Reinos. Cao Cao, Liu Bei o Lu Bu llaman a las filas de PS4, PS3 y PS Vita a quienes quieran sumarse a su multitudinaria causa, la del mamporro gratuito contra los ejércitos enemigos.

La novela del Romance de los Tres Reinos ha dado mucho de sí a lo largo de los últimos diecisiete años, al inspirar la creación de Dynasty Warriors, una de las sagas más prolíficas de la historia, hasta el punto de ir ya por su octava entrega numerada y haberse convertido en uno de los puntales de Tecmo Koei, junto a Ninja Gaiden o Dead or Alive. Nacida en la primera PlayStation allá por 1997, con PS2 el ritmo de apariciones se aceleró y con PS3 se consolidó. Ahora, con PS4 recién lanzada en Japón, que es donde está su mayor nicho de mercado, la franquicia se estrena en la nueva generación por medio de Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends: Complete Edition, a la venta desde el 4 de abril.

Como se puede adivinar por su nombre, se trata de la versión definitiva de DW8, un título aparecido en julio de 2013, para PlayStation 3 y Xbox 360. Conviene aclarar que el juego también sale en PS Vita y en PS3. En el caso de esta última, aunque sale en formato físico, no es la edición completa, sino sólo los contenidos de la expansión Xtreme Legends, a un precio de 39,95 euros (por los 59,95 que cuesta el blu-ray para PS4). En Xbox 360, ni sale, directamente, dadas las escasas ventas que tuvo el original (100.000 copias, frente al medio millón distribuido para la consola de Sony, en su mayoría en Japón). Dado el poco peso de la consola de Microsoft en el país del sol naciente, que es el gran bastión de la saga, es lógico que el estudio Omega Force y Tecmo Koei hayan ignorado a 360 e incluso a Xbox One, que ni siquiera está aún a disposición de los usuarios nipones.

Gran guerra en la antigua China

El juego está ambientado en la China imperial y nos propone ponernos en la piel de varias facciones en su intento por hacerse con el control del territorio. Como es habitual, hay varias campañas enfocadas desde diversos puntos de vista, en las que las alianzas y las traiciones discurren como un río camino del mar.

Las batallas multitudinarias son la clave del juego. A grandes rasgos, el desarrollo es el de un “hack and slash”, en el que debemos conquistar o defender diversos emplazamientos, para lo cual hay que derribar a cientos de soldados del tres al cuarto, que caen de un par de golpes, y, sobre todo, a una serie de oficiales que suelen estar colocados en sitios muy concretos y que resultan algo más duros de pelar. Hay un tiempo límite para cumplir cada misión, aunque no suele ser un gran problema. A diferencia de lo que sucede en la gran mayoría de exponentes del género, el avance no es lineal, sino que hay que moverse por enormes escenarios en función de lo que esté aconteciendo en cada batalla, pues detrás de nosotros hay toda una serie de tropas que actúan por su cuenta. Por ejemplo, puede suceder que tengamos que desplazarnos a un punto muy alejado del mapa para sacar de un apuro a un escuadrón que esté a punto de sucumbir o que tengamos que eliminar una dotación de arqueros para que nuestras tropas puedan pasar por un desfiladero. Si muere algún aliado clave, puede que toque volver a empezar desde cero.

El sistema de combate es muy fácil de interiorizar. Hay dos botones para realizar golpes básicos con los que encadenar combos, un botón para cubrirse y otro para saltar. A eso, se añaden el ataque especial Musou (que cuenta con tres variantes) y un modo rabia que sólo se puede activar cuando la barra de poder correspondiente está llena. Además, durante las batallas, al derrotar enemigos, surgen objetos que aumentan temporalmente nuestras capacidades, como la velocidad, el ataque o la defensa. Podemos incluso convocar a un caballo, que, además de permitir un desplazamiento más rápido por el campo de batalla, permite arrollar a los enemigos.

El arsenal de armas para llevar a cabo los golpes es realmente variado: espadas, hachas, cuchillas, látigos, arcos, garras, nunchakos, lanzas, mazas, boomerangs… Hay hasta abanicos o esterillas, con la posibilidad de llevar encima dos armas y cambiar libremente entre ellas. Además, hay 82 personajes en total, de los cuales cinco son nuevos (Lu Lingqi, Chen Gong, Zhu Ran, Yu Jin y Fa Zheng), cada uno con sus propios puntos fuertes.

Constantemente, nos salen al paso hordas de enemigos a las que es bastante fácil hacer volar por los aires. Sin embargo, los oficiales son algo más duros de pelar, sobre todo si jugamos en los niveles más altos de dificultad (hay seis en total, con debut incluido del nivel “Ultimate”). Por suerte, hay un sistema de subida de niveles (ahora, es posible sobrepasar el nivel 99) que puede ayudar a reducir a esos oficiales. Por ejemplo, si el rival es muy inferior a nosotros, aun siendo un oficial, podemos desatar una tormenta de golpes a ritmo de tiempo bala.

Todo eso es bueno, pero lo cierto es que el control resulta un tanto tosco, si se compara con los grandes del género del “hack and slash”. No podemos rodar hacia los lados y, tras realizar saltos, el personaje se queda clavado durante unas milésimas de segundo. Sin ser malas, lo cierto es que, a medida que se juega, las mecánicas se vuelven bastante cansinas, más cercanas a un “machacabotones” que a un “hack and slash” profundo.

El conflicto de nunca acabar

Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends: Complete Edition presenta una nómina de modos de juego bastante amplia, como para estar decenas de horas haciendo morder el polvo a millares de enemigos. Hay cuatro modalidades: Historia, Modo Libre Ambición y Desafío. Además, hay una galería con elementos coleccionables para desbloquear (personajes, armas, animales, vídeos, eventos, fondos de escritorio, estadísticas) y una completa enciclopedia para consultar todo lo referente a la historia de los Tres Reinos (en perfectísimo inglés, eso sí).

El modo Historia se subdivide en seis campañas, que se pueden jugar de forma independiente, cada una centrada en una facción: Wei, Wu, Shu, Jin, Otros y Lu Bu. Esta última es inédita respecto al juego aparecido en julio de 2013 y ahonda en el poderío del cruel Lu Bu, así como en las figuras de su estratega Chen Gong o su hija Lingqi. Al margen del hilo argumental principal de esas campañas, si cumplimos ciertos objetivos en algunas de las misiones, se desbloquean misiones secundarias y otras alternativas que se preguntan qué habría pasado si se hubiera producido un determinado hecho. Así, contando todas las campañas, hay 140 misiones (88 recuperadas del original y 52 nuevas).

Por su parte, el Modo Libre permite jugar misiones sueltas, similares a las del modo Historia, pero en las que se nos dan una serie de objetivos de antemano, así como una puntuación final, en base a factores como el tiempo empleado o la cantidad de muertes. En total, hay 88 escenarios, de los cuales 43 repiten respecto al original y 35 son nuevos.

El modo Ambición nos invita a desarrollar un campamento para ir levantando un reino poco a poco y, así, atraer al emperador hacia nuestro bando. A base de participar en batallas, el objetivo es obtener tres tipos de recursos: fama, materiales para levantar edificaciones y aliados para que nos acompañen en el campo de batalla, se pongan al frente de esas edificaciones o incluso para que los controlemos nosotros mismos. A medida que jugamos, también obtenemos experiencia, oro o armas. Para darle un tono más desafiante y avanzar más rápido en la construcción del campamento, se incluye un interesante sistema que relaciona recompensas y dificultad de forma directamente proporcional. Así, al acabar una misión, tenemos la posibilidad de volver al campamento y canjear la recompensa o, por el contrario, seguir jugando misiones sucesivas, en las que la dificultad va en aumento, a cambio de obtener premios más jugosos, so riesgo de perderlos (las misiones empiezan con la barra de salud y la cantidad de tiempo que nos quedaran justo al finalizar la misión anterior). Cada dos o tres batallas, salta un tipo de evento especial llamado Duelo, que permite reclutar a los personajes más poderosos del juego. Es el modo más estratégico, ya que también podemos enviar tropas al campo de batalla para que nos den réditos.

Finalmente, está el modo Desafío, que hace su debut en esta Complete Edition (o en la expansión, en el caso de PS3) y cuyo planteamiento es muy de agradecer. Nos encontramos con cinco pruebas diferentes, en las que debemos marcar la mejor puntuación posible, que depende de factores como el tiempo empleado o el número de enemigos derrotados, según el caso. Para que nos piquemos, hay clasificaciones online. El primer evento, Rampage, nos insta a eliminar a todos los enemigos que podamos en un límite de diez minutos. El récord que viene por defecto es de 2.500 bajas, para que os hagáis una idea del calibre de la escabechina. En segundo lugar, está Bridge Melee, en el que el objetivo es tirar de un puente al mayor número posible de enemigos, sin caernos nosotros en el intento y con un límite de diez minutos. En tercer lugar, nos encontramos con Arena, donde debemos derrotar a todos los oficiales que podamos en un lapso de treinta minutos, sabiendo que los enemigos aparecen de dos en dos.

Los otros dos eventos del modo Desafío juegan con el cronómetro. Por un lado, está Speed Run, donde debemos ir desde un punto del mapa a otro en el menor tiempo posible. La clave es evitar los enfrentamientos innecesarios que encontremos en el camino (eliminar a algunos rivales es innegociable, para abrir ciertas puertas) o esquivar las trampas que hay desperdigadas, como gárgolas que escupen fuego o ventiladores que nos proyectan contra paredes de pinchos. Por otro lado, está Inferno, donde debemos aniquilar cuanto antes a todos los enemigos que pululan por un mapa de tamaño mediano.

Todos los modos citados admiten el cooperativo para dos jugadores, tanto online como offline (a pantalla partida). En el caso del modo Ambición, podemos visitar también los campamentos de otros usuarios y comprar objetos allí. En cuanto al modo Desafío, hay una vertiente de las clasificaciones online que considera las partidas en cooperativo.

El enésimo título intergeneracional

Como decíamos al principio del análisis, Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends es un juego que sale en varias plataformas, para economizar su desarrollo, que, además, en buena medida, data ya del año pasado, cuando apareció la versión “estándar”. Por eso, el desarrollo jugable y el esqueleto técnico del juego son los mismos en PS4 que en PS3. Eso sí, en la consola de nueva generación luce algo mejor, como no podía ser menos.

Pese a la acumulación de elementos en pantalla, con decenas y decenas de enemigos, la acción transcurre de una manera bastante fluida, sin apenas ralentizaciones. Destaca, particularmente, el uso de los ataques Musou, que añade un componente adicional de haces de luz y explosiones que es un deleite para la vista. Del mismo modo, la versión de PlayStation 4 ha logrado mitigar enormemente un mal inherente a la saga como es el “popping”, de modo que casi nunca vemos una generación espontánea de soldados según avanzamos hacia el frente. Ahora bien, esa mejora es, en cierta medida, un artificio, pues se ha logrado mediante un filtro neblinoso que afea muchísimo el conjunto. El grado de detalle general y las texturas no llaman particularmente la atención, igual que los escenarios, que, pese a su gran tamaño, no impresionan en cuanto a diseño, aunque sí resultan bastante variados.

Los enemigos tampoco son dignos de la nueva generación. El propio enfoque de la saga, que apuesta por las hordas multitudinarias, hace que el ejército rival parezca sacado directamente de las Guerras Clon de Star Wars, con decenas de rostros idénticos al milímetro. A eso, hay que añadir que los enemigos comunes parecen haber abrazado la fe del dontancredismo: muchos se quedan como pasmarotes a la espera de que les demos una buena somanta de palos.

Aunque no pasa de ser una curiosidad, el estudio Omega Force ha experimentado con las posibilidades del Dualshock 4. Así, casi todos los diálogos que se producen durante las batallas se escuchan a través del altavoz del mando, dejando la pantalla para los efectos y la banda sonora, que cumple con creces. Dicho eso, hay que destacar que el juego llega con las voces en inglés y, lo que es peor, sin subtitular al español. Teniendo en cuenta que hay bastantes diálogos y mensajes, se hace necesario tener un mínimo conocimiento de la lengua de Shakespeare

La versión de PS3, una expansión

Ya lo hemos comentado al principio del análisis, pero lo repetimos. Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends también sale a la venta para PlayStation 3 en formato físico, pero no es un juego al uso, sino una expansión del título aparecido en julio de 2013. Eso sí, es una expansión a la que se puede jugar de forma independiente, sin necesidad de tener el original. Ahora bien, si tenemos en el disco duro una partida guardada de aquél, podemos importarla y desbloquear todos los contenidos originales. Si no, lo que tenemos accesible son “sólo” los 52 escenarios nuevos del modo Historia y los 35 eventos nuevos del Modo Libre, junto con los modos Ambición y Desafío, que sí están “de serie”. Ciertamente, el precio de 39,95 euros resulta excesivo para quien ya tuviera DW8, y más cuando la Complete Edition sale a ese mismo precio para PS Vita.

En cuanto al rendimiento técnico de esa versión, es algo inferior a la de PS4, sobre todo por la presencia de un “popping” más acusado. A cambio, no hay ni rastro de la “trampa neblinosa” utilizada en la nueva generación. Por otra parte, se ha introducido la opción de “cross-save”, para poder compartir la partida entre las distintas versiones.

Los reyes del mamporro fácil

Dynasty Warriors 8 Xtreme Legends es un juego notable en cuanto a cantidad de opciones y contenidos. Su sistema de combate no es particularmente profundo, pero ver cómo el contador de combos y el de bajas se disparan hasta cifras centenarias resulta bastante gratificante. Por desgracia, llega totalmente en inglés y no deja de ser una conversión ampliada de un título de hace menos de un año. La transición de los Tres Reinos a la nueva generación sólo ha dado sus primeros pasos, de momento, aprovechando que PS4 pasaba por Japón.

Valoración

Un juego de acción multitudinaria que divierte y cuya oferta de contenidos es muy amplia, pero con un tuétano jugable que acaba por repetirse en exceso.

Hobby

74

Bueno

Lo mejor

La cantidad de opciones: personajes, eventos, modos de juego… Múltiples elementos en la pantalla.

Lo peor

El desarrollo a lo “machacabotones” se hace cansino. Llega sin traducir. El "efecto neblinoso".

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