Inside Xbox One y PC
Análisis

Inside - Análisis del juego indie para Xbox One y PC

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: Xbox One

¿Sobrevivisteis al Limbo? Vuestra huída no ha terminado. El análisis de Inside nos lleva a la nueva locura de Playdead para Xbox One y PC. Conoce un título que presenta todo lo bueno (y lo raro) del espíritu indie en los videojuegos.

En 2010, cuando los jugones de consolas aún no estábamos del todo acostumbrados a los juegos indie, llegó PlayDead y dijo "aquí estoy yo" con su Limbo para Xbox 360. Desde entonces, los fans de los juegos más, digamos, diferentes han esperado como agua de mayo lo nuevo dele studio danés. Por fin está aquí y, amigos, no decepciona. Es la hora de Inside.

Como supondréis, hay que ponerse a jugar con la mente abierta, ya que, aunque en su esencia es un juego de plataformas+puzzle relativamente clásico, todo lo que lo envuelve os va a hacer tiritar el cerebelo. En realidad, su comienzo es bastante similar al de su precursor, Limbo: con la simple orden de "pulsa un botón" (el único mensaje que vais a ver en todo el juego), vemos cómo entra en escena de nuevo un niño, que corre en un escenario 2D, tan oscuro como minimalista. Está huyendo, pero no sabemos de qué. Tampoco se nos dice qué acciones puede realizar, pero no hace falta. El instinto nos guía cuando toca saltar o agarrarse a una liana, gracias a un excelente diseño de niveles que nos sugiere qué hacer sin ser demasiado obvio; a la vez, nos pone contra las cuerdas sin apretar demasiado. El equilibrio en la jugabilidad es uno de los puntos fuertes de Inside.

 

Como también sucediera con Limbo, nuestro objetivo es superar cada tramo combinando nuestra destreza al saltar y correr con nuestra capacidad para resolver puzzles espaciales. Al principio, esos retos son sencillos: mover cajas para trepar y llegar más alto, pulsar un interruptor en el momento justo... Pero, poco a poco, la cosa se va enrevesando con elementos que no son tan evidentes y que nos hacen asimilar su mecánica a marchar forzadas. Para no spoilear demasiado, lo dejaremos en que a veces arriba es abajo y derecha es izquierda... Todo parece muy clásico al principio y, aunque nunca se sale del todo de esa norma, desde luego resulta más completo e incluso más original que el juego anterior.

Ahí estamos nosotros, los pobrecitos jugadores, enfrentándonos a algunos retos verdaderamente extraños, sin que se nos diga nunca qué hacer, ni por qué lo estamos haciendo. Además, como supondréis, un error en un salto o una mala sincronización en nuestras acciones se paga con la muerte instantánea. Por suerte, los checkpoints son constantes y no tenemos que someternos a frustrantes y maratonianas rondas de retos. Pero claro, eso no quita que nos vaya a tocar morir más de una vez en alguna porción del mapeado que se nos resista. Con todo, volvemos a lo que planteamos antes: los retos están a la altura de las circunstancias, pero nunca llegan a frustrarnos.

 

Hay que tener en cuenta que, aunque hay varios enemigos en el camino, no disponemos de ninguna habilidad "ofensiva". Lo único que podemos hacer es huir y bloquearles al paso. Eso provoca que nos sintamos desnudos frente a ellos. Nuestra vulnerabilidad puede incomodar al principio, pero al final es el combustible que necesitamos para decir "a mí esto no me supera" y para enfrentarnos a lo que haga falta.

De hecho, a medida que avanzamos, pasamos de estar asustados por cualquier luz del fondo a aventurarnos a improvisar lo que hará el siguiente mecanismo. Dicho de otra forma, pasamos de ser unos conejitos acurrucados a ser unos conejitos valientes, sin dejar de ser siempre el eslabón débil. Por supuesto, a todo ello contribuye el singular apartado técnico de Inside. El audio, como ya es costumbre, se reduce a algunos sonidos sutiles de fondo y alguna voz ahogada. La música, por su parte, solo nos regala unos acordes en momentos muy puntuales de la trama.

 

En cuanto a los gráficos, siguen esa línea: un protagonista sin rostro, en unos escenarios en penumbra con los objetos justos, salta entre charcos y chispazos eléctricos que, eso sí, nos regalan algunos efectos visuales muy convincentes. El movimiento es puramente 2D, pero la composición de los planos es mucho más arriesgada que la de Limbo, con misteriosas siluetas al fondo, ligeros escorzos en el encuadre, cambios a grandes planos generales... Todo ello contribuye a contar una historia tan misteriosa como la de una película tipo Cube, pero que nos va dosificando la información de una manera más inteligente y satisfactoria que su precursor.

Nunca tendréis completamente claro de qué va todo el asunto, pero sí veréis la punta del iceberg, como un ratón en un laberinto. De hecho, mientras Limbo nos hacía pensar sobre la muerte y la búsqueda, Inside versa sobre la huída y la libertad. Parecen conceptos relativamente fáciles de asimilar. Hasta que...

El WTF del año

Otra de las costumbres de estos juegos se cumplen: en menos de 4 horas, es posible superar sin problema Inside. El desarrollo es intenso y sin duda os va a marcar, pero no cabe duda de que fastidia que se acabe tan pronto. Sobre todo, porque cada vez te vas sintiendo más y más atraído por su universo. Y, a pesar de todo, no habrás entendido todo lo que te ofrece Inside hasta que... Hasta que... No voy a decir más. Lo dejaremos en que, si el final de Limbo os dejó to locos, aún no habéis visto nada. Jugadlo hasta el final y "ahora vais y lo cascáis".

 

Con todo ello, Playdead confirma su talento a la hora de crear títulos con personalidad, diferentes y valientes. Es verdad que tiene tantos puntos en común con Limbo que pierde un poco de factor sorpresa al principio, pero eso se compensa de sobras al final. Y sí, también es verdad que resulta excesivamente corto, pero su desarrollo te va a dar más que hablar y que pensar que muchos juegos con una campaña de 20 horas.

Ah, un apunte: en la nota de abajo he querido valorar su calidad artística y su valentía. Pero a cada cual puede parecerle un juegazo increíble de 100 como una tomadura de pelo que no llegue ni a 40. Y no podríamos culpar a los que optaran por lo último. Es una experiencia diferente, que hay que entender como una pieza de autor, por decirlo así. Desde luego, tras superar nuestro estupor inicial, nosotros decimos: qué leñe, hacen falta más experiencias así de irreverentes.

Valoración

¿Obra de culto? ¿Ida de olla danesa? Sea lo que sea, te va a dejar dándole al coco... Y eso nunca es malo.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Su valentía. Sus equilibrados puzles y plataformas.

Lo peor

Es un juego demasiado corto. Como no te vaya lo raro...

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