Análisis

Análisis de Mario Party: Island Tour

Por Roberto J. R. Anderson
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Mario Party llega a 3DS con Island Tour, una entrega que respeta la herencia de la saga al tiempo que propone nuevas y muy buenas ideas.

Hace ya 15 años aparecía para Nintendo 64 un juego muy novedoso llamado Mario Party, que definió lo que ahora conocemos como “party game”. Desde entonces se ha convertido en una saga importante para Nintendo, que ha aparecido en todas sus consolas.

Y aunque Mario Party ha estado principalmente enfocado a las plataformas de sobremesa, en las cuales han aparecido nueve entregas numeradas a lo largo de tres generaciones de consolas, Nintendo tampoco ha querido olvidar a sus portátiles. Ya es tradición que cada una de ellas tenga su propio Mario Party, tal como sucedió con Game Boy Advance y Nintendo DS, y ha llegado el momento de que 3DS añada el suyo a su catálogo.

Tableros con frescura

Es probable que la mayoría de vosotros ya hayáis jugado a algún Mario Party y estéis al tanto de sus características básicas. Podemos elegir entre varios personajes habituales de los juegos de Mario (en esta ocasión hay diez). El modo principal y más reconocible es el que nos lleva a través de una serie de tableros, en los que nos enfrentamos a otros tres personajes (ya sean controlados por la consola o por otros jugadores) para ser los reyes de la fiesta. Para ello, lanzamos el dado en nuestro turno para avanzar las casillas que nos toquen, y participamos en numerosos minijuegos cada poco tiempo.

Tradicionalmente, el objetivo era ganar monedas en los minijuegos para comprar estrellas, y quien más estrellas acumulase al final de la partida era el vencedor. Este concepto acabó volviéndose demasiado cansino y limitado después de tantos juegos, y Nintendo decidió acertadamente renovarlo con Mario Party 9, la entrega más reciente de Wii, que apostaba por unos objetivos novedosos en sus partidas.

El juego que nos ocupa va aún más allá que el último de Wii. Esta vez, los siete tableros que incluye se juegan de manera muy diferente, con distintas reglas y objetivos. Esto es sin duda el punto más fuerte del juego, y un paso adelante más en la saga al nivel del que supuso el mencionado Mario Party 9.

En algunos tableros es más decisiva nuestra habilidad para llevarnos la victoria, mientras que en otros cuenta más la pura suerte, y en algunos lo más importante es ganar los minijuegos (que aparecen con mayor frecuencia en unos tableros que en otros).

Pero lo más importante está en las propias mecánicas de cada tablero, que son como tener un modo de juego diferente en cada uno. Por ejemplo, en uno de ellos nos recompensan nuestras victorias en minijuegos con dados extra para avanzar casillas más rápidamente hacia la meta, y en otro necesitamos cartas especiales que nos permiten aterrizar con precisión en las casillas que nos dan la victoria. ¡Incluso hay uno en el que el primero que llega a meta pierde la partida!

Esta gran variedad es lo que proporciona una experiencia fresca y diferente con este Mario Party, y lo que nos anima a echar más partidas sin cansarnos gracias a sus diferentes planteamientos.

Minijuegos a tutiplén

Si los tableros son la columna vertebral de un Mario Party, los minijuegos son su corazón. Al fin y al cabo, estamos ante un juego en el que pasarlo en grande participando en sus minijuegos, y esta entrega también viene cargada de variedad en ese sentido.

Island Tour cuenta con 80 minijuegos. En general son bastante sencillos, y muchas de sus ideas os recordarán a anteriores Mario Party, pero lo cierto es que divierten. Están ideados para jugarlos de manera rápida, sin complicaciones y de forma accesible para todo tipo de jugadores.

El mayor acierto de los minijuegos de Island Tour es la manera en que aprovechan las diferentes funciones de 3DS. Algunos minijuegos se juegan con botones, otros con el stylus, y en algunos debéis mover la consola haciendo uso de sus sensores de movimiento. Esto ayuda a que las partidas se hagan más amenas y no lleguen a hacerse repetitivas.

Además, y aunque los tableros son muy buenos, si en algún momento os apetece “pasar” de ellos y centraros sólo en los minijuegos, tenéis la opción de seleccionar el Modo Libre y otras modalidades en las que los minijuegos son los únicos ingredientes de la partida.

Torre de Bowser

Por otra parte tenéis la Torre de Bowser, un modo individual que se ha diseñado para dar más juego a las partidas en solitario. En él, el objetivo es ascender las 30 plantas de la torre, y superar en cada una de ellas un minijuego contra personajes controlados por la consola. Lo más interesante es que cada cinco plantas hay un minijuego especial contra un jefe, y en la última de todas nos espera el propio Bowser.

Este modo no está mal y puede resultar entretenido, pero consiste básicamente en ir a un minijuego tras otro contra personajes controlados por la consola, lo cual puede hacerse repetitivo, y ni siquiera es posible seleccionar el nivel de dificultad de los rivales.

Para jugar en compañía

Jugar solo, por lo tanto, puede divertir un rato pero acabará cansándoos, ya que el modo que era la gran esperanza para las partidas en solitario (Torre de Bowser) sólo logra entretener hasta cierto punto.

Como es habitual en este tipo de juegos, Island Tour brilla en su multijugador. Sobre todo si tenemos en cuenta que hasta cuatro jugadores (con cuatro 3DS) pueden acceder a él con una sola copia del juego gracias al modo descarga, una opción que agradecerán muchísimos usuarios. Además, hay funciones StreetPass para jugar a los minijuegos contra los fantasmas de los jugadores con los que os crucéis.

Eso sí, no hay ningún tipo de funcionalidad online, lo cual hubiera sido la guinda. Es cierto que en un juego de este tipo, famoso por sus partidas largas, sería problemático mantener la conexión de todos los jugadores durante una partida completa en un tablero, pero hubiera estado muy bien la posibilidad de jugar online a minijuegos sueltos y/o en tableros de dimensiones reducidas.

Conclusiones

Estamos ante un Mario Party portátil muy digno, aunque para disfrutarlo plenamente necesitáis tres amigos con otras tres consolas. Lo bueno es que sólo hace falta una copia del juego, así que al menos no tenéis que preocuparos si vuestros compañeros no disponen de él.

Los tableros proponen una estupenda gama de planteamientos diferentes y novedosos, y los minijuegos son sencillos pero variados y divertidos. Por su parte, los gráficos no son ningún portento pero recrean bien tanto a los personajes como las distintas ambientaciones por las que se mueven.

Las únicas cosas que se le pueden echar en cara a Mario Party: Island Tour son su falta de mayores incentivos para las partidas indivuales y la ausencia de opciones online. Por lo demás, es un juego a la altura de la saga. Es cierto que este tipo de juego encaja mejor en una consola grande y una televisión, pero si tenéis tres amigos con 3DS y ganas de fiesta este Mario Party es muy recomendable. Es poco probable que lleguéis a ver un mejor título de minijuegos en 3DS, y desde luego su calidad está infinitamente por encima de otros juegos del género que es mejor olvidar.

El juego salió hace mes y medio en Norteamérica y fue recibido con muy poco entusiasmo por la crítica, pero nosotros creemos que merece un reconocimiento tanto por las estupendas nuevas ideas que aporta a sus tableros como por la gran posibilidad de jugar hasta 4 personas con un juego. Esperamos ver debutar también a la saga próximamente en Wii U en una entrega que tome algunos de los aciertos de Island Tour.

Valoración

Un buen Mario Party, aunque para disfrutarlo plenamente será mejor que contéis con tres amigos con 3DS. Un juego que aporta buenas ideas a la saga.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Las diferentes mecánicas de cada tablero. Hasta 4 jugadores con una sola copia del juego.

Lo peor

No tiene opciones online. Jugarlo solo no tiene la misma gracia que en compañía.

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