Análisis

Análisis del plataformas Alien Spidy

Por Daniel Quesada
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Seguro que si pensáis en una araña extraterrestre os vendrá a la cabeza un temible y monstruoso ser. Alien Spidy demuestra que no es así, sino que se trata de bichitos adorables y saltarines. Sobre todo, saltarines.

Al igual que sucedía a otros extraterrestres del videojuego como B.O.B. (¿quién lo recuerda?) o Toe Jam & Earl, la arácnida protagonista de Alien Spidy se ha metido en un buen lío al estrellar su nave en un planeta desconocido. La Tierra, concretamente. Como supondréis, nos toca ayudarla a encontrar las piezas de su "bólido". ¿Y cómo? Pues superando los 69 niveles plataformeros (divididos en tres entornos, el bosque, la charca y la cueva) que tenemos por delante.

En esencia, la mecánica de juego es sencilla: hemos de alcanzar la meta de cada nivel a base de saltar en 2D y balancearnos con nuestra tela de araña, mientras recolectamos orbes y esquivamos a los amenazadores peligros del entorno: setas, murciélagos, espinas... Si recibimos un impacto, somos devueltos al último checkpoint que hayamos tocado. No se puede morir, así que, por lo que parece, nuestra labor no será muy complicada, ¿verdad? Ay, qué ilusos...

La pequeña araña subió, subió, subió...

La cosa tiene trampa: superar los niveles de Alien Spidy no es excesivamente difícil, pero sí lo es obtener una buen resultado. En función de los puntos que acumulamos en cada fase, ganamos un número de estrellas, de una a cinco. Para llegar a la fase final de cada mundo (y, tras ella, alcanzar el mundo siguiente), es requisito imprescindible haber acumulado una cantidad concreta de estrellas. Así pues, el objetivo es conseguir unas dos estrellas de media por fase, cosa que, creednos, no es nada fácil. ¡No queremos ni pensar el trabajo que costará obtener una media de cinco estrellas!

Pero, ¿cuáles son las pegas para obtener los puntos? En primer lugar, tenemos el propio planteamiento de juego. Nuestra protagonista sólo puede hacer tres cosas: saltar, lanzar telas de araña y "teleportarse" al último checkpoint, en caso de quedarse atascada. Con esas herramientas, hemos de sortear barrancos, enemigos y charcas pero, también, recoger tantos orbes como podamos. Ahí está la clave. Coger orbes por separado nos da muy pocos puntos, pero si cogemos varios del tirón la puntuación se multiplica. Por tanto, hay que saltar y balancearse con fluidez, sin cometer errores y siguiendo la trayectoria en la que están colocados los orbes. Ahora bien, si recibimos un impacto de un enemigo o trampa, perdemos puntos. Con cada segundo que pasa, también perdemos puntos. Y, si tocamos los orbes naranjas... Pues eso, nuestro "score" desciende.

Esquivar los peligros y recoger orbes con la mayor eficiencia posible es una tarea exigente de por sí, pero no seremos nosotros los que nos quejemos de un buen reto. No obstante, el problema está en que los controles no se encuentran a la altura de las circunstancias. Para lanzar la telaraña, hemos de mover el stick derecho en la dirección del disparo, pero necesitamos apuntar con una precisión de cirujano o nuestra seda irá en la dirección equivocada... Con lo que probablemente volveremos al checkpoint y perderemos puntos. Creednos, en pleno balanceo, acertar es muchas vece una mera cuestión de suerte. Por otro lado, si estamos en plena carrera, hay que pulsar el botón de salto con bastante antelación o Spidy caerá al vacío. Una vez nos acostumbramos a estas "exigencias", algunos niveles se vuelven interesantes, pero muchos otros crispan los nervios.

No te "piques" con la araña

Es una pena que estas deficiencias en el control estropeen tanto la experiencia porque, por otra parte, Alien Spidy resulta muy simpático. La propia protagonista está animada con mucha gracia y pone muecas de lo más divertidas. La estética en general (en la línea de clásicos como LocoRoco o Patapon) tiene su encanto. Es cierto que a veces encontramos ralentizaciones y "tearing", pero normalmente se nos ofrece un juego vistoso.

Además, en ciertas ocasiones disfrutamos de "power ups" divertidos, como uno que nos hace correr muchísimo u otro que nos permite sumergirnos en el agua. Hay bastante variedad de situaciones, pero si el listón de dificultad se hubiera puesto un pelín más bajo y, sobre todo, se hubieran pulido más los controles, la experiencia hubiera sido más placentera. En cualquier caso, queremos felicitar a los madrileños de Enigma Software (¡sí, este es un juego "made in Spain"!) por su esfuerzo. Seguro que a la próxima les sale mejor.

Valoración

Se nota que hay ganas de hacer un buen plataformas, algo que agradecemos. El problema es que, a la hora de la verdad, la experiencia de juego se vuelve frustrante en demasiadas ocasiones.

Hobby

59

Regular

Lo mejor

El divertido diseño de la araña. Sobre el papel, el sistema de juego mola.

Lo peor

El control es impreciso. Los niveles resultan demasiado exigentes a veces. Algún error gráfico.

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