Resumen y análisis de La casa del dragón 3x04 - La serie se resiente al poner de manifiesto sus contradicciones

Resumen y análisis del episodio 3x04 de La casa del dragón, de estreno en HBO Max el 13 de julio.
La casa del dragón atraviesa un momento crítico. En primer lugar porque con la emisión del presente episodio, el 3x04, nos aboca a la midseason y no puede permitirse demasiados titubeos. Y, en segundo término y con más importancia todavía, es ahora cuando el ejercicio de escritura empieza a dejar claro que ha habido una enorme torpeza a la hora de hilar algunas tramas. Sonadas ausencias repercuten de manera dramática en el devenir de la historia, coja en aspectos cruciales.
Independientemente de las justificaciones que se le den al espectador, de los cambios respecto a la crónica impuestos por la ficción televisiva, este cuarto episodio se siente como un paso atrás en la medida en que el tono vuelve a ser bastante laxo. Bastante parece haber sobre la mesa con el hecho de tener que lidiar con los agujeros de guión, que aquí se evidencian de una forma bestial.
La casa del dragón 3x04 ha sido escrito por David Hancock y dirigido por Clare Kilner y deja varias dudas en el aire de difícil respuesta. Por más que algunos de los cambios que ha hecho la serie hayan sido positivos y hasta cuenten con el beneplácito de George R. R. Martin, en el caso que nos ocupa, la realidad es muy distinta.
Resumen del 3x04 de La casa del dragón
Las tropas de lord Ormund Hightower, compuestas por 15.000 hombres, llegan a Ladera y empiezan a ocupar las casas de los comerciantes amenazando su tranquilidad.
Recibe un cuervo Borros Baratheon. Sin noticias de Harrenhal, temen no poder resistir, necesitan a Vaghar. Cuando Rhaenyra toma cartas en el asunto se ve maniatada: decide sacar de allí a los invasores casa por casa, no puede enviar dragones porque arrasaría a un pueblo fiel a la corona. También le dice a Orwyle que podrá formar parte de su consejo y seguir encargándose de los cuervos si se mantiene siendo útil pero estará supervisado por Mysaria. Ella le aconseja que nombre un responsable de la moneda. Rhaneyra pide que investiguen a Torrhen Manderly y que si es apto él y Daemon se ocupen del dinero.
Rhaenyra indaga sobre la relación de Ormund y Daeron: quiere saber más de él. Alicent le dice que le entregó al niño siendo muy pequeño porque quería que fuera educado como un Hightower. Le cuenta que es un hombre culto pero cruel y le cuenta cuál es su talón de Aquiles: Ormund es inusualmente sensible a los olores.

Corlys Velaryon no quiere volver al consejo para ser la mano de Rhaenyra porque sigue molesto por no haberle permitido legitimar a sus hijos, así que le dice a su hijo Alyn que le sustituya en el consejo.
Aegon y Larys encuentran a Fuegosolar en su camino a Reposo del Grajo. Aegon percibe que sigue vivo, pero el dragón no se mueve. Continúan su camino, no exento de problemas mientras tratan de mantenerse en la clandestinidad.
El ejército de Criston Cole llega a Harrenhal: allí pregunta por Aemond y por los Strong. Solo queda allí Alys Ríos que le cuenta de que el príncipe se ha marchado tras tomar la fortaleza, que los Strong están muertos y que Desembarco del rey ha caído, con Rhaenyra ya ocupando el trono. La primera idea es enviar un cuervo a Ladera para unir fuerzas con Ormund pero Cole no está de acuerdo con Gwayne: su plan será impedir que los ribereños lleguen a la capital. Decide atacar hombre a hombre, sin dragones, de improviso y amparados por la noche.

Rhaenyra recibe a Alyn, que le lleva la excusa de Corlys de haber salido a la mar a terminar con los cabos suelos de la Triarquía.
Los hombres de Ormund no tardan en imponerse en Ladera. Hugh Martillo pide permiso para unirse a Ulf en la vigilancia de Ladera. Ormund recibe las quejas de Garrick de Sotomayor por tratar de forzar a Kat, la esposa de Hugh y romperle el brazo a otra. Ormund le impone la sanción de ser castrado y que se le parta un brazo. Con este castigo ejemplar quiere demostrarle a Daeron la firmeza que debe mostrar.
En Desembarco del rey empiezan a aparecer pintadas en la que puede leerse “Reina de los bastardos”. Es una manera de deslegitimarla y también de incitarla.
Rhaenyra quiere saber cuál es el peso especifico de los Hightower en la fe y están muy estrechamente ligados a ella. Le duele que el Septón Supremo se negara a ungirla reina pero por el momento no contempla enfrentarse a una fuerza que considera demasiado fuerte. Orwyle le explica que los Hightower siempre se han alineado con la religión pero que ésta no se liga directamente a ninguna casa si bien los Targaryen son considerados como una especie de herejes por su ligazón con los dragones,

Daemon va al Valle, donde es recibido por Jeyne Arryn. Le reclama los hombres que negoció a cambio de un dragón. Ella le dice que era un ejemplar demasiado pequeño y que parecía una broma. Daemon le explica que en realidad quiere oro y lo consigue: lo carga en Caraxes, pero el dragón se muestra inestable y lo conduce a una cueva. Allí están Rhaena y Robaovejas. Él le dice que Rhaenyra está convencida de que es culpable de la muerte de Jace y que debería estar con sus hijos en Pentos. Le propone seguir el primer plan y fingir que no ha pasado nada o regresar a Desembarco del Rey pero ella rehúsa, solo quiere seguir con su dragón, aunque sea salvaje: cree haber encontrado su lugar en el mundo. Daemon le advierte que Rhaneyra le dará caza si llega a enterarse.
Ormund recibe noticias de Gwayne de que Aemond no va a ir a Ladera y que él tampoco lo hará. Eso le encoleriza. Cuando Rhaenyra indaga se entera de que Ormund siempre ha gobernado Antigua como si fuera su propio reino y que no contestaba a Otto cuando le escribía.
Ulf le pide a Rhaenyra varios favores para sus amigos de taberna. Ella le ordena que deje de frecuentar esos lugares porque ahora pone en juego a la corona. Él le dice que la insultan y la llaman “la reina de los bastardos” tomándola por una reina cruel. Pide a los capas doradas que atrapen a los responsables.

Aegon tiene que tomar un trabajo haciéndose cargo de las letrinas. Larys le pide que siga amparándose en el anonimato y que así será una leyenda. Sin embargo, al quedarse sin comida después del turno, saca su orgullo a relucir. Su señor, Janos, le obliga a besarle los pies si quiere vivir.
Daemon llega al consejo con una calavera quemada y el dinero de Jeyne. Dice que trae justicia y que es el cadáver del jinete de Robaovejas. Ella quiere saber quién es y cómo pudo domar a un dragón salvaje. Daemon le dice que el dragón huyó sin jinete. Pero ella quería mirar a los ojos al asesino de su hijo. El dinero es mejor recibido y se utilizará para sustentar al vulgo.
Rhaenyra informa a Alicent de que los soldados van Antigua con los restos de su padre y le entrega el anillo de Viserys. Helaena está encinta.
Aunque ha sido criado como un Hightower, Daeron se ha encariñado con Tessarion. Ormund le pide que traicione a sus hermanos y ocupe el trono. Y además debe aprender a impartir la ley, así que le obliga a matar al hombre que denunció a su soldado. Él cumple sus órdenes clavándole una espada. Ormund anuncia: “Ahora empieza todo”.

Efecto bola de nieve
La casa del dragón, como decíamos, atraviesa turbulencias. Tenemos por un lado la irrupción, bienvenida, de un personaje culto y taimado como Ormund Hightower. A Daeron se le ha incorporado a la ficción de una forma un tanto abrupta, después de haber sido solo nombrado en las dos temporadas anteriores y, además, con una apariencia que ha desatado especulaciones en torno a los posibles cambios que hará la serie respecto a su origen. Hasta aquí podemos leer, pero hay que reconocer que la jugada sale razonablemente bien como estrategia sorpresa de Alicent y los Verdes.
Lo que parece más preocupante es el hecho de que la serie tenga que explicarnos ahora el origen del embarazo de Helaena... porque se ha omitido completamente la presencia de su hermano Maelor y éste personaje era vehicular para toda una trama propia. El lío en el linaje de las dos principales casas que ha generado la serie se agrava así un poco más y complica una respuesta fácil como en el anterior caso. No se pueden sacar dos conejos de la chistera así, con lo que estamos abocados a ver cómo nos sorprenden. La solución a este enigma no será fácil ni bienvenida por los fans más puristas que ven a la serie alejarse de la letra impresa.
Más inconvenientes: si los tres episodios anteriores estaban bien pertrechados de emociones, giros y momentos memorables, este cuarto es mucho más plano y carente de personalidad propia. Volvemos a sentir un paso atrás en el tono y el ritmo lo que, unido a las abundantes inconsistencias argumentales hace que salga bastante debilitado. Por supuesto, quedan aún cuatro episodios para ver cómo evoluciona la serie. Recordad que tenéis a vuestra disposición el calendario de La casa del dragón para saber el día y hora a partir del cual estarán disponibles todos y cada uno de ellos.
Valoración
Nota 75
Varios peldaños por debajo de los episodios anteriores, este cuarto carece de su intensidad y coherencia interna.
Lo mejor
El personaje de Ormund es el único que parece capacitado para sorprender y absorber el legado de la serie original.
Lo peor
El libreto enfrenta problemas de largo recorrido ahora que empiezan a eclosionar distintas tramas sin personajes que las sustenten.


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