Análisis

Análisis de Red Goddess: Inner World para PS4

Por Juan Lara
-

Versión comentada: PS4

El análisis de Red Goddess: Inner World para PS4, nos muestra una vuelta a los arcades 2D de exploración, acción y plataformeo. Un título que bebe de clásicos como Metroid y Castlevania donde el backtracking es una constante, pero con un estilo visual muy original y un planetamiento muy equilibrado.   

Mucho se oye hablar de Kickstarter y de cómo esta plataforma de crowdfunding ha dado lugar en los últimos años a no pocas joyitas indies. Y a ella también se acercan modestos estudios españoles, como los valencianos de Yanim Studios para encontrar esos 40.000 euros que necesitaban para hacer su proyecto una realidad, Red Goddess: Inner Wolrd.

La idea de estos chicos con Red Goddess: Inner World es la de traer de vuelta a nuestras pantallas el estilo de clásicos como Metroid y Castlevania, inspirándose también en títulos de éxito más recientes como Guacamelee!


La idea de estos chicos con Red Goddes: Inner world es la de traer de vuelta a nuestras pantallas el estilo de clásicos como Metroid y Castlevania, inspirándose también en títulos de éxito más recientes como Guacamelee!. Un homenaje a esos arcades plataformeros 2D de exploración e intensivos en backtracking a medida que vamos desmenuzando la historia y adquiriendo nuevas habilidades. Los llamados Metroidvania. Un coctel que queda meridianamente claro desde el primer momento y que los jugadores más veteranos sabrán reconocer al instante. Red Goddes no se sale de unos límites muy bien establecidos y tampoco juega a experimentos raros, cogiendo de aquí y allá características jugables ya contrastadas y envolviéndolas con un estilo muy personal.
En esta ocasión, es una niña diosa llamada Divine quien despierta sin recuerdos ni poderes y a quien deberemos ayudar a encontrar su destino. Unas voces la guiarán hasta los lugares en los que podrá desbloquear, uno a uno sus poderes y sin los cuales el avanzar se hace imposible. Un argumento bastante típico y habitual pero que está contado con un peculiar estilo. Una voz en "off" nos narra como Divine es la última de una dinastía de dioses que cayeron en una gran guerra contra un misterioso enemigo mortal. A base de flashbacks, podremos comprender por qué nuestra prota ha olvidado a la fuerza lo ocurrido y como se ha encerrado en su propio mundo con la esperanza de olvidar tanto dolor. Y es que el mundo en el que transcurre la aventura no es sino su propio subconsciente, un escenario que refleja los miedos y más terribles recuerdos de la tragedia que asoló a su familia.
Así, ante nosotros se desplegará un enorme mapa bidimensional lleno de puertas de teletransporte (de acceso a mazmorras más alejadas) que requieren un número mínimo de cristales para poder ser cruzadas. Objetos estos señalados en el mapa y que pronto descubrirás que quedan fuera de tu alcance hasta que no vayas adquiriendo parte del repertorio de poderes de Divine: doble salto, telequinesis, bolas de fuego, etc. Habilidades que no tardan en llegar y que te permiten saltar ese abismo tan largo o destruir la clásica piedra que bloquea el camino. Tan claro tiene el estudio español el estilo que ha querido imprimir a Red Goddes que el jugador se contagia de la misma transparencia y nunca perderás ni medio minuto en intentar llegar hasta un saliente anormalmente alto o mover una decisiva plataforma que lleva hasta otro cristal. No pararemos de tomar notas mentales para volver a esos lugares una vez hayamos desbloqueado la evidente habilidad necesaria. Un sistema jugable que, sin embargo, no tiene la profundidad de otros títulos del género (actuales o no) ya que siempre iremos bastante de la mano directamente hasta el cristal o habilidad que necesitamos, lo que puede defraudará en parte al sector más purista. 
Y entre tanto backtracking y salto también hay lugar para la acción. Durante los primeros compases de la aventura, Divine accederá a sus dos alter ego: Furia y Miedo. Dos formas en las que puede transformarse a placer y que, además de tener un significado dentro de la misteriosa historia que nos cuenta Yanim Studios, le permitirán enfrentarse a las criaturas que pueblan su mente. Las diferencias entre ambas son mínimas y sólo el color de los enemigos dicta cual usar en cada momento: los rojos para Furia y los azules para Miedo. Un sistema de combate muy simple (con sólo puñetazo y gancho) y un pelín soso que no aporta mucho a la experiencia ya que de lo único que tendremos que estar pendientes es de cambiar de color en el momento adecuado. También podremos poseer a los enemigos durante unos breves segundos para luego hacerlos explotar, pero la simplicidad de los combates no dan para aprovechar esta prometedora habilidad. Aunque estas situaciones suelen ser bastante sencillas de superar, ocasionalmente se presentan reyertas donde la dificultad se dispara como un cohete y sin previo aviso, haciendo que mordamos el polvo de una forma bastante inesperada y repetitiva, lo hace que pensar que se debería haber modulado un poco mejor la curva de dificultad. 
Algo parecido pasa con vena plataformera. En general el avanzar se hace de una forma fluida y podremos desplazarnos por el amplio mapa con agilidad, con escenarios que requieren de cierta habilidad y el uso coordinado de nuestras habilidades. Eso sí, hay secciones más desafiantes donde la dificultad sube muchos enteros y donde todo será probar una y otra vez hasta que la cadena de pulsaciones de nuestro pad discurra con la suficiente velocidad y precisión como para llegar hasta suelo firme y seguro. Lo que no es de recibo es que ciertas secciones rayen lo frustrante porque los checkpoints están situados de forma que penalizan demasiado el fallo. A ello hay que sumar ciertas imperfecciones en el control, con acciones que no se ejecutan en el momento que deberían o alguna caída en la tasa de frames por sorpresa que hacen que sea imposible llegar hasta la plataforma de turno. No nos malinterpretéis, Red Goddes: Inner world es un juego bastante asequible el 80% del tiempo, pero el 20% restante roza peligrosamente la frustración.
Por supuesto, y como dictan los cánones de este tipo de juegos, también hay lugar para usar el coco. La planificación a la hora de saltar y pulsar interruptores en algunas zonas para seguir avanzando le imprimen variedad y son muy de agradecer. En estas zonas, los poderes menos ofensivos son los que toman el protagonismo (telekineses y proyectiles) con plataformas que desplazar y bloques que destruir. Un elaborado diseño de obstáculos que siempre pican lo suficiente para seguir intentándolo.
Todo el conjunto rezuma buen gusto y amor por el detalle. El bagaje en el campo de la animación de muchos de los miembros el estudio se nota en el original diseño de escenarios y personajes y en el colorido que impregna todo el mundo mental de Divine. Usando el motor Unreal Engine 4, Red Goddes nos regala la vista con bonitos efectos de partículas y de profundidad de campo. Obviamente no consigue sacarle todo el potencial a tan bestial motor y hay ciertos problemillas técnicos aquí y allá, como alguna caída de frames o el bloqueo de ciertas animaciones. Defectos estos que se han visto muy mejorados, junto con los tiempos de carga tras nuestras numerosísimas muertes, con el parche lanzado el mismo día de puesta a la venta. En general un apartado visual bastante pulido y con mucho carisma.
Lo mismo se puede decir de la parcela sonora donde las melodías de tono suave envuelven la acción sin pecar nunca de repetitivas o machaconas. Todo un acierto pero que se ve empañado por unas voces y textos...en perfecto inglés. Sabemos que la elección del idioma universal es señal de las miras globales de que esl estudio español tiene para su Red Goddes, pero resulta casi imperdonable que, al menos, no traiga la opción de mostrar los textos en castellano.
Red Goddes es un título que da una muestra del potencial de los estudios españoles, por pequeños que sean. Un juego con las ideas muy claras y con unos horizontes bien delimitados que ofrece unas 10 horas muy entretenidas, con un nivel de desafío bastante alto y una historia con un carácter muy personal y misterioso. Peca de no profundizar más en ciertas vertientes como el combate o la exploración pero ofrece un estupendo rato a cambio de muy pocos euros. Un título con personalidad que deja buen sabor de boca y muy recomendable para los fans de este veterano género usuarios de, por el momento, de PS4. El resto de plataformas (Xbox One, PC, PS Vita y Wii U) deberán esperar algunos meses más.

Un homenaje a esos arcades plataformeros 2D de exploración e intensivos en backtracking a medida que vamos desmenuzando la historia y adquiriendo nuevas habilidades. Los llamados "Metroidvania".

Un cóctel que queda meridianamente claro desde el primer momento y que los jugadores más veteranos sabrán reconocer al instante. Red Goddess no se sale de unos límites muy bien establecidos y tampoco juega a experimentos raros, cogiendo de aquí y allá características jugables ya contrastadas y envolviéndolas con un estilo muy personal.

Deidades caídas

En esta ocasión, es una niña diosa llamada Divine quien despierta sin recuerdos ni poderes y a quien deberemos ayudar a encontrar su destino en Red Goddess. Unas voces la guiarán hasta los lugares en los que podrá desbloquear uno a uno sus poderes y sin los cuales el avanzar se hace imposible. Un argumento bastante típico y habitual pero que está contado con un peculiar estilo. Una voz en "off" nos narra como la niña acaba siendo la última de una dinastía de dioses que cayeron en una gran guerra contra un misterioso enemigo mortal.

A base de flashbacks, podremos comprender por qué nuestra prota ha olvidado a la fuerza lo ocurrido y cómo se ha encerrado en su propio mundo con la esperanza de olvidar tanto dolor. Y es que el mundo en el que transcurre Red Goddess no es sino su propio subconsciente, un escenario que refleja los miedos y más terribles recuerdos de la tragedia que asoló a su familia.

Así, ante nosotros se desplegará un enorme mapa bidimensional lleno de puertas de teletransporte (de acceso a mazmorras más alejadas) que requieren un número mínimo de cristales para poder ser cruzadas. Objetos estos que aparecen señalados en el mapa y que pronto descubrirás que quedan fuera de tu alcance hasta que no vayas adquiriendo parte del repertorio de poderes de Divine: doble salto, telequinesis, bolas de fuego... Habilidades que no tardan en llegar y que te permiten saltar ese abismo tan largo o destruir la clásica piedra que bloquea el camino.

Tan claro tiene el estudio español el estilo que ha querido imprimir a Red Goddes que el jugador se contagia de la misma clarividencia y nunca perderá ni medio minuto en intentar llegar hasta un saliente anormalmente alto o mover una decisiva plataforma que lleva hasta otro cristal. No pararemos de tomar notas mentales para volver a esos lugares una vez hayamos desbloqueado la evidente habilidad necesaria. Un sistema jugable que, sin embargo, no tiene la profundidad de otros títulos del género (actuales o no) ya que siempre iremos bastante de la mano, directamente hasta el cristal o habilidad que necesitamos, lo que puede defraudar en parte al sector más purista.

Y entre tanto "volver atrás" en los escenarios y tanto salto, en Red Goddes también hay lugar para la acción. Durante los primeros compases de la aventura, Divine accederá a sus dos alter ego: Furia y Miedo. Dos formas en las que puede transformarse a placer y que, además de tener un significado dentro de la misteriosa historia que nos cuenta Yanim Studios, le permitirán enfrentarse a las criaturas que pueblan su mente. Las diferencias entre ambas son mínimas y sólo el color de los enemigos dicta cual usar en cada momento: los rojos para Furia y los azules para Miedo. Un sistema de combate muy simple (con sólo puñetazo y gancho) y un pelín soso, que no aporta mucho a la experiencia ya que de lo único que tendremos que estar pendientes es de cambiar de color en el momento adecuado.

También podremos poseer a los enemigos durante unos breves segundos para luego hacerlos explotar, pero la simplicidad de los combates no dan para aprovechar esta prometedora habilidad. Aunque estas situaciones suelen ser bastante sencillas de superar, ocasionalmente se presentan reyertas donde la dificultad se dispara como un cohete y sin previo aviso, haciendo que mordamos el polvo de una forma bastante inesperada y repetitiva, lo hace que pensar que se debería haber modulado un poco mejor la curva de dificultad.

Mundo mental saltarín

Algo parecido pasa con la vena plataformera en Red Goddes. En general el avanzar se hace de una forma fluida y podremos desplazarnos por el amplio mapa con agilidad, con escenarios que requieren de cierta habilidad y el uso coordinado de nuestras habilidades. Eso sí, hay secciones más desafiantes donde la dificultad sube muchos enteros y donde todo será probar una y otra vez hasta que la cadena de pulsaciones de nuestro pad discurra con la suficiente velocidad y precisión como para llegar hasta suelo firme y seguro. Lo que no es de recibo es que ciertas secciones rayen lo frustrante porque los checkpoints están situados de forma que penalizan demasiado el fallo.

A ello hay que sumar ciertas imperfecciones en el control, con acciones que no se ejecutan en el momento que deberían o alguna caída en la tasa de frames por sorpresa que hacen que sea imposible llegar hasta la plataforma de turno. No nos malinterpretéis, Red Goddess: Inner world es un juego bastante asequible el 80% del tiempo, pero el 20% restante roza peligrosamente la frustración.

Por supuesto, y como dictan los cánones de este tipo de juegos, también hay lugar para usar el coco. La planificación a la hora de saltar y pulsar interruptores en algunas zonas para seguir avanzando le imprimen variedad y es muy de agradecer. En estas zonas, los poderes menos ofensivos son los que toman el protagonismo (telekineses y proyectiles) con plataformas que desplazar y bloques que destruir. Un elaborado diseño de obstáculos que siempre pican lo suficiente para seguir intentándolo.

Estilo y carácter

Todo el conjunto rezuma buen gusto y amor por el detalle. El bagaje en el campo de la animación de muchos de los miembros el estudio se nota en el original diseño de escenarios y personajes y en el colorido que impregna todo el mundo mental de Divine. Usando el motor Unreal Engine 4, Red Goddess nos regala la vista con bonitos efectos de partículas y de profundidad de campo, coloreados todos con intensas tonalidades. Obviamente no consigue sacarle todo el potencial a tan bestial motor y hay ciertos problemillas técnicos aquí y allá, como alguna caída de frames o el bloqueo de ciertas animaciones. Defectos estos que se han visto muy mejorados, junto con los tiempos de carga tras nuestras numerosísimas muertes, con el parche lanzado el mismo día de puesta a la venta. En general un apartado visual bastante pulido y con mucho carisma.

Lo mismo se puede decir de la parcela sonora donde las melodías de tono suave envuelven la acción sin pecar nunca de repetitivas o machaconas. Todo un acierto pero que se ve empañado por unas voces y textos... en perfecto inglés. Sabemos que la elección del idioma universal es señal de las miras globales de que esl estudio español tiene para su Red Goddess, pero resulta inentendible que, al menos, no traiga la opción de mostrar los textos en castellano.



Red Goddess es un título que da una muestra del potencial de los estudios españoles, por pequeños que sean. Un juego con las ideas muy claras y con unos horizontes bien delimitados que ofrece unas 10 horas muy entretenidas, con un nivel de desafío bastante alto y una historia con un carácter muy personal y misterioso. Peca de no profundizar más en ciertas vertiente,s como el combate o la exploración, pero ofrece un estupendo rato a cambio de 15 euros (13,50 si eres miembro de PS Plus). Un título con personalidad que deja buen sabor de boca y muy recomendable para los fans de este veterano género y que tengan una PS4. Los usuarios del resto de plataformas (Xbox One, PC, PS Vita y Wii U) deberán esperar algunos meses más.

Valoración

Un título que recoge fórmulas ya contrastadas y que funcionan la mayor parte del tiempo muy bien. Muy entretenido y variado, gustará a los fans del género si saben perdonarle algún defectillo.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El estilo visual y algunas sorpresas de la historia.

Lo peor

Picos de dificultad inesperados y algunos defectos técnicos leves. Sólo está en inglés.

Lecturas recomendadas