Análisis

Análisis de Soul Sacrifice para PS Vita

Por Mercedes López
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Mientras que Capcom sigue negándole a Vita un nuevo Monster Hunter, Soul Sacrifice viene a llenar su hueco con una historia de magia y brujería que apuesta por una fórmula similar… pero al mismo tiempo muy, muy diferente.

Keiji Inafune, el exdirectivo de Capcom e impulsor de algunos de sus iconos (como Megaman, Onimusha o Dead Rising) rubrica uno de los desarrollos más atractivos de la portátil, que ha sido desarrollado entre su estudio comcept y el estudio Japan de Sony. ¿El objetivo? Llenar el hueco que ha dejado en las consolas de Sony la ausencia de Monster Hunter, que actualmente Capcom se ha llevado a Nintendo 3DS. ¿El resultado? Veámoslo…

Soul Sacrifice comparte con la exitosa saga de Capcom una base similar, es decir, ambos ofrecen partidas para hasta 4 jugadores ad-hoc (y en Soul Sacrifice, también online), combates contra gigantescos jefes que no caben en la pantalla, la posibilidad de conseguir objetos para mejorar nuestro equipo… una serie de similitudes que se diluyen al transportarnos a un universo radicalmente distinto, en el que la historia, por fin, importa.

Una oscura historia de magia y brujería

Esta nueva aventura para Vita nos lleva a un universo ficticio en el que el mal uso de la magia se paga con la vida. Todo aquél que utiliza la magia con un mal fin, se acaba transformando en monstruo y los hechiceros son los únicos capaces de erradicar a estos monstruos. Nosotros asumimos el papel de un prisionero de Magusar, el hechicero más implacable y despiadado, poco antes de que nos ejecute.

Pero tenemos una última oportunidad de salvarnos. En nuestra celda encontraremos a Librom, un parlanchín diario que nos ofrecerá una alternativa: revivir los hechos de sus páginas para mejorar nuestra condición de mago y así poder enfrentarnos a Magusar y recuperar la libertad. De este modo, nos zambulliremos en sus páginas para convertirnos en el hechicero definitivo a través de un largo viaje repleto de acción.

Esta es solo la primera de las diferencias con Monster Hunter: la historia, y la forma de contarla a través de las páginas del libro, tiene infinitamente más peso que en Monster Hunter. En ella conocemos a todo tipo de personajes, desde otros magos que a priori pueden parecer “malos” pero que, tras bucear en su historia, descubriremos que lo hacen por un buen fin. Es solo un ejemplo, pero descubriremos los “orígenes” de todo tipo de monstruos, desde arpías hasta el propio Kraken.

Todo ello con un poso de melancolía, tristeza y dureza que le confiere un tono único. Incluso el propio comienzo del “libro”, que nos cuenta como nos convertimos en hechicero, es una historia de amor con un cruel final (algo que se ha podido comprobar ya en la larga demo que Sony puso a disposición de todos hace un par de semanas). Pero no diremos más por no reventar las sorpresas a nadie. La historia y la forma de narrarla es uno de sus múltiples encantos, pero no el único.

Las páginas del libro muestran desde textos a escenas animadas, ofreciendo así una puesta en escena única, que se ve reforzada por las intromisiones de Librom (quien amplía la información sobre la historia) o incluso nos regala algunas situaciones graciosas: toca el panel trasero o la pantalla para tirar el libro bocarriba o bocabajo y podrás escuchar las amenazas y quejas de Librom... en perfecto inglés, aunque subtitulado al castellano.

Vive tu aventura dentro de un libro

Así, como cualquier libro de verdad, Librom está estructurado en diversos apartados y capítulos. En “Crónica Demente” se encuentran todas las misiones, estructuradas en diversos capítulos, como el que nos narra el proceso de “Ordalia” (o rito para convertirnos en hechiceros); “Dentro de Avalon”, que nos ofrece misiones genéricas encomendadas el órgano máximo de los hechiceros (y que nos permitirá conocer a otros hechiceros de lo más variopinto) o el apartado de “Magusar”, en el que conoceremos los orígenes del letal hechicero…

No todas estas misiones están disponibles inicialmente, pero al superar algunas iremos desbloqueando otros capítulos o las posteriores. Y eso no es lo único que ofrece Librom: también tiene otros apartados como “Retrato”, en el que podemos configurar desde el aspecto al equipo y acompañantes de nuestro hechicero o “Saber”, que no es otra cosa que una gran base de datos con toda la información sobre lugares, monstruos, hechizos, sellos… y mucho más.

Una vez seleccionada la misión, la mecánica siempre es la misma: o acabar con un número determinado de enemigos, un enemigo final o encontrar fragmentos que nos permitan recomponer una página olvidada. Y ese es uno de los puntos flojos de Soul Sacrifice, que no hay demasiada variedad ni de misiones, ni de enemigos. Habrás superado las 50 primeras misiones (todas muy parecidas) y habrás visto solo 5 ó 6 tipos de enemigos con variaciones (de fuego, hiedra…), sin contar los mid-bosses ni los jefes finales.

Una ofrenda para combatir al enemigo

Para derrotar a todas estas criaturas, al menos contamos con un sistema de combate original, basado en las ofrendas u objetos que podemos recoger del entorno o al terminar las misiones. Estas ofrendas nos permiten utilizar huesos, ramas, raíces, huevos, semillas y otros objetos en combate (unos son de ataque, algunos defensivos y otros curativos) pero todos tienen una limitación: todos tienen un número determinado de usos, tras el cual se rompen y quedan inutilizados.

Así pues, al entrar en una misión podemos llevar hasta 6 ofrendas, en dos grupos de 3 que alternamos pulsando R. Cada ofrenda está asociada a uno de los botones frontales (Cuadrado, Triángulo y Círculo), mientras que con X corremos y esquivamos. Así, alternar entre las ofrendas durante el combate para evitar que se rompan, buscar ítems en los escenarios para regenerar las que llevamos, ampliar nuestro repertorio de ofrendas o conseguir algunas con un único uso, es la clave de los combates.

Estas ofrendas se regeneran automáticamente al cumplir las misiones, aunque también podemos potenciarlas al mezclar dos o más iguales (se van añadiendo estrellas para indicar el nivel de mejora) o incluso podemos fusionar dos distintas para crear nuevas ofrendas. En total, hay más de 300 objetos distintos, por lo que recursos ofensivos y defensivos hay más que de sobra, aunque verlos todos requere mucho tiempo.

Volviendo a las misiones, pueden durar desde menos de 3 minutos a más de 15, dependiendo del enemigo al que nos enfrentemos, las ofrendas que llevemos y los aliados que nos acompañen (hasta un máximo de 2). Este último es otro de los problemas del juego: en ocasiones usarán hechizos y ataques que nos darán a nosotros más que al enemigo, cortando nuestros combos y alargando los combates más de la cuenta. Esto incluso pasa a la hora de jugar online…

Un sacrificio por el bien común

El sistema de combate también introduce otras novedades, como un sistema de sellos para potenciar ciertas habilidades o, lo más importante, los sacrificios: al eliminar a cualquier enemigo, éste quedará tendido en el suelo y podremos salvarlo o sacrificarlo, lo que hará nuestro personaje vaya subiendo de nivel en vitalidad o ataque, respectivamente. Además, al salvar a determinados enemigos, estos se unirán a nuestro equipo, lo que nos permitirá elegirlos al entrar en las misiones. Algunos están más orientados al ataque, otros a la sanación… así que ojo a quien te acompaña.

Estos sacrificios y salvaciones también se dan dentro de nuestro equipo de hechiceros: si un compañero cae, podemos sacrificarlo para conseguir un ataque demoledor o un aumento de poder, o podemos sanarlo para que vuelva a luchar a nuestro lado. Pero si caemos nosotros, podemos pedir que nos curen o que nos sacrifiquen (o incluso sacrificarnos sin nosotros pedirlo).

Si somos sacrificados, la partida no termina, ni mucho menos. Al estilo Demon’s Souls seguimos jugando como un fantasma y tocando la pantalla táctil podemos potenciar a nuestros aliados o debilitar a los enemigos, obteniendo también suculentas recompensas si nuestros compañeros terminan la misión (jugando online pasa lo mismo). Estas recompensas del tipo “Martir” suelen dejar mejores objetos, por lo que a veces merece la pena morir por los demás…

Los sacrificios no terminan, ni mucho menos aquí. Si nuestra vida desciende por debajo de un determinado nivel, también podemos recurrir a los llamados ritos negros y sacrificar partes de nuestro cuerpo, como la piel, la columna vertebral o la visión. Basta con tocar el sello de la parte inferior izquierda y estos sacrificios nos proporcionarán un ataque mucho más demoledor o un arma más dañina, aunque en contrapartida reducen algunas de nuestras características, como que la defensa, a la mitad.

Los daños de los ritos negros pueden ser revocados, como el deterioro de las ofrendas, recogiendo las lágrimas que Librom suelta por uno de sus ojos. Basta con salir de las páginas del libro cada cierto tiempo para recogerlas. No son excesivamente abundantes, pero lo justo para limitar que seamos descuidados y tiremos de ritos negros u ofrendas a lo bestia, algo que le va muy bien al juego.

¿Pero jugar es un sacrificio o no?

Y ahora os preguntaréis, ¿pero todo esto es divertido? La respuesta es un rotundo sí. Por un lado, la historia y la forma de contarla pica a lo bestia, y tanto estéticamente como argumentalmente tiene destellos de calidad y una personalidad propia. Siempre querrás conocer nuevos detalles sobre tus acompañantes, de Magusar e incluso sobre el pasado de los monstruos, que encierran algunas historias realmente bellas y tristes.

Por su parte, las batallas son ágiles, rápidas y hay de diversa duración, tirando a breves. Eso es algo que estaba peor calibrado en Monster Hunter, donde principalmente las misiones iniciales estaban pensadas para unos pocos minutos. Eso no quita que los duelos más avanzados y contra enemigos finales duren más, pero aquí todo está más “concentrado”. Los escenarios son más pequeños, no hay tiempos de carga y todo es más directo, más al grano que en el juego de Capcom, algo que algunos agradecerán y otros quizá no.

El modo online, en la versión de review, aún no está activo, pero por lo que jugamos con la versión japonesa y la demo, cobra especial sentido en las batallas contra los jefes finales. El resto del juego se puede pasar sin excesivas dificultades, pero entre los fallos de la IA y la elevada dificultad en ocasiones, harán que acudas al modo online en busca de ayuda frente a los momentos más complicados.

Eso sí, un jugador medianamente diestro, con las ofrendas evolucionadas y con los acompañantes manejados por la CPU adecuados puede superar la aventura completa sin tocar el modo online en unas 25 horas, una campaña cuando menos duradera. Y si tenemos en cuenta que hay en camino DLC gratuito, pues la duración se incrementa, sin olvidar que descubrir todos sus secretos (combinaciones de ofrendas que podemos realizar, atuendos a desbloquear…) también proporcionará muchas horas de diversión.

Y eso por no hablar de la parcela técnica: los modelos de los enemigos son brillantes, como las animaciones, los escenarios correctos (algunos tienen partes que podemos destruir) y la ambientación sonora brillante, con mención especial para la banda sonora, que tiene algunos cortes realmente sobresalientes, como son por regla general los efectos.

Por todo esto, Soul Sacrifice es un juego de acción que gustará a los que busquen algo del estilo de Monster Hunter, aunque resulta más dinámico, con una historia más trabajada y un montón de ideas y elementos propios, aunque en contrapartida, resulta bastante más repetitivo, con escenarios más pequeños que en el juego de Capcom y con fallos serios en la IA de los aliados… aunque una vez lo pruebes, nada de esto impedirá que te enganche.

Valoración

Un gran juego de acción, en la línea de Monster Hunter, pero que vuelca sus esfuerzos en contar una historia de fondo e introducir un sistema de combate y mecánicas de juego originales. Lástima que no sea un poco más variado en todos los sentidos...

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La historia y la forma de contarla, campaña duradera, combate divertido y mecánicas originales.

Lo peor

Repetición de tipo de misiones y enemigos, fallos en la IA, voces en inglés.

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