Análisis

Análisis de Watch Dogs

Por David Martínez
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Versión comentada: PS4

El análisis de Watch Dogs llega precedido de una gran expectativa. El juego de Ubisoft ha pasado por retrasos, "bajones" gráficos, análisis filtrados... una historia tan complicada y emocionante como la propia aventura de Aiden Pearce en las calles de Chicago. Pero, ¿he merecido la pena tanta expectación? ¿Será por fin éste el sandbox que defina a la nueva generación de consolas?  

ACTUALIZADO 31/5/2014: No dejéis de ver nuestra infografía en que comparamos el tamaño de la ciudad en Watch Dogs con otros sandbox.

Una nueva especie ha invadido las calles de Chicago: los hackers. Los protagonistas de Watch Dogs son estos expertos en sistemas informáticos, capaces de utilizar sus teléfonos para interferir con la ciudad (a través del sistema operativo CTOS) y para robar información -y fondos- de los demás ciudadanos. Pero no todos están llevado por la ambición. Aiden Pearce, el protagonista del juego, utiliza estas habilidades para imponer justicia en los bajos fondos. Ubisoft parte de esta premisa para ofrecernos un "sandbox" enorme, con una campaña de más de 20 horas, que se divide en 5 actos y 40 misiones y que alterna fases de conducción (al volante de coches, motos o lanchas) tiroteos, con un sistema de cobertura automática, y fases de infiltración. Si os preguntáis por el tamaño de la ciudad, aquí os mostramos un gameplay con el tamaño de Chicago en Watch Dogs.

Hackeando la ciudad de Chicago

Las posibilidades de Pearce no acaban ahí. Al igual que los protagonistas de Assassin´s Creed, Aiden es capaz de ejecutar movimientos de "free running" con sólo presionar un botón, y así sortear obstáculos de manera fluida. Además, su teléfono le permite intervenir todo tipo de dispositivos electrónicos. La mecánica de hackeo es muy sencilla: apuntamos con nuestro cursor a bolardos, semáforos y tuberías, y presionamos un botón para activarlos. Así convertimos el mobiliario urbano en obstáculos para nuestros perseguidores (o protecciones con las que ocultarnos) con la única limitación de la batería de nuestro smartphone. Podéis comprobarlo en el gameplay comentado de los primeros niveles.

También podemos tomar el control de las cámaras de seguridad y, a su vez, piratear dispositivos desde ellas. Durante los primeros compases del juego tenemos la sensación de ser los auténticos dueños de la ciudad, pero a medida que avanzamos y las situaciones se repiten, el hackeo se convierte en algo más bien rutinario. En algunas misiones, tenemos que saltar los cortafuegos impuestos por algún programador rival, pero esto se limita a unos puzles bastante sencillos y no le otorga más profundidad.  

Por el contrario, al escanear a todos los transeúntes, descubrimos datos de su vida privada, que están interrelacionados y sí nos dan la sensación de dominar este inframundo. Aunque el argumento principal es bastante simple (y previsible) todas estas historias secundarias consiguen atraparnos, y nos animan a explorar más allá de la campaña. Y por supuesto, cuanto más profundizamos en el juego, mejor será nuestra reputación y también aumentará nuestra experiencia (podemos alcanzar 50 niveles y abrir nuevas habilidades a ravés de un árbol dividido en hackeo, combate, conducción, creación de objetos...)  

Las posibilidades se multiplican

Además de la campaña, Watch Dogs cuenta con muchos modos adicionales. Algunos están tomados de otros títulos, como coleccionar objetos o grabaciones (que completan la historia principal) pero también encontramos minijuegos de lo más variado. Podemos probar suerte en partidas de póker, ajedrez o un original juego de beber, pero lo mejor son las experiencias virtuales: pilotar un tanque-araña por la ciudad enfrentándonos a la policía, jugar una especia de Carmaggedon en que hay que atropellar demonios, infiltrarnos en zonas oscuras custodiadas por robots... y participar en guiños a juegos clásicos, con diseños pixelados.

Todos estos minijuegos se acceden desde nuestro terminal, siempre que no estemos inmersos en una misión, y cuentan con su propio sistema de progresión y árbol de habilidades, lo que multiplica considerablemente la duración del juego.

Los modos multijugador

Watch Dogs cuenta con modos multijugador integrados en el desarrollo; esto significa que no hace falta salir al menú, ni detener el juego, sino que podemos acceder al online en cualquier momento, siempre que no estemos inmersos en uno de los niveles de la campaña. Basta con aceptar la invitación de otro jugador o crear nuestra propia partida. Este modo soporta hasta 8 jugadores simultáneos y nos permite participar en seis tipos de misiones, bastante sencillos. Hay carreras (en moto o en coche) atravesando "checkpoints" por toda la ciudad, juegos de espionaje en que debemos seguir a un hacker rival sin que nos localice, "free roaming" para novernos con nuestros amigos por Chicago y contratos (lo más entretenido) en que competimos para conseguir un archivo "por todos los medios disponibles". En general estos modos resultan entretenidos y nos permiten ganar experiencia para el modo principal, pero carecen de profundidad. Aquí podéis ver de nuevo el vídeo del modo multijugador de Watch Dogs.

La aplicación CTOS Mobile, que podemos descargar de forma gratuíta en nuestro teléfono o tablet, se integra dentro de los modos multijugador -el jugador de la consola debe llegar a un punto determinado del mapa y el del tablet debe evitarlo mediante trampas y patrullas de la policía- y podéis saber más sobre él en el avance de CTOS Mobile que publicamos hace unas semanas. 

Tecnología entre generaciones

Como ya hemos mencionado antes, el apartado técnico es uno de los aspectos más polémicos de Watch Dogs. Conviene recalcar que la impresión general es buena, y que la ciudad de Chicago es muy grande, con distritos perfectamente diferenciados y mucha "vida". Pero el juego de Ubisoft es bastante irregular; mientras que la iluminación nocturna y los efectos de lluvia son excelentes, la recreación de los interiores es muy pobre, con texturas planas y objetos poco detallados. Las animaciones de Pearce son muy elaboradas y encajan bien en el escenario, pero los enemigos no pueden presumir de lo mismo, y en muchas ocasiones nos los encontramos moviéndose como robots, también por culpa de la I.A. En lo que respecta a los modelos, algunos personajes son perfectos, como T-Bone o Clara, mientras que el propio Aiden o su hermana Nicky no sorprenden. 

La versión que hemos probado, en PS4, también nos ha impresionado por los efectos de partículas, el agua y la iluminación natural en la salida y la puesta de sol: un conjunto de detalles menores que, sumados, dejan una buena impresión. Y a todo esto debemos añadir un gran doblaje al castellano y una banda sonora de temas licenciados (que también podemos cargar a partir de una lista de reproducción propia).

Víctima de su propio éxito

Watch Dogs es una aventura entretenida, profunda y bien ambientada, y sin embargo nos ha dejado con ganas de más. Aparte de algunos fallos técnicos y de diseño (con un desarrollo muy repetitivo en las misiones de la campaña, y muy pocas innovaciones en general) no cosigue transmitir esa sensación de que podemos hackear la ciudad, sino que queda como una anécdota. Y lo mismo ocurre con la posibilidad de crear nuestros propios objetos, o la habilidad para concentrarnos y ralentizar el tiempo. Por otro lado, al juego tampoco le ha ayudado demasiado toda esa reputación creada antes del lanzamiento -con expectativas que no se han cumplido-. Dejando de lado estas consideraciones, se trata de un sandbox muy notable, largo y repleto de extras. Podéis saber más sobre el futuro de esta franquicia en nuestra entrevista a Thomas Geffroyd, Brand Director de Watch Dogs. 

Valoración

Un sandbox largo y bien ambientado, pero un apartado técnico a medio camino entre generaciones y la repetición de misiones le impiden alcanzar el sobresaliente.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La ciudad de Chicago, y la posibilidad de espiar a sus habitantes.

Lo peor

Misiones repetitivas y algunas irregularidades técnicas.

Lecturas recomendadas