Análisis

Análisis de Yaiba Ninja Gaiden Z

Por David Martínez
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Versión comentada: PS3

La saga Ninja Gaiden necesitaba un cambio después de su tercera entrega. No bastaba con un nuevo personaje y una estética "cartoon" (aún conservando la brutalidad de los ataques). Ahora acompañamos a un nuevo protagonista, Yaiba, que quiere vengarse de Ryu Hayabusa. 

Los dos primeros Ninja Gaiden, que aparecieron en Xbox, PS3 y PS Vita todavía  representan lo mejor del género "hack and slash" (combates frenéticos en tercera persona contra centenares de enemigos). Sin embargo, con la salida de Tomonobu Itagaki del Team Ninja, la saga había perdido parte de su empuje. Yaiba Ninja Gaiden Z supone un cambio radical: Keiji Inafune (responsable de Megaman, Dead Rising y Lost Planet entre otros) se pone al frente del equipo para ofrecernos su visión del género, un estilo más desenfadado -pero igualmente sangriento- en que los enemigos humanos dejan paso a una horda de zombis, y la estética realista se transforma en un estilo animado, que recuerda a lo visto en animes como Afro Samurai. El resultado no es perfecto, pero es sufciciente para satisfacer a los fans del género. Y lo que sí conserva, ya os lo advertimos, es una dificultad endiablada que nos ha hecho proferir todo tipo de maldiciones frente a la consola... y eso que se supone que los ninjas son asesinos silenciosos. Si queréis ver los primeros compases del juego en movimiento, no os perdáis nuestro gameplay comentado. 

Un nuevo protagonista, una nueva guerra

Esta vez controlamos a Yaiba, un shinobi que se enfrentó a Ryu Hayabusa dos semanas antes de los hechos que se narran en el juego. En un intenso combate, que podemos ver en la intro, Yaiba pierde un brazo y un ojo, además de su espada. Por suerte, una misteriosa organización es capaz de sustituir estos miembros por implantes cibernéticos, lo que le otorga poderes adicionales para perseguir a su rival. Lo malo es que para seguir su pista, debe abrirse paso por siete escenarios plagados de zombis (unas ocho horas de juego para ls más hábiles). Estos muertos vivientes recuerdan bastante a lo que vimos en Lollipop Chainsaw. Además de los "caminantes" comunes, hay zombis eleéctricos, tóxicos, cargados de explosivos... y un puñado de jefes que nos van a poner las cosas muy difíciles.

El sistema de combate es clave. Yaiba puede utilizar tres armas: su katana, el puño cibernético y un mangual (una espada látigo similar a la que porta Ivy Valentine en  Soul Calibur) que dan lugar a infinidad de combos, y puede ejecutar a los enemigos, como si fuera un QTE, para recuperar energía. Contamos con un bloqueo, presionando R1, que nos permite devolver los golpes si se utiliza en el momento adecuado. Y a medida que avanzamos, aprendemos a utilizar a los zombis como arma: un par de brazos se convierten en nunchakos, una columna vertebral es un látigo... y podemos lanzar a cualquier enemigo como proyectil. Cuando dominamos esta forma de pelear, las sensaciones son muy buenas. 

Por otra parte, las habilidades ninja de Yaiba están bastante limitadas. El sistema de navegación por los escenarios (corriendo por las paredes y balanceándose con un garfio) no es libre, sino que se ejecuta con movimientos prefijados. Es uno de los "puntos oscuros" del juego, ya que todas estas secuencias plataformeras se acaban superando mediante ensayo y error. Podría parecer que el diseño de los niveles es "soso"... hasta que llegamos a los últimos tres escenarios (en particular el enfrentamiento contra Ryu) y la diversión se dispara. Preparáos para repetir los combates una y otra vez, pero disfrutándolos al máximo (y poniendo a prueba vuestras habilidades).

Estética animada en un desarrollo "serio"

Como ocurre en Dead Rising, los combates son muy sangrientos (y también tienen algún detalle "picante") lo que hace que contraste la estética "toon shading". Si bien, esto no oculta algunos defectos gráficos, por culpa de un motor gráfico -Unreal engine 3- que no está bien aprovechado. Las animaciones de los enemigos son "reguleras" y la cámara (que podemos colocar en dos posiciones) no siempre se coloca en el mejor lugar. Las secuencias entre niveles están narradas con viñetas y con voz en off (en inglés) aunque el argumento es bastante previsible.

Y dejamos para el final una sorpresa... sólo para valientes. Si conseguís acabar el juego (lo que os va a costar sangre, sudor y lágrimas) vais a disfrutar de unos extras muy jugosos. Podemos repetir la aventura con otros personajes, como Beck (el protagonista de Mighty No.9) y los trajes de Kabuki o colegiala (si, habéis leído bien). Pero sobre todo, desbloqueamos un modo adicional, clásico, que se desarrolla como un "side scroller" es decir, un clásico de avance horizontal. ¿Creíais que Yaiba era difícil? Pues esto sí que es un auténtico desafío. La barra de energía tiene el diseño tradicional, para recuperar vida hay que recoger botiquines y hay enemigos capaces de acabar con Yaiba de un golpe. Lo bueno es que está lleno de guiños como las pantallas pixeladas o la tipografía 8 bit. ¡Incluso hay una pantalla para continuar con cuenta atrás!

Valoración

Una reinvención de la saga que no alcanza la maestría de los dos primeros (ni de los clásicos de NES) pero sabe incorporar un gran sistema de combate con una estética arriesgada y sentido del humor. El apartado técnico se queda corto.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El sentido del humor, la velocidad de los combates y la estática de los comics.

Lo peor

Gráficos "justitos" y un nivel de dificultad disparado. Las fases "plataformeras".

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