Análisis

Cine de superhéroes: Crítica de Batman de Tim Burton

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE Batman - 1989 - DIRIGIDA POR Tim Burton - PROTAGONIZADA POR Jack Nicholson, Michael Keaton, Kim Basinger, Robert Wuhl, Jack Palance y Michael Gough. ARGUMENTO: La ciudad de Gotham vive bajo la amenaza del crimen organizado, que recibe ayuda de algunos policias corruptos. Mientras, dos periodistas tratan de averiguar información sobre un misterioso hombre disfrazado de murciélago que combate por su cuenta la delincuencia, al que se conoce como Batman. Tras un encuentro de este con Jack Napier, uno de los mafiosos más temidos, Napier sufre un terrible accidente que lo desfigura completamente. Al poco se convertirá en el Joker, y Gotham comenzará a sufrir la peor de sus pesadillas.

Antes de empezar con las seis películas de Batman, una premisa: aunque resulta tentador, no voy a entrar en comparaciones entre la primera saga y la más reciente de Christopher Nolan. Son películas de épocas muy diferentes entre las cuales han cambiado desde la tecnología hasta el enfoque de las películas de superhéroes. Me parecería injusto además de sinsentido.

Dicho esto, vamos con la primera. Nos remontamos a 1989. Y lo primero que hay que tener en cuenta al ver esta primera aproximación al Caballero Oscuro es que este no es Batman, así, sin apellidos. Este es "el Batman de Tim Burton". Con todo lo que eso conlleva, para bien y -si no para mal-  digamos que para advertencia de los que pensamos que a veces Burton se pierde tanto en sus universos (e idas de olla) que desvaría hasta límites insospechados.

La irrupción de Batman en la gran pantalla a finales de los 80 fue todo un acontecimiento. Tened en cuenta que en aquel momento el único superhéroe que había sido llevado a la pantalla con aires de superprodución fue el Superman de Richard Donner y Christopher Reeve (otro héroe, por cierto, de DC Comics y también con Warner detrás), con extraordinario éxito, todo sea dicho (aunque solo en las dos primeras, eso sí). De hecho tan solo dos años antes de este Batman se había estrenado Superman IV, la última de aquella saga, que fue un fracaso aún mayor que la anterior y dejó al personal con ganas de nuevas propuestas comiqueras con enjundia.

Tim Burton era aún un semi-desconocido director, que había sorprendido con una par de cortos (Vincent y Frankieweenie)- en los que sentaba las bases de su particular forma de ver el cine (y la vida)- y dos películas, La gran aventura de Pee Wee y Beetlejuice, que tuvieron un razonable éxito. El proyecto y el guión de Batman -cuyas apariciones en pantalla hasta el momento se habían limitado a seriales de TV y una película de 1966 basada en ellos- estuvo dando interminables vueltas en los 80 hasta que Warner dio luz verde con una apuesta decidida por el prometedor y original estilo de Burton.  Por supuesto, también se encargó de realizar una promoción descomunal, con un trailer de 90 segundos que se convirtió ya en un éxito en si mismo (la gente pagaba la entrada del cine, fuera la película que fuera, solo para verlo). Y, para garantizar aún más el éxito en taquila, se aseguró la participación en el reparto de Jack Nicholson como el Joker (que decidió a aceptar cuando se enteró de que también le habían ofrecido el papel a Robin Williams, que se agarró un cabreo considerable con Warner por la jugada) y de la "sex symbol" de la época, Kim Basinger, que venía de elevar la temperatura terraquea unos cuantos grados tras sus tórridas escenas en Nueve Semanas y Media.

The Joker

La elección de un divo como Jack Nicholson unida al particularísmo enfoque de Burton nos da la primera clave de la película: el verdadero protagonista absoluto del film es The Joker (sin duda un personaje infinitamente más atractivo para Burton) y Batman es, para ser sinceros, un secundario. No en vano Nicholson aparece el primero en los títulos de crédito, se dice que se embolsó más de 60 millones de dólares (entre sueldo y derechos de taquila y merchandising) y durante todo el metraje transmite que hace lo que le viene en gana, en una interpretación tan arrebatadora como exageradamante histriónica. De hecho, se cuentan más cosas sobre el origen del Joker y su personalidad que del propio Batman, de quien apenas vemos la famosa escena del asesinato de sus padres sin que se aporte ninguna información de cómo acaba conviertiéndose en Batman adquieriendo esas sensacionales habilidades tecnológicas y de combate.

Y he aquí otro de los elementos clave del film: la elección, impulsada y defendida por Burton, de Michael Keaton (que había sido el protagonista de Beetlejuice) como el Caballero Oscuro. Empiezo con una apreciación personal (que para eso es mi crítica, digo yo): Keaton no me gusta como Bruce Wayne (ojo, no como Batman). Ni me gustó cuando vi la película en su momento en el cine, ni me ha gustado ahora al revisarla para esta crítica. Aceptando que hace un trabajo digno, no me gusta su aspecto ni me seduce ese aire exageradamente despistado y tímido (incluso con tartamudeo). Al igual que yo pensaron cientos de miles de fans de los comics que inundaron de cartas las oficinas de Warner, y los propios productores, que se las tuvieron tiesas con el director. Como Burton explicó, la intención era clara: construir un Bruce Wayne que fuera la absoluta antístesis de Batman, poco corpulento, casi enclenque, con la personalidad de un millonario excéntrico y blandengue.  

Con estos mimbres, la pelicula -con una mezcla de tono policiaco y la esencia de las historietas de superhéroes (el bien contra el mal)- se desarrolla bajo un argumento cuya clave es el enfrentamiento de dos personajes extravagantes y atormentados, un par de freaks disfrazados y con doble personalidad que, en una reflexión muy bien traida en el guión, se "auto-gestan" y retroalimentan, dentro de una ambientación oscura y gótica, con una Gotham City maravillosamente recreada (sin duda uno de los grandes logros de la película) en un trabajo que incluso fue premiado con un Oscar.

Keaton funciona mucho mejor como Batman, cambiando el tono de voz y con una indumentaria que se olvida de las mallas y los calzones y se convierte en una poderosa armadura de color negro perfectamente apropiada para el personaje. Burton juega con admirable habilidad con la sorpresa que supone la aparición de los diferentes Gadgets y vehículos de Batman -especialmente acertado y espectacular en el Batmovil, más forzado en el Batwing- e impregna las apariciones del héroe con un acertado aire misterioso y tenebroso.

Y, cómo no, el director empapa todo el film con su inconfundible sello, irreverente y gamberro, capaz de mostrar una escena macabra e inmediatamente contar un chiste, con un constante humor negro (negrísimo a veces...) que de repente pasa a ser ingenuo y casi tontorrón, y bajo el que Jack "The Joker" se mueve como pez en el agua, haciéndose dueño de la mayor parte de las escenas, a veces algo cargante, pero otras muchas deslumbrante y con gags realmente divertidos. Algunos elementos de la historia (como el "arma" de asesinar masiva que usa el Jocker para aterrorizar Gotham) rozan intencionadamente el disparate, y la película se balancea entre la seriedad y el dislate, en un arriesgado equilibrio del que Burton sale airoso sin que  en ningún momento el asunto se le vaya de las manos.

Tan elaborado es el cocktail que incluso los números musicales con las canciones de Prince (sin duda incluidas en aras de la comercialidad del film) encajan con sorprendente naturalidad (dentro de los que cabe, estamos en los 80, que no se os olvide) en otra contraposición ante la más seria, excelente, sólida y perfectamente adecuada banda sonora de Danny Elfman (un habitual de Burton y de películas de superhéroes), que fue premiada con un Grammy.

También el elenco de personajes secundarios funciona con solvencia, empezando con una Kim Basinger que le coge muy bien el tono a la "chica del héroe", siguiendo por la breve pero estelar aparición del gran Jack Palance y, por supuesto, sin olvidar la perfecta interpretación de Michale Gough como el  impecable y fiel mayordomo inglés Alfred.

La película fue todo un éxito aquel año (solo superada en taquilla por Indiana Jones y la última cruzada) y desato la fiebre de la Batmania, que supuso un negocio ingente para todos los implicados.

Aún hoy, nada menos que 25 años después, resulta una película atractiva y entretenida por muchas razones. Irregular, sí, hiperbolizada, sin duda, pero muy orginal y extraordinariamiente valiente en su acercamiento al héroe, y con un personalismo muy positivo por parte de sus principales artífices, Tim Burton y Jack Nicholson, que al fin y al cabo entendieron -a su manera- desde un primer momento que esto no era sino la adaptación a la gran pantalla del comic protagonizado por un tío vestido de murciélago que se enfrenta a otro disfrazado de payaso.

Más héroes aguardan en la noche

Y aquí comienza nuestra particular Batmanía. Dentro de nuestro especial de cine de superhéroes veréis las críticas del resto de las películas del hombre murciélago así como de otros personajes adictos al disfraz y a combatir el crimen.

Valoración

Burton hace suya la historia, concede el protagonismo al Joker y nos lleva a través de una Gotham City oscura y barroca hacia una lucha entre el bien y el mal impregnada de grandes dosis de humor negro.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

El acercamiento original, personal y atrevido al universo Batman. La ambientación. El Joker

Lo peor

Michael Keaton como Bruce Wayne. Por momentos roza la autoparodia.

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