Análisis

Crítica de Pacific Rim

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Pacific Rim, la humanidad librará una batalla épica contra estos seres que emergen del Pacífico y contra los que solo pueden combatir los Jaegers, unas máquinas tan complejas como alucinantes controladas simultáneamente por dos pilotos mediante un puente neuronal.2013 - DIRIGIDA POR: Guillermo del Toro - PROTAGONIZADA POR: Charlie Hunnam, Diego Klattenhoff, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Burn Gorman, Max Martini, Robert Kazinsky, Clifton Collins Jr. y Ron Perlman. En cines a partir del 9 de agosto.

Aquellos que seáis fans incondicionales del sello de Guillermo del Toro por trabajos como El laberinto del fauno o la saga Hellboy vais a echarle de menos en esta historia porque poco queda de esa oscuridad tan propia del director mexicano en esta mastodóntica producción que enfrenta a la humanidad a una especie alienígena.

En Pacific Rim, Del Toro no apela sino al niño que hay dentro del espectador (y de sí mismo) y como tal hay que situarse ante la película para poder disfrutarla plenamente, sin exigirle demasiado a nivel argumental o de desarrollo de los personajes. Una vez que ya comprendes "cuál es el chip" que tienes que activar, todo lo que hay que hacer es dejarse llevar.

El empaque visual de la película es brutal, y, de hecho, ofrece momentos cinematográficos como nunca antes se han visto, los cuales harán la boca agua a los otakus y los fans de las grandes gestas fantásticas. Dicho de otro modo: si disfrutabas jugando con tus Transformers de pequeño y viendo Godzilla, tus sueños se harán realidad en la pantalla porque verás una lucha de titanes en todo su esplendor y con una variedad de puntos de vista alucinante. Baste decir que el rodaje se ha extendido durante casi seis meses y que el presupuesto es el más oneroso que ha tenido entre las manos el realizador, rozando los 200 millones de dólares.

Una rápida introducción nos pone al día de la situación: los primeros ataques, del todo inesperados, supusieron la devastación de San Francisco, Manila y Ciudad del Cabo, lo que llevó a todas las naciones a unirse frente al enemigo común creando el programa de defensa Jaeger. En suma, la idea era crear bestias para poder luchar contra otras bestias a las que dieron en llamar kaijus.

De estas enormes criaturas poco se sabía salvo que contra todo pronóstico habían emergido de las aguas del Océano Pacífico. Posteriormente fue descubriéndose su verdadero origen: una brecha dimensional. Su peligrosidad varía en función de su tamaño y su misión: los primeros en aparecer fueron los exploradores, luego los exterminadores y finalmente los inquilinos, que buscan apropiarse de nuestro planeta.


Mover un Jaeger implica un sobreesfuerzo descomunal, por lo que son necesarios dos pilotos: uno aporta su hemisferio derecho y otro el izquierdo. Y de esta forma, la humanidad comenzó a hacer frente a la amenaza. Sin embargo, el programa de defensa tenía sus fisuras como puso de manifiesto la derrota de la máquina conocida como Gipsy Danger y que se saldó con la vida de uno de los pilotos.

Finalmente y ante el paulatino declive de los Jaegers, se decide la construcción de muros de contención para tratar de frenar a los kaijus, pero Stacker Pentecost (Idris Elba), comandante en jefe del diluido proyecto de defensa, cree aún en la eficacia de la conjunción hombre-máquina y por ello deja su mejor ejemplar (el Gipsy Danger reconstruido) en manos de Raleigh (Charlie Hunnamel piloto superviviente) y Mako Mori (Rinko Kikuchi), una brillante novata con una cuenta pendiente desde su infancia. Algunas de las imágenes que recrean su trauma infantil recuerdan poderosamente a la película coreana The Host. Su misión desesperada será vencer a los kaijus tratando de dinamitar su conexión con la Tierra.


Entre las grandes bazas que juega Del Toro a su favor cabe destacar la fotografía de su tocayo Guillermo Navarro, uno de sus colaboradores habituales, que consigue planos definitivamente bellos en los enfrentamientos, aunque también hay que reprocharle que la práctica totalidad de ellos se produzcan en la oscuridad y en el agua o bajo la lluvia, abusando de uno de los artificios típicos para enmascarar las imágenes.

Aunque esto contribuye a darle textura a las criaturas, resta credibilidad a Pacific Rim, (justo al contrario de lo que sucede en Elysium, que discurre a plena luz del día en su mayor parte).

Original y arriesgada, aunque también mucho menos profunda de lo esperado, esta propuesta se dirige sin lugar a dudas al "epicentro friki" del corazón del espectador en uno de los homenajes más sentidos y mejor apuntalados a las películas de monstruos gigantes japoneses del género "kaiju eiga" y los mechas nipones que han incendiado nuestra imaginación en diversas piezas de anime.

Reconocemos al director en ese candor infantil llevado a su máximo esplendor así como en la incursión de Ron Perlman, el esmero puesto en el diseño de los Jaegers o algunas subtramas como la del tráfico de órganos kaijus, pero se nos pierde en algunos diálogos inconsistentes y en ciertos giros protagonizados por los científicos chiflados de turno, un dúo peculiar que a mí particularmente me saca de la película.

Valoración

Guillermo del Toro apela al niño que llevas dentro y, si te dejas atrapar por el épico combate de la humanidad contra los kaijus, disfrutarás como un enano.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El diseño de los jaegers, la clara influencia del mundo del anime y las conexiones neuronales.

Lo peor

Es exagerada y grandilocuente en todos los sentidos y le sobra metraje en el ecuador.