Análisis

Crítica de On the Road (En la carretera)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: On the Road es la adaptación de la novela homónima de Jack Kerouac, que describe un viaje desenfrenado de un grupo de jóvenes en busca de la inspiración a finales de los años cuarenta.2013 - DIRIGIDA POR: Walter Salles - PROTAGONIZADA POR: Garrett Hedlund, Sam Riley, Kristen Stewart, Amy Adams, Tom Sturridge, Danny Morgan, Viggo Mortensen, Alice Braga, Elisabeth Moss, Kirsten Dunst, Terrence Howard y Steve Buscemi. Ya en cines.

Tras la muerte de su padre, Sal Paradise (Sam Riley), un neoyorquino que aspira a ser escritor, conoce a Dean Moriarty (Garrett Hedlund), un expresidiario de encanto arrollador e indudable don de gentes casado con la liberada y seductora joven Marylou (Kristen Stewart).

 

Sedientos de libertad y decididos a huir de la rutina, emprenden un viaje hacia el sur con Marylou, dispuestos a beberse los días consumiéndolos en toda clase de excesos. Sal pronto descubre que es Dean quien le proporciona material digno de ser contado y en su ausencia se siente prisionero de la monotonía.

 

La novela de Jack Kerouac nos sitúa a finales de los años 40 y comienzos de los 50 para relatarnos un periodo de la literatura estadounidense muy particular: la aparición de la Generación Beat, un movimiento que se caracteriza por el rechazo de los valores clásicos estadounidenses y acomodación de la burguesía, la reivindicación de la libertad sexual, el uso de drogas y sustancias estimulantes y el estudio de la filosofía oriental; una forma de entender la vida que dejó un poso indudable en el movimiento hippie o contracultural.

 

 

Otra de las grandes referencias que se aprecian en la película es el sustrato artístico que les sirve de hummus inspirador: el jazz, fundamentalmente y pensadores como Marcel Proust y su obra de referencia "Por el camino de Swann", el primer volumen de su obra "En busca del tiempo perdido". En la película los personajes vienen y van pero algo se mantiene siempre y es ese libro precisamente en el que Proust rememora su infancia.

 

Está claro que el viaje que inician y que se traslada a la pantalla en una road movie que en un principio funciona bastante bien, está indeleblemente asociado a la búsqueda del padre (si me permitís ponerme un poco freudiana), cosa que en el caso de Dean es muy patente.

 

Sea como fuere el grupo inicial de escritores estaba formado por Jack Kerouac (el autor de la novela "On the Road"), Neal Cassady, William Burroughs, Herbert Huncke, John Clellon Holmes y Allen Ginsberg. De hecho su libro se considera una suerte de autobiografía en la que los nombres son meros pseudónimos: Neal Cassady es Dean Moriarty, William S. Burroughs es Old Bull Lee, Luanne, la primera esposa de Cassady es Marylou y Allen Ginsberg se corresponde con Carlo Marx.

 


 

El libro fue considerado en los 60 una auténtica obra de culto, pero la película no termina de transmitir ese torrente de vitalidad que se trasluce en la novela, como tampoco la paulatina liberación sexual de la mujer, la reivindicación del colectivo homosexual o la ruptura de los esquemas raciales predominantes a los que serviría de catalizador está Generación Beat.

 

Y no habrá sido por falta de documentación ya que el director, Walter Salles, llegó a organizar un "campamento beatnik" en el que los actores tuvieron un contacto directo con personas que conocieron la época y entre los que se encontraban Barry Gifford, escritor próximo a Kerouac, Luanne Henderson (Marylou, el personaje que interpreta la lánguida Kristen Stewart), así como el hijo de Neal Cassidy.

 

 

Ninguno de los intérpretes nos atrapa ni nos termina de conmover sobre todo porque sus acciones parecen ser permanentes saltos al vacío, salvo Tom Sturridge (Carlo Marx/Allen Ginsberg), al que veremos próximamente en Effie (en la que dará vida al pintor prerrafaelita sir John Everett Millais) y que sí consigue transmitir su zozobra al espectador al sentirse atrapado por la arrolladora personalidad de Dean.

 

Por lo demás la cinta carece de garra y no le hace justicia al material del que parte: "La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas", dice Kerouac en su libro... pero Salles no consigue transmitirlo ni en forma ni en cadencia. No es una película horrorosa, pero sí decepcionante como adaptación.

 

Para finalizar con buen sabor de boca, quiero hablaros de lo más dulce de la película, la excelente banda sonora, para la que el director acudió a Gustavo Santaolalla, el compositor con el que ya había trabajado previamente en Diarios de motocicleta y que ya ha sido galardonado con el Oscar a la mejor banda sonora en dos ocasiones: por Brokeback Mountain en 2006 y por Babel en 2007.

Valoración

Larga y pretenciosa, esta búsqueda de la inspiración literaria flojea por su carencia de ritmo y un montaje desastroso que convierte la efervescencia de los días locos en algo más similar una cerveza caliente en verano...

Hobby

58

Regular

Lo mejor

La banda sonora y algunos momentos puntuales en los que aflora algún texto memorable.

Lo peor

Imposible no mirar el reloj y preguntarse a uno mismo ¿se me habrá parado?