Análisis

Crítica de Supersonic Man

Por Jesús Delgado
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ARGUMENTO: Kronos, un alienígena superpoderoso, es enviado a la Tierra para proteger a la raza humana. Pronto, el extraterrestre se convierte en la última esperanza de los terrícolas, en el nuevo superhéroe Supersonic Man, el cual tendrá que detener los planes de un malvado científico loco. 1979 - DIRIGIDA POR: Juan Piquer Simón. INTEPRETADA POR: Antonio Catanfora, Cameron Mitchell, José Luis Ayestarán, Diana Polakov, José María Caffarel, Frank Braña. 

Si creíais que tras las crítica de Dragon Ball: Evolution y de Monstrund se había acabado el cine chusco en Hobby Consolas, pensáoslo otra vez. Hoy os proponemos recordar uno de los grandes desechos de cine nacional. Y no, nos referimos a una de Esteso, Pajares y Ozores, pero casi, casi. 

La película que hoy nos ocupa es Supersonic Man, una producción de superhéroes realizada por españoles y basada en un cómic que ahora renace. "Supersonic" es la segunda película fantástica del director Juan Piquer Simón, quien ya se estrenara en el género con su particular versión de Viaje al Centro de la Tierra en el año 1976. Además, esta cinta tiene el honor de ser la primera en la que para su realización se recurrió a  efectos especiales nunca antes usados en una producción española. Aunque, tal y como veremos, esto tampoco aumenta su calidad.

Supersonic Man es una cinta que originalmente iba a llamarse Capitán Electric, la cual salió a rebufo del éxito del Superman de Richard Donner. Pero como al director Piquer Simón le sonaba este título a electrodoméstico, decidieron cambiarlo a Flash Man. Al menos así fue hasta que Dino de Laurentiis les apretó las tuercas, ya que estaban rodando por aquel entonces Flash Gordon y el nuevo nombre sonaba a plagio. Por tanto, a la tercera fue la vencida y el nuevo superhéroe se acabó llamando Supersonic Man. 

La trama presentaba a un alienígena, Kronos (José Luis Ayestarán), que era enviado por sus jefes a la Tierra para supervisar a los humanos "No vayan a hacerse algo que no se hayan hecho todavia", pensarían estos sabios galácticos. Y para ello dotan a su agente de superpoderes como vuelo, telepatía, telekinesia, superfuerza y piel a prueba de balas. Además, también le dan un traje elástico con suspensorio, una capa y una máscara para esconder la cara. Aunque, esto tampoco importan mucho, ya que al llegar a la Tierra adopta la apariencia humana de Paul (Antonio Cantafora/Michael Coby), un humano mucho más encleque y bigotudo, que nada se parece al forzudo Kronos.

Y así, de esta guisa, llega a nuestro planeta el héroe. Y justo cuando un malo, tan malo que hasta viste al estilo de las SS para que no dé lugar a dudas, le da por conquistar el mundo. Este malo, que responde al nombre de Dr. Gulik, tiene un  plan que pasa por robar plutonio y secuestrar a científico super importante de su instalación espacial (¿?). Para este fin cuenta  con un ejército privado, el cual parece una suerte de tropas de asalto imperiales, pero en barato, y un robot mortal de la muerte, primo hermano por parte de padre del Conejito de Duracell.

Ante tan temible amenaza, Kronos, que ahora se hace llamar a sí mismo Supersonic Man (porque sí, nunca nos explican por qué), entabla una relación con la hija del científico secuestrado. Esta relación, que pronto se vuelve romántica, conducirá al superhéroe a varios enfrentamientos con los desalmados sicarios del doctor maligno de turno, pavimentando el camino a un apeteósico enfrentamiento espacial.  Y hasta aquí os hablamos de su sinopsis. Porque después de esta explicación empiezan las curvas.

Supersonic Man es básicamente una película de superhéroes de manual. Tenemos a un héroe superpoderoso con capa, un villano megalómano y hitleriano (y amanerado, según la escena que toque), la chica/interés romántico, el padre de la chica, un borracho que sirve de alivio cómico-cansino y montones y montones de secuaces más inútiles que un pollo de goma. En este aspecto, Supersonic refleja perfectamente la construcción clásica del superhéroe de tebep. Pero ya, a partir de ahí se acaban los puntos fuertes de esta película que se vendía a sí misma en los carteles como "Super Divertida, Super Emocionante, Super Espectacular".

La definición que más justicia hace a Supersonic Man es la siguiente: Es como si mezcláramos en una batidora las películas de Bud Spencer y Terence Hill, con Superman I y II, La Guerra de las Galaxias y los títulos habituales de Cine de Barrio. ¡Ahí es nada! 

El guión, para empezar, aúna un dislate de secuencias grabadas apresuradamente, sin gracia ni tino, a cada cual más disparatada. La mitad de la historia pretende ser emocionante, encandilando al público, cuando realmente es prescindible y en ocasiones hasta anticlimática. Los diálogos, por otro lado, dan entre vergüenza ajena y risa. Ya de entrada, el prota pasa de su identidad secreta a superhéroe pronunciando la frase "Que la Fueza de las Galaxia sea conmigo", a lo que no ayuda tampoco el tema musical de la cabecera que suena tal que así: "Supesonic Meeen I wanna be..."

Sigamos hablando de la dirección. Juan Piquer Simón, el director de esta película, no da mucho píe con bola. Las secuencias de acción son bastante flojas, con fallos de raccord y coreografías que harían sonrojar a Ed Wood y al cine turco especializado en plagio. Además, la dirección de actores no es que brille tampoco mucho.

Rodada originalmente en inglés (por aquello de asaltar el mercado internacional, intuímos), la versión española no nos permite hacernos una idea completa del nivel intepretativo del casting, pero da la impresión de que tampoco existe un esfuerzo por construir algo sólido, sino más bien para salir del paso y hacer caja. Tanto es así, que tras verla, pensaríamos que el Batman del 66, tiene la misma pronfundidad argumental del Caballero Oscuro de Nolan. 

En tercer lugar, los efectos especiales tampoco son una maravilla. Supuestamente,  para su rodaje su utilizó el equipo de front proyection de Das Boot de Wolfgang Petersen. Con éste se supone que se rodaron las escenas de vuelo del superhéroe. Pero vamos, el resultado tampoco lo demuestra. De hecho, en más de una secuencia, el movimiento de la capa, y las posturitas del prota son cuanto menos ridículas. Y que además se reciclen fotogramas de vuelo, reutilizándolos sobre distintos fondos de croma según convenga, invita a no ser especialmente benévolo con el montaje de estas secuencias.

Y aunque las maquetas que se usan tampoco están mal, al igual que  los decorados, que nada tienen que desmerecer a los de películas de Ciencia-Ficción de la época, el cómo se juega con ellos resulta un tanto pobre. Sobre todo cuando se meten por medio las explosiones, los rayos de las armas lásers de los sicarios del malo, amén del super robot de la muerte, con más accesorios que el Inspector Gadget... Vamos, que quien critique el Doctor Who de los 60-70 y los Ultraman originales, antes debería ver ésto.  

Resumiendo, Supersonic Man es una película de Serie B por derecho propio. Mala, de co**nes, sí; pero no por ello menos divertida y nostálgica. Si viéndola no sois capaces de reiros ni un poquito, entonces es que o no tenéis alma o carecéis de sentido del humor. Y es que con todos sus defectos, Supersonic Man es una película para el recuerdo; un recuerdo que ahora el dibujante Héctor Caño Díaz resucita a modo de cómic serio y sobre el que os hablaremos a lo largo del lunes. 

También, siendo justos, hay que reconocerle la época en la que se rodó y la concepción de este tipo de películas por entonces. Si atendieramos a las cintas originales de Spider-man o títulos similares, veríamos que aunque  tenían algo más de presupuesto, tampoco es que fueran mucho mejores. Además, en cualquier caso, merece verla, ya que es la primera vez que se hacía una película de superhéroes a la española, con permiso del Superlópez de José Mota y Alex de la Iglesia, que ya está en camino. 

Valoración

Película española de superhéroes que entra a fondo en el género de la Serie-B. Es como mezclar Cine de Barrio con La Guerra de las Galaxia y el Batman de los 60.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

Juega con elementos de manual de cualquier cómic clásico de superhéroes

Lo peor

Difícil decidirse sobre qué es peor, si los diálogos, la dirección o los efectos especiales...

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